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Red de canales: Junta de Vigilancia revela que «parte significativa» de los 315 existentes sufrieron daños en la cuenca del Huasco

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"Un agricultor que pierde una temporada porque no puede regar no puede recuperar ese cultivo seis meses después cuando finalmente termina un procedimiento administrativo. Los ciclos agrícolas tienen tiempos propios y no esperan a que terminen las tramitaciones", advirtió el gerente de la Junta de Vigilancia del Río Huasco.
Red de canales

por | Sep 8, 2026 | Agenda

Mientras el Gobierno celebra el inicio de las obras de rehabilitación en los canales Las Marquesas y Placeta, la Junta de Vigilancia del Río Huasco entregó a Madero un panorama distinto; de los 315 canales que componen la red de la cuenca, una parte significativa resultó dañada por los temporales, y los recursos destinados hasta ahora alcanzan para cubrir solo una fracción del problema.

La red de canales de la cuenca del río Huasco enfrenta una emergencia de una magnitud que trasciende ampliamente las dos primeras intervenciones anunciadas por el Gobierno. Así lo planteó el gerente de la Junta de Vigilancia del Río Huasco (JVRH), Víctor González, en respuesta a una consulta de Madero sobre el inicio de las obras de rehabilitación en los canales Las Marquesas y Placeta, confirmadas esta semana por el Ministerio de Agricultura a través de INDAP.

La red de canales del Huasco: una emergencia de 315 puntos dañados

Según explicó González, la cuenca del río Huasco está compuesta por 315 canales, gran parte de los cuales sufrió algún grado de afectación producto de los eventos climáticos de los últimos meses, con sectores aterrados, embancados o directamente colapsados. La mayor concentración de daños se ubica en la comuna de Alto del Carmen, específicamente en los Tramos 1 y 2 de la cuenca, donde existen aproximadamente 194 canales, gran parte de ellos utilizados por pequeños usuarios de agua y pequeños agricultores.

Es justamente en ese territorio donde INDAP ha desplegado buena parte de sus esfuerzos, según reconoció el propio gerente de la JVRH, aunque remarcó que la magnitud total del daño obliga a pensar en una intervención mucho más amplia que la ya anunciada.

González explicó que la decisión de comenzar por estos dos canales surgió de conversaciones entre INDAP y la propia Junta de Vigilancia, considerando las necesidades más urgentes del territorio, en particular la situación de usuarios vinculados al riego de hortalizas y otros cultivos que requieren disponibilidad inmediata de agua para mantener su actividad productiva. A ese criterio técnico se sumó una variable presupuestaria, la necesidad de identificar intervenciones que pudieran ejecutarse dentro de los recursos disponibles por INDAP en esta etapa.

«Valoramos el apoyo que está brindando INDAP, porque evidentemente constituye un aporte necesario para recuperar parte de la infraestructura afectada. Sin embargo, también debemos ser claros: el alcance de estos recursos es bajo frente a la magnitud total del daño existente en la red de canales de la cuenca del río Huasco», sostuvo González.

«La agricultura es hoy, no mañana»: la crítica a los plazos administrativos

Uno de los puntos más directos de la respuesta de la Junta de Vigilancia apunta a los tiempos del Estado. González planteó que una emergencia de esta escala no puede administrarse con los mismos procedimientos que una situación normal, ya que los plazos técnicos, presupuestarios y administrativos habituales terminan generando demoras que no responden a la urgencia real del territorio.

«Un agricultor que pierde una temporada porque no puede regar no puede recuperar ese cultivo seis meses después cuando finalmente termina un procedimiento administrativo. Los ciclos agrícolas tienen tiempos propios y no esperan a que terminen las tramitaciones», advirtió el gerente, quien planteó la necesidad de mecanismos administrativos especiales para situaciones de emergencia, que permitan actuar con rapidez sin renunciar a los controles necesarios.

¿Quién decide qué canal se repara? El verdadero rol de la Junta de Vigilancia

Consultado sobre el nivel de incidencia real que tiene la organización en las decisiones de inversión, González fue preciso en delimitar sus funciones. Explicó que la Junta de Vigilancia administra y distribuye el recurso hídrico dentro de su jurisdicción y cuenta con un conocimiento territorial detallado de la red de canales, pero que su rol frente a organismos como INDAP, el Gobierno Regional o la Comisión Nacional de Riego es principalmente de apoyo técnico, territorial y consultivo.

«La Junta de Vigilancia no determina unilateralmente qué obras financia INDAP, el Gobierno Regional, la Comisión Nacional de Riego u otro organismo. Lo que hacemos es aportar información, proponer prioridades y colaborar para que las instituciones puedan tomar decisiones con el mayor conocimiento posible de la realidad territorial», precisó el gerente.

Con 315 canales en la cuenca y solo dos intervenciones confirmadas hasta ahora. González fue enfático en señalar que los recursos actuales resultan insuficientes frente a la magnitud de los daños, y llamó a sumar esfuerzos públicos adicionales y acelerar las intervenciones en terreno, en un trabajo que —remarcó— ningún organismo puede resolver de manera unilateral.

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