La comunidad indígena quechua de Ollagüe manifestó en entrevista de Madero en Casa Antofagasta su preocupación por los impactos ambientales que podría generar el proyecto de expansión de Minera El Abra, iniciativa que considera una inversión estimada de US$7.500 millones y que busca extender la vida útil de la operación minera por aproximadamente cuatro décadas.
En conversación con Radio Madero, el expresidente de la comunidad de Ollagüe, Víctor Nina, aseguró que los habitantes del territorio no pretenden impedir la llegada de inversiones ni la generación de empleos, pero exigen que el proyecto sea evaluado sobre la base de información ambiental actualizada.
“Nosotros no tenemos problemas con la inversión y no queremos ser la piedra de tope para que se invierta en Chile. Entendemos que el país tiene que crecer y que la gente necesita trabajo. El tema es que se haga de buena manera y con los estudios que corresponden”, afirmó.
La iniciativa contempla, entre otras obras, una nueva planta concentradora, una planta desalinizadora, un sistema de impulsión de agua, la expansión de la mina, la continuidad de las operaciones de lixiviación y la construcción de un depósito para los residuos generados durante el procesamiento de minerales.
Según los antecedentes expuestos durante la entrevista, el proyecto podría generar cerca de 20 mil puestos de trabajo en su fase de construcción y mantener posteriormente alrededor de 2.300 empleos directos durante la operación.
Cuestionamientos por el tamaño del depósito de relaves
Uno de los principales reparos planteados por la comunidad está relacionado con la magnitud del futuro depósito de relaves. Nina sostuvo que la superficie proyectada sería comparable con la extensión de dos ciudades de Calama, lo que, a su juicio, obliga a realizar estudios arqueológicos, antropológicos y ambientales de mayor profundidad.
“El relave va a ser como dos Calamas. Es una cancha gigante donde durante 40 años van a ir depositando material. El impacto es grande y no existe un estudio acabado sobre todo lo que tenemos en arqueología, antropología, flora y fauna”, señaló.
El dirigente también planteó dudas sobre la capacidad del depósito para recibir los residuos generados durante toda la vida útil proyectada. En ese contexto, mencionó como referencia los problemas registrados en otros proyectos mineros del norte del país, donde la capacidad o el comportamiento de los depósitos habría presentado dificultades después de iniciadas las operaciones.
La preocupación adquiere especial relevancia en regiones como Antofagasta, Atacama y Coquimbo, territorios que concentran una parte importante de los depósitos de relaves y pasivos ambientales mineros existentes en Chile.
Comunidad exige nuevos antecedentes sobre el salar de Ascotán
El punto más sensible para Ollagüe es el uso de agua desde el salar de Ascotán. De acuerdo con Víctor Nina, Minera El Abra extrae actualmente entre 240 y 250 litros por segundo y pretende aumentar temporalmente esa cantidad en cerca de 100 litros por segundo durante los cinco años que duraría la construcción de la ampliación.
La empresa tendría autorizada, mediante una Resolución de Calificación Ambiental otorgada en 2008, una extracción cercana a los 400 litros por segundo desde el salar de Ascotán, además de otros 60 litros por segundo desde el sector de Quebrada La Perdiz.
Aunque la extracción proyectada se mantendría dentro de los límites formalmente autorizados, la comunidad sostiene que las condiciones climáticas e hídricas han cambiado significativamente durante los últimos 18 años.
“Ellos dicen que están autorizados para 460 litros por segundo y que actualmente ocupan cerca de 240. Por eso plantean que pueden sumar otros 100 litros. El problema es que esa autorización se basa en cifras de 2008. El mundo cambió, estamos viviendo una crisis climática y este invierno prácticamente no ha caído nieve”, afirmó Nina.
El exdirigente indicó que la comunidad no está solicitando necesariamente un nuevo proceso completo de evaluación, sino la actualización del estudio hidrogeológico incorporado al Estudio de Impacto Ambiental.
La actual autorización para extraer agua vencería en 2029. Por ese motivo, el proyecto también buscaría extender el permiso hasta 2034, periodo en el que se ejecutarían las principales obras y entraría en funcionamiento el sistema de agua desalinizada.
Vertiente 11 y pérdida de vegetación
Como ejemplo del deterioro experimentado por el salar, Nina describió la situación de la denominada Vertiente 11, un sector intervenido durante las primeras exploraciones y captaciones de agua realizadas por la compañía.
Según su relato, la disminución de los niveles subterráneos habría provocado la muerte de vegetación nativa. Como medida de mitigación, la minera habría instalado un vivero para reproducir y replantar especies del sector, además de utilizar un sistema de rebombeo para mantener artificialmente el nivel de agua en la vertiente.
“Se ocupan alrededor de 20 litros por segundo para alimentar la Vertiente 11. Las plantas se reproducen en un invernadero y después se plantan, pero muchas no duran ni un mes porque el riego superficial no reemplaza el agua subterránea a la que llegaban naturalmente sus raíces”, sostuvo.
Nina agregó que, cuando las bombas dejaron de funcionar durante un episodio ocurrido el año pasado, el nivel de agua disminuyó hasta dejar visible el fondo del sector.
Para la comunidad, estos antecedentes demuestran que la operación actual ya genera presión sobre el ecosistema, aunque el volumen utilizado sea inferior al máximo legalmente autorizado.
“Hoy la empresa ha demostrado que puede operar con unos 250 litros por segundo. Para nosotros, mantener ese límite es un beneficio que ya ganó el territorio. No podemos aceptar que se aumente automáticamente la extracción solo porque existe una autorización antigua”, recalcó.
Cuatro salares bajo presión ambiental y minera
El territorio ancestral reivindicado por la comunidad de Ollagüe comprende una extensa zona fronteriza y altiplánica en la que se encuentran los salares de Ollagüe, Alconcha, Carcote y Ascotán.
El salar de Alconcha, explicó Nina, se encuentra bajo propiedad de la comunidad y se busca proteger mediante un Derecho Real de Conservación. El salar de Carcote, en tanto, había sido incluido en gestiones para la creación de un área protegida, proceso cuyo futuro genera incertidumbre entre los habitantes.
Ascotán es considerado el salar más intervenido de los cuatro debido a las extracciones de agua desarrolladas durante años para abastecer faenas mineras. Carcote y Alconcha, en cambio, conservarían condiciones más cercanas a su estado natural, aunque han sido objeto de monitoreos y prospecciones.
La comunidad también manifestó reparos frente a la inclusión de los salares de Ollagüe y Ascotán en procesos estatales vinculados al eventual desarrollo de proyectos de explotación de litio.
“No queremos que se destruyan los salares. Son parte de nuestro territorio, de nuestra cultura y de la forma en que nuestros antepasados hicieron transhumancia durante generaciones”, indicó Nina.
Consulta indígena será una etapa decisiva
El proyecto de expansión de Minera El Abra se encuentra desarrollando las etapas de participación ciudadana dentro de su evaluación ambiental. Posteriormente deberá comenzar un proceso de consulta indígena, instancia en la que la comunidad de Ollagüe espera presentar formalmente sus observaciones.
Nina adelantó que la actualización de la información hídrica, la protección de los salares, el impacto del depósito de relaves y el reconocimiento de los territorios ancestrales serán algunos de los principales asuntos que abordarán durante el procedimiento.
La comunidad también buscará reuniones con parlamentarios, autoridades sectoriales y representantes del Gobierno para exponer sus inquietudes y promover modificaciones a las normativas que permiten que grandes proyectos sean evaluados con estudios elaborados hace casi dos décadas.
“El primer paso es actualizar el estudio hídrico. Necesitamos certeza de que el salar de Ascotán puede resistir esa extracción. No se puede autorizar un aumento apoyándose solamente en información de 2008”, concluyó el exdirigente.



0 comentarios