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Basura, pilas y animales enterrados ilegalmente llegaron al mar tras aluvión en Coloso: alertan por contaminación costera en Antofagasta

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La situación abre una arista distinta de la emergencia, debido a que parte de estos residuos puede contener sustancias contaminantes y materiales de lenta degradación. Especial preocupación genera el poliestireno expandido, conocido habitualmente como plumavit, cuya presencia fue ampliamente visible entre los residuos acumulados después de la bajada de la quebrada.

por | Ago 20, 2026 | Agenda

Una nueva preocupación surge tras las intensas lluvias que afectaron a Antofagasta este martes 18 de agosto y especialmente tras el aluvión registrado en el turístico sector de Coloso, extremo sur de Antofagasta: el eventual impacto ambiental provocado por el arrastre hacia el mar de residuos acumulados durante años en quebradas y sectores periféricos de la ciudad.

La fuerza del agua no solo movilizó barro, piedras y sedimentos. De acuerdo con antecedentes recogidos en terreno y testimonios de vecinos de la zona, en distintos puntos de las quebradillas existentes en este sector de la cordillera de la Costa existían basurales y vertederos clandestinos con escombros, plásticos, pilas y residuos de empresas, además de restos de animales enterrados en el cementerio ilegal que hace años se levanta en la zona, todos materiales que pudieron desplazarse quebrada abajo hasta alcanzar el litoral.

La situación abre una arista distinta de la emergencia, debido a que parte de estos residuos puede contener sustancias contaminantes y materiales de lenta degradación.

Residuos acumulados durante años

Uno de los antecedentes que genera mayor preocupación corresponde a sectores utilizados irregularmente para depositar animales muertos, más conocido como cementerios clandestinos. Según testimonios del reportero gráfico Glenn Arcos, quien visitó el lugar para un trabajo periodístico, en el sector constató la presencia de una gran cantidad de restos de perros de los verdaderos cementerios de mascotas.

“Yo conté por lo menos 20 esqueletos de animales a lo largo de todos esos escombros”, afirmó.

“Son cientos de toneladas de escombros, de animales muertos, de basura tóxica, de empresas contratistas inescrupulosas que arrojan sus desechos en las quebradas”, agregó Arcos en conversación con Radio Madero.

También detectó la existencia de pilas y baterías desechadas, cajas con materiales provenientes de oficinas, plásticos y residuos atribuidos a actividades particulares o de empresas contratistas. La eventual llegada de estos elementos al océano plantea interrogantes sobre la presencia de metales, compuestos químicos y microplásticos en el medio marino.

Principales riesgos está relacionado con recipientes descartados

Así lo confirmó el conocido doctor en Biología antofagastino, Carlos Guerra, para quien uno de los principales riesgos está relacionado con recipientes descartados que todavía pueden conservar restos de productos químicos. Al entrar en contacto con el agua y posteriormente alcanzar el océano, esos compuestos pueden incorporarse al medio marino.

A ello se suma la enorme cantidad de plásticos observada tras la emergencia. Guerra explicó que estos materiales no desaparecen simplemente con el paso del tiempo, sino que pueden fragmentarse progresivamente hasta convertirse en micro y nanoplásticos.

Especial preocupación genera el poliestireno expandido, conocido habitualmente como plumavit, cuya presencia fue ampliamente visible entre los residuos acumulados después de la bajada de la quebrada.

El problema, sostiene el biólogo, es que retirar los objetos de mayor tamaño no significa necesariamente eliminar la contaminación. Los fragmentos pequeños pueden permanecer en el ambiente y continuar desplazándose mediante las corrientes.

FOTO: GLENN ARCOS

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