La trashumancia —el acto ancestral de trasladar el ganado hacia la alta cordillera en busca de pastos verdes— no es solo un método de subsistencia en el norte chico; es la columna vertebral de la identidad rural de la Provincia del Limarí. Sin embargo, este patrimonio vivo hoy se encuentra en una encrucijada histórica. Por un lado, las comunidades luchan activamente por mantener vigentes sus costumbres a través del reencuentro social; por el otro, el cambio climático y la escasez hídrica estructural que golpea con fuerza a la Región de Coquimbo obligan a los crianceros a resistir en un territorio donde el agua y el forraje escasean de forma crítica.
Es en este delicado equilibrio entre la resiliencia productiva y el orgullo cultural donde el corazón de los valles interiores vuelve a latir, recordando que detrás de cada queso de cabra y de cada arreo cordillerano hay una historia de sacrificio familiar que se niega a desaparecer.
Fiesta del Criancero de Tulahuén
Con una amplia participación de vecinos y visitantes, la localidad de Tulahuén fue escenario de una nueva versión de la Fiesta del Criancero, tradicional encuentro que busca preservar y difundir las costumbres ligadas a la trashumancia, la vida en la alta cordillera y el turismo. La actividad reunió a vecinos, crianceros y autoridades en una jornada marcada por la música folclórica, los reconocimientos y el rescate de la cultura trashumante, una de las expresiones patrimoniales más importantes de los valles de Monte Patria.
El encuentro congregó a familias vinculadas a la ganadería caprina, dirigentes sociales y autoridades locales en torno a presentaciones artísticas, juegos populares y gastronomía identitaria. Uno de los momentos más emotivos de la celebración fue el homenaje póstumo brindado a Rosa Lily Valderrama, exdirigenta de la Agrupación de Crianceros de Tulahuén, reconocida por su incansable defensa del mundo rural. Su esposo, Miguel Yáñez, agradeció el gesto y recordó el férreo compromiso que ella mantuvo durante años con la organización y las tradiciones del sector.
La presidenta de la agrupación local, Elsa Valderrama, valoró la alta convocatoria y destacó la importancia de seguir fortaleciendo estos espacios para transmitir el patrimonio a las nuevas generaciones. Por su parte, el alcalde de Monte Patria, Cristián Herrera Peña, resaltó el impacto identitario de la jornada, recordando que la comuna cuenta con más de 800 personas registradas formalmente como trashumantes. La Fiesta de Tulahuén marca el retorno de una celebración que estuvo suspendida por varios años, y abre paso a un nutrido calendario que continuará el próximo 18 de julio con la Fiesta del Criancero de Cárcamo —que reunirá a las comunidades del río Huatulame y Chañaral Alto— para culminar posteriormente en el sector de Piedras Bonitas.
Crisis hídrica y el dilema de las veranadas
A pesar de los bailes y la alegría del reencuentro en Tulahuén, la realidad económica del criancero formal en el Limarí es compleja. Con embalses provinciales operando a mínimos históricos debido a una sequía que arrastra más de una década, los pastizales naturales de los valles han desaparecido casi por completo. Esta falta de alimento e infraestructura ha provocado una disminución severa en las cabezas de ganado caprino y ha mermado los ingresos de las familias que dependen exclusivamente de la producción quesera.
El principal termómetro de esta crisis se vive cada temporada con las llamadas «veranadas«, el viaje hacia los valles cordilleranos. En los últimos años, la falta de nieve en el lado chileno ha forzado complicadas negociaciones diplomáticas para permitir que los crianceros crucen con sus animales hacia la cordillera argentina (en la provincia de San Juan). Este viaje no solo implica un desgaste físico y económico enorme para los productores de Monte Patria, sino que expone la fragilidad de un sector que, a pesar de estar formalizado, muchas veces percibe ingresos insuficientes para cubrir los costos de los peajes aduaneros, los exámenes veterinarios obligatorios y el transporte de carga.
El futuro inmediato de la actividad caprina en la alta cordillera está fuertemente condicionado por los factores meteorológicos de este invierno. Ante la consolidación del fenómeno de «El Niño», las autoridades han activado planes de contingencia debido al riesgo latente de eventos climáticos extremos. Si bien las precipitaciones son urgentes para paliar la sequía en el Limarí, una tormenta intensa en la cordillera puede traducirse en aluviones, rodados en las rutas interiores y aislamiento para los arrieros y sus rebaños.
Frente a este escenario de vulnerabilidad, dirigentes y autoridades comunales hicieron un llamado directo a la responsabilidad y a evitar el pánico provocado por falsos reportes meteorológicos en redes sociales. El llamado unánime del sector es a revisar de manera exclusiva los canales oficiales de SENAPRED y el CEAZA para conocer el estado real de las alertas climáticas, la apertura de pasos y las proyecciones de lluvia. El resguardo de la cultura criancera no solo depende del apoyo gubernamental y el turismo, sino también de una gestión de la información seria y técnica que proteja la vida de quienes, año tras año, suben a las cumbres para mantener vivo el patrimonio de Chile.



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