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El miedo también habita el desierto: periodista antofagastino explora los mitos del norte en su última novela de “folk horror”

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El periodista y escritor antofagastino prepara el lanzamiento de su novena novela, una historia ambientada en una oficina salitrera ficticia donde los mitos andinos, los ritos religiosos y la culpa se mezclan en una frontera difusa entre lo real y lo sobrenatural. El libro se encuentra actualmente en preventa.

por | Ago 25, 2026 | Cultura y Turismo

El desierto de Atacama vuelve a convertirse en territorio literario para Iván Ávila. Esta vez, sin embargo, no es solo escenario: es parte fundamental de una historia de miedo, culpa y redención. En El Fenómeno del Éxtasis, su novena novela, el periodista y escritor regional se interna en el denominado folk horror o terror folclórico, utilizando mitos, creencias y ritos propios del norte de Chile.

La historia sigue a Rafael Ortega, un chileno que huye por el desierto intentando encontrar un paso clandestino hacia Argentina. Lleva consigo un secreto que Ávila prefiere no revelar. En medio de su escape se pierde y termina llegando a Estigia, una oficina salitrera ficticia y aparentemente abandonada.

Allí se encuentra con una particular celebración de Semana Santa, construida desde el sincretismo entre las tradiciones de los pueblos originarios y la influencia del catolicismo.

“Rafael va metiéndose poco a poco en este mundo muy onírico, muy surreal”, explicó Ávila. La incertidumbre atraviesa prácticamente toda la novela: el protagonista comienza a dudar de aquello que observa e incluso de las personas con las que se relaciona. “Muchas veces él mismo duda si los personajes con los que interactúa realmente existen, si son propios de su imaginación o son fantasmas de la oficina”.

El terror que nace de los mitos del norte

Para construir ese universo, Ávila desarrolló un proceso de investigación sobre las creencias originarias y sus transformaciones posteriores. Uno de los colaboradores fue Marcos Elgueta, del grupo musical Mallku Andino, quien aportó antecedentes sobre mitos y tradiciones del norte que, con el paso del tiempo, fueron reinterpretados desde una mirada occidental.

Uno de los ejemplos es el Supay, figura del mundo andino que suele ser equiparada con el diablo cristiano. Ávila sostiene que esa asociación simplifica su significado original: “Era un ser del inframundo, pero también tenía que ver con el cultivo, con el crecimiento de la semilla, con la riqueza de la tierra”.

Ese trabajo documental permitió construir los ritos que Rafael encuentra en Estigia. Algunos son particularmente cruentos y están inspirados en prácticas que efectivamente existieron, entre ellas la autoflagelación y distintas formas de penitencia religiosa.

Pero detrás del componente sobrenatural existe otro conflicto: Rafael no consigue abandonar la oficina. Cada intento por escapar termina devolviéndolo al mismo lugar. Esa imposibilidad lo obliga a enfrentarse con aquello de lo que realmente estaba huyendo.

“Empieza a enfrentar sus propios demonios, su propio pasado y los secretos que él mismo oculta”, explicó el escritor.

Del guion cinematográfico a una novela

El fenómeno del éxtasis tiene un origen anterior a su escritura como novela. La historia nació hace años como Peregrino, un proyecto de largometraje desarrollado junto al realizador calameño Erick Aeschlimann.

La película nunca llegó a concretarse, pero detrás del guion había quedado una extensa investigación sobre religiosidad, mitología y sincretismo cultural del norte chileno.

“Había tanto material, tanta investigación, tantas cosas que habíamos rescatado para escribir el guion, que le dije: ‘La película yo creo que ya no va, pero no podemos perder todo lo que investigamos’”, recordó Ávila.

Con la autorización de Aeschlimann comenzó entonces un proceso que tomó aproximadamente dos o tres años: transformar aquel guion cinematográfico en una novela y actualizar la investigación.

El título también establece un vínculo con Salvador Dalí. Ávila ya había publicado en 2021 «La persistencia de la memoria», nombre tomado de una obra del artista español. Ahora repite esa conexión con El Fenómeno del Éxtasis, manteniendo además una estética donde el desierto funciona como un territorio surrealista en el que resulta difícil determinar qué pertenece a la realidad y qué podría ser un espejismo.

El miedo a perderse en el desierto

Aunque Ávila se define como ateo y escéptico frente a los fenómenos sobrenaturales, reconoce que varios temores personales terminaron incorporándose a la novela.

“El miedo a perderte en el desierto. El miedo a encontrarte en un lugar y no saber para dónde vas, por dónde estás caminando o si hay algún lugar habitado cerca”, señaló.

Existe también un temor menos físico: tener que enfrentar las consecuencias de las propias decisiones.

“Creo que todos tenemos estos miedos de enfrentar en algún momento nuestros arrepentimientos, nuestras culpas y nuestros errores. Llega un punto en que estás en un callejón sin salida y tienes que enfrentar esas situaciones”.

Para el escritor, esa combinación entre paisaje, aislamiento y memoria convierte al norte chileno en un territorio especialmente fértil para la ficción. Las oficinas salitreras abandonadas, las animitas carreteras, las apariciones y relatos transmitidos de generación en generación constituyen un patrimonio narrativo que, sostiene, todavía está lejos de agotarse.

Una literatura escrita desde el territorio

Ávila reivindica además una generación de autores que ha convertido al norte en escenario y protagonista de sus obras. Menciona el camino abierto por Hernán Rivera Letelier, el trabajo de Patricio Jara y las crónicas de Rodrigo Ramos, entre otros.

Su próximo desafío profundizará precisamente esa búsqueda. Actualmente trabaja en una novela histórica relacionada con la Guerra Civil de 1891, investigando episodios ocurridos en Antofagasta y otras localidades del norte donde, nuevamente, los límites entre los hechos documentados y los relatos transmitidos oralmente no siempre son claros.

“Tenemos un caldo de cultivo gigante para escribir diferentes géneros”, sostuvo. Ciencia ficción, historias postapocalípticas, literatura medioambiental, terror y ficción histórica pueden surgir, asegura, de un territorio que todavía conserva numerosas historias por contar.

Preventa y lanzamiento

El Fenómeno del Éxtasis será publicado bajo el sello Ediciones Urañas, editorial regional con la que Ávila ha desarrollado buena parte de su producción literaria.

Actualmente el libro se encuentra en modalidad de preventa a $10.000, mecanismo que permitirá financiar y dimensionar parte de la impresión inicial. Una vez realizado el lanzamiento, proyectado preliminarmente para noviembre, su valor sería cercano a los $12.000.

La información para adquirirlo anticipadamente está disponible en las redes sociales del autor: Pelado Ávila en Instagram e Iván Ávila Pérez en Facebook.

Y el lanzamiento, anticipa, difícilmente tendrá la solemnidad tradicional de una biblioteca. Ávila apuesta nuevamente por una presentación nocturna, informal y vinculada a la escena cultural local.

Porque detrás de El Fenómeno del Éxtasis existe también una declaración sobre la literatura regional: el desierto, sus muertos, sus mitos, sus oficinas abandonadas y sus contradicciones no necesitan ser solo el telón de fondo de historias escritas desde otros lugares. Pueden construir, por sí mismos, un universo literario.

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