Un apoyo económico directo y de rápida entrega para las familias de pescadores artesanales que han perdido ingresos producto de los temporales es la medida que se busca implementar en la Región de Coquimbo, utilizando recursos extraordinarios del Gobierno Regional y replicando una fórmula que anteriormente benefició a 1.660 trabajadores del sector en Atacama.
La iniciativa apunta a entregar un respaldo transitorio mientras se normalizan las faenas pesqueras, considerando que las condiciones meteorológicas y marítimas han impedido o reducido las salidas al mar, afectando directamente los ingresos de quienes dependen de esta actividad para sostener a sus hogares.
La propuesta fue presentada por el diputado por la Región de Coquimbo Daniel Manouchehri, quien ofició al gobernador regional Cristóbal Juliá solicitando disponer y gestionar, con carácter urgente, recursos extraordinarios para financiar este mecanismo. La fórmula considera una coordinación con organismos del Gobierno central, de manera que los fondos regionales complementen —y no sustituyan— las responsabilidades del Ejecutivo frente a la emergencia.
“Aquí estamos hablando de familias que viven del mar y que hoy están viendo caer sus ingresos. Cuando no se puede salir a trabajar, las cuentas igual llegan. Necesitamos una respuesta concreta y urgente”, señaló Manouchehri.
El precedente de Atacama
La propuesta toma como referencia el mecanismo aplicado por el Gobierno Regional de Atacama durante la crisis que afectó a recolectores y recolectoras de algas entre 2023 y 2024.
En esa oportunidad, recursos regionales fueron utilizados para complementar el programa ORASMI y entregar ayuda directa destinada a la adquisición de bienes esenciales, alcanzando a 1.660 trabajadores y trabajadoras del sector.
“Atacama ya demostró que existe un camino. No tenemos que inventar la rueda. Podemos utilizar recursos regionales y coordinarnos con el nivel central para que la ayuda llegue directamente a las familias”, afirmó el parlamentario.
La solicitud plantea que este respaldo económico opere mientras avanzan las medidas destinadas a recuperar la actividad productiva y la infraestructura eventualmente dañada. El objetivo es evitar que las familias deban esperar hasta la completa normalización de las faenas para recibir asistencia.
“Los pescadores necesitan ayuda ahora. No podemos esperar a que termine la emergencia para recién reaccionar. Hay que recuperar la actividad pesquera, pero mientras eso ocurre tenemos que proteger a las familias que viven del mar”, sostuvo Manouchehri.
Anomalía pesquera y efectos de los temporales
Como sustento de la solicitud se menciona la Resolución Exenta N° 1.958 de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, de agosto de 2026, que amplió el alcance de la denominada “Condición de Anomalía Pesquera en Chile”, asociada al evento El Niño-Oscilación del Sur 2026.
Según los antecedentes contenidos en la propuesta, la resolución reconoce una disminución en capturas y desembarques de la pesca artesanal, incluyendo pesquerías de algas y recursos bentónicos, además de impactos socioeconómicos para pescadores y tripulantes. A ello se suman los temporales, que han dificultado el desarrollo normal de las faenas.
La propuesta podría extenderse además hacia otras actividades productivas afectadas. Manouchehri anunció reuniones con representantes de los sectores agrícola y ganadero de la Región de Coquimbo para dimensionar los daños y evaluar mecanismos similares para familias que hayan sufrido pérdidas o una disminución significativa de sus ingresos.
“El daño no terminó en el borde costero. Vamos a reunirnos también con agricultores y ganaderos para dimensionar lo que están viviendo y evaluar medidas similares”, concluyó.



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