La frontera entre Chile y Bolivia continúa siendo uno de los principales puntos de atención para las autoridades debido al impacto que tienen los pasos no habilitados en la seguridad de la Macrozona Norte. En este contexto, el Gobierno avanzó en una nueva etapa del denominado “Plan Escudo Fronterizo”, iniciativa que contempla obras de infraestructura para fortalecer el control territorial y reducir delitos asociados al tránsito irregular por sectores limítrofes.
Aunque los trabajos se desarrollan específicamente en Colchane, en la Región de Tarapacá, la intervención tiene efectos directos en la dinámica de seguridad de toda la zona norte del país, incluida la Región de Antofagasta, debido a la cercanía territorial y a las rutas utilizadas por redes vinculadas al tráfico de personas, vehículos y drogas.
Autoridades inspeccionaron avance de zanja en zona fronteriza con Bolivia
Hasta el límite internacional entre Chile y Bolivia llegó el subsecretario de Obras Públicas, Nicolás Balmaceda, para revisar en terreno el avance de la zanja ejecutada por la Dirección de Vialidad del Ministerio de Obras Públicas (MOP) en Colchane, una de las principales medidas de infraestructura impulsadas para reforzar la vigilancia en sectores donde históricamente se han registrado ingresos clandestinos.
La obra contempla una extensión de 9,7 kilómetros y es desarrollada en coordinación con el Ejército de Chile, Carabineros, la Policía de Investigaciones (PDI), Aduanas, Migraciones, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), además de organismos regionales y provinciales.
Según explicó la autoridad, la intervención busca dificultar el tránsito por pasos no habilitados y enfrentar delitos como el narcotráfico, el robo de vehículos y el ingreso irregular de personas desde territorio boliviano.
“Vinimos a constatar en terreno los trabajos que nos ha mandatado el Presidente de la República en una zona de alta complejidad migratoria y que durante años sufrió las consecuencias de la migración ilegal. Hoy podemos verificar que las medidas implementadas están dando resultados concretos”, señaló Balmaceda.
Disminución de ingresos irregulares impacta a la Macrozona Norte
Uno de los principales argumentos entregados por el Ejecutivo para respaldar la implementación de la zanja es la reducción de registros de ingresos clandestinos en el sector.
De acuerdo con antecedentes de la Policía de Investigaciones, los ingresos irregulares detectados en Colchane disminuyeron desde 286 casos registrados durante marzo hasta 24 durante junio a no más de 30, lo que representa una caída superior al 90%.
Desde el Gobierno indicaron que esta tendencia también se refleja en la Macrozona Norte, donde los ingresos por pasos no habilitados registraron una disminución del 86% entre enero y mayo de este año, en comparación con el mismo período del año anterior.
La situación es relevante para regiones como Antofagasta, donde durante los últimos años también se han desplegado operativos de fiscalización y control fronterizo debido al uso de rutas interiores para el traslado irregular de personas y mercancías.
La conectividad entre las regiones del extremo norte y la existencia de corredores utilizados por organizaciones criminales han convertido la seguridad fronteriza en un desafío que requiere coordinación entre distintas instituciones del Estado.
Segunda etapa evaluará nuevas medidas de control territorial
Durante la inspección, el subsecretario del MOP recorrió distintos puntos del límite internacional para analizar nuevas medidas de “contra movilidad” que podrían incorporarse en una segunda fase del proyecto.
La primera etapa de la obra se encuentra en su fase final y se espera que concluya durante fines de julio. Desde el Ministerio de Obras Públicas señalaron que el objetivo es complementar la infraestructura existente con nuevas herramientas que permitan dificultar la apertura de rutas clandestinas.
El jefe del Área Fronteriza Tarapacá del Ejército, general de brigada Luis Ovando, destacó que la intervención ha permitido disminuir eventos asociados al tráfico de vehículos menores y mayores en el sector.
“Este trabajo de contra movilidad que está en su primera fase ha logrado en forma exitosa contener todos los eventos que anteriormente se evidenciaban”, afirmó la autoridad militar.
Mejoras en complejo fronterizo y nueva comisaría para Colchane
Además de la construcción de la zanja, el MOP mantiene en ejecución otros proyectos destinados a fortalecer la infraestructura de control en la frontera.
Uno de ellos corresponde a la conservación del complejo fronterizo integrado de Colchane, iniciativa desarrollada por la Dirección de Arquitectura y que considera una inversión cercana a los $11.242 millones.
Las obras presentan actualmente un 50% de avance e incluyen mejoras en edificios destinados al control de carga, buses y vehículos menores, junto con intervenciones en sistemas esenciales como agua potable, aguas servidas, generación eléctrica y señalización.
A esto se suma el proyecto para construir una nueva Comisaría de Carabineros en la zona fronteriza, infraestructura que busca aumentar la capacidad operativa y de respuesta en uno de los puntos más complejos del norte chileno.
La iniciativa contempla una inversión aproximada de $7.500 millones y se espera que sus obras comiencen durante el primer semestre del próximo año.
Una frontera estratégica para el norte de Chile
El despliegue de infraestructura en Colchane forma parte de una estrategia mayor para reforzar la presencia del Estado en la frontera con Bolivia. Si bien la intervención está localizada en Tarapacá, sus efectos se proyectan hacia toda la Macrozona Norte, donde regiones como Antofagasta enfrentan desafíos similares asociados al control territorial y las rutas utilizadas por organizaciones dedicadas a actividades ilícitas.
Con nuevas obras, mayor coordinación institucional y refuerzo operativo, las autoridades buscan consolidar un sistema de vigilancia que permita responder a una problemática que durante los últimos años ha impactado la seguridad pública de las regiones fronterizas del país.



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