Dos camionetas de alta gama, avaluadas en cerca de $100 millones, fueron recuperadas por Carabineros en una mina abandonada de Quebrada La Cadena, en Antofagasta. El hallazgo vuelve a poner en evidencia uno de los negocios más rentables del crimen organizado en el norte de Chile: el robo de vehículos de lujo para su posterior traslado clandestino hacia Bolivia.
Las dos camionetas —una Chevrolet y una Ford Raptor— fueron encontradas ocultas al interior de una antigua faena minera durante un patrullaje especializado de la Sección de Encargo y Búsqueda de Personas y Vehículos (SEBV) de la Prefectura de Antofagasta.
Ambos vehículos mantenían encargos vigentes por robo. La primera camioneta había sido sustraída el 14 de julio y su denuncia estaba registrada en la 3ª Comisaría de Antofagasta ubicada en el centro de la ciudad. La segunda había sido robada el 24 de julio, con denuncia en la 2ª Comisaría de la ciudad, en el sector norte.
La “hibernación”: la estrategia para burlar a la policía
El procedimiento permitió detectar una modalidad cada vez más utilizada por organizaciones criminales dedicadas al tráfico internacional de vehículos: la denominada “hibernación”.
El método consiste en esconder los vehículos robados durante días o semanas en lugares de difícil acceso —como minas abandonadas, quebradas o sectores desérticos— para evitar los intensos controles policiales que se realizan inmediatamente después de un robo.
Una vez que disminuye la presión policial, los vehículos son movilizados hacia pasos fronterizos no habilitados para ser sacados del país o desarmados y vendidos por piezas.
Desde el SEBV explicaron que, por la marca, modelo y año de fabricación de ambas camionetas, es altamente probable que su destino final fuera Bolivia, donde este tipo de vehículos mantiene un alto valor comercial.
Cabe destacar que mientras la camioneta Ford F-150 Raptor del año 2020, motor 3.5L Twin-Turbo 2020, tiene un valor comercial usada de hasta 67 millones de pesos, la camioneta Chevrolet motor atmosférico Ecotec3 V8 de 5.3 litros, 4×4 de 10 velocidades, supera los 43 millones.
El norte, corredor del crimen organizado
La geografía del norte chileno se ha convertido en un factor clave para estas bandas. Miles de kilómetros de desierto, antiguas faenas mineras abandonadas, quebradas y una extensa frontera terrestre ofrecen numerosos puntos para ocultar vehículos antes de iniciar su traslado ilegal.
Precisamente por ello, Carabineros mantiene patrullajes especializados destinados a identificar nuevas rutas utilizadas por las organizaciones criminales, detectar centros de acopio y recuperar vehículos antes de que abandonen territorio nacional.
El jefe del SEBV de Antofagasta explicó que estas organizaciones buscan mantener los vehículos escondidos mientras esperan el momento oportuno para cruzar la frontera y que el trabajo investigativo permite desbaratar esa cadena logística antes de que los automóviles desaparezcan definitivamente.
Un mercado millonario
Las camionetas recuperadas tienen un avalúo cercano a los $100 millones, una cifra que refleja el atractivo económico de este delito.
Las camionetas 4×4 de alta gama son especialmente cotizadas por su capacidad para desplazarse en terrenos difíciles, lo que incrementa su demanda en mercados ilícitos fuera de Chile.
Para las policías, cada recuperación no solo significa devolver un patrimonio de alto valor a sus propietarios, sino también afectar la estructura económica de organizaciones criminales que operan con redes transnacionales y utilizan el norte de Chile como una plataforma logística para el tráfico de vehículos robados.
La recuperación en Quebrada La Cadena, ubicada a la salida norte del Salar del Carmen, confirma, además, que antiguas instalaciones mineras siguen siendo utilizadas como escondites temporales por estas bandas, obligando a reforzar la vigilancia en sectores aislados donde el desierto ofrece condiciones ideales para ocultar evidencia y mantener vehículos fuera del radar durante semanas.



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