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El arte como refugio: Adolescentes de residencia de protección inauguran mural colectivo en La Serena

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La obra, titulada “Juntas la esperanza se hace más fuerte”, fue desarrollada durante tres meses por jóvenes de la Residencia Casa Esperanza en alianza con el programa Cecrea y el artista Iván Jorquera.

por | Jun 24, 2026 | Cultura y Turismo

En una emotiva ceremonia que transformó los muros institucionales en un lienzo de resiliencia, las adolescentes de la Residencia Casa Esperanza de La Serena inauguraron formalmente el mural “Juntas la esperanza se hace más fuerte”. Esta creación colectiva es el resultado de un proceso de co-diseño y expresión artística que se extendió por tres meses, impulsado en una alianza estratégica entre el programa Cecrea del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, y el destacado muralista regional Iván Jorquera.

La iniciativa convocó a jóvenes de entre 12 y 16 años que residen en el recinto de protección. A través de talleres de escucha activa y artes visuales, las menores plasmaron sus vivencias personales, afectos y anhelos de futuro dentro del espacio que habitan cotidianamente, convirtiendo la infraestructura en un testimonio visual de apoyo mutuo.

Un proceso creativo con identidad local inspirado en la naturaleza

El despliegue del proyecto comenzó en febrero de este año y se estructuró bajo metodologías de exploración creativa y dinámicas comunitarias. El punto de partida técnico incluyó una salida pedagógica al humedal de La Serena, hito natural que funcionó como el principal núcleo de inspiración para que las jóvenes definieran los primeros bosquejos, las paletas cromáticas y la simbología de la obra.

A lo largo de las sesiones, las adolescentes se empoderaron como las directoras exclusivas del diseño, seleccionando minuciosamente cada elemento. La frase principal, que bautiza la intervención urbana, apela directamente al valor de los entornos seguros y afectivos para superar las complejidades de la vulnerabilidad social a través de la cohesión grupal.

El impacto socioemocional de la cultura en los sistemas de protección

Las autoridades regionales destacaron que esta intervención trasciende lo estético, impactando de forma directa en los procesos terapéuticos y de restitución de derechos. El Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Darwin Castro Alfaro, enfatizó que la articulación con la residencia buscó desde el primer día usar la pintura como un canalizador de las esferas emocionales de las adolescentes.

Por su parte, la directora regional (s) del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, Macarena Vallejos Tapia, valoró profundamente la materialización de esta meta colectiva:

  • Cumplimiento de anhelos: La personera estatal detalló que el mural responde a un sueño explícito de las internas por reconfigurar su entorno habitacional.

  • Habilidades blandas: El taller permitió visibilizar las competencias artísticas, la perseverancia y el trabajo en equipo de las jóvenes bajo resguardo del Estado.

  • Coordinación intersectorial: Se agradeció la disposición del Ministerio de las Culturas para abrir las dependencias de Cecrea a la infancia vulnerable.

A estos elogios se sumó el Seremi de Desarrollo Social y Familia, Gonzalo Cortés Urra, quien definió la obra como un acto de dignidad, respeto y una herramienta clave para avanzar de forma concreta hacia la inclusión social.

Girasoles y firmas: La huella imborrable de la identidad propia

Para la administración interna del recinto, el valor diario del mural radica en la habitabilidad del centro. Teresa Piñones Alcayaga, directora de la Residencia Casa Esperanza, recordó que las jóvenes pasan en este inmueble las 24 horas del día, los siete días de la semana, por lo que impregnar identidad cultural en los muros comunes resignifica por completo su cotidianeidad hogareña.

La jornada de inauguración cobró su sentido más profundo cuando las propias residentes explicaron los significados de sus pinturas. Una de las adolescentes relató con emoción el motivo detrás de su elección iconográfica: “A mí me gustó hacer el mural porque nos representa. Cada florcita es como una alegría para nosotros… Yo elegí el girasol porque es muy amarillo, iluminante y hermoso”. La actividad concluyó formalmente cuando las integrantes estamparon sus firmas sobre la pintura, dejando un mensaje permanente de fraternidad para las futuras generaciones de la residencia.

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