Una jornada en donde si habláramos de ajedrez, podríamos decir que todos los equipos que jugaron ayer “hicieron tablas”, se vivió en el Mundial 2026. Solamente hubo empates en los compromisos, en donde hubo verdaderas batallas épicas como también decepciones garrafales.
El día comenzó con el partido que se jugaba en el Mercedes Benz Arena de Atlanta, entre la todopoderosa España, que enfrentaba a un rival – en el papel – mucho más débil y con menos pergaminos que los ibéricos, como lo es el caso de Cabo Verde. Equipo debutante en el torneo planetario del balón.
Decir que el partido fue “un monólogo de España” es ser insuficiente. Porque el combinado español – ya con las presencias en cancha de Yamal, Cucurella, Olmo y Pedri como referentes – no fue capaz de romper el cerrojo que impuso el equipo africano durante los 97 minutos en donde literalmente el partido se “arrastró” en el área de Cabo Verde, donde los delanteros españoles nunca intentaron un solo disparo a distancia, llevándose las críticas de la parcialidad y la prensa europea por lo que calificaron de “decepción”.
Luego, en el Seattle Field se vivió la primera “batalla épica” del día con las selecciones de Bélgica – comandada por el incombustible Lukaku – y la de Egipto – con su figura máxima y artillero, Salah – en donde terminan con el marcador empatado uno a uno, en medio de un frenético ir y venir de ambas escuadras, donde nadie se reservó nada.
Tras un inicio parejo, Egipto se adelantó al minuto 18, gracias a un enorme remate de Emam Ashour desde afuera del área, que dejó sin opciones a Thibaut Courtois. Ya en la segunda parte, llegó la igualdad belga y el 1-1 definitivo: el ingresado Romelu Lukaku intentó anticipar en el área y Mohamed Hany terminó convirtiendo autogol en el minuto 66.
El tercer partido – disputado en el Miami Stadium – correspondía a la siempre sorprendente Arabia Saudita contra otro eterno favorito : la Uruguay del DT Marcelo Bielsa, donde terminaron empatados uno a uno, pero con un mal sabor de boca para el combinado sudamericano, puesto que – como se dice en el barrio – “los árabes hicieron todo el esfuerzo y el gol, y luego se cansaron”. Es más, fue clarísima la nueva disposición del equipo saudí, después del gol de Al Amri en el minuto 40 del primer tiempo. A partir de allí, todo el peso del partido se lo llevó la selección “charrúa”, con ataques insistentes pero muchas veces descoordinados, hasta que en el minuto 80 – tanto llevó la piedra al cántaro, que el cántaro se rompió – donde Maxi Araujo en una verdadera “patriada uruguaya”, recoge un rebote tras un córner – el enésimo para Uruguay – sentenciando el empate definitivo y sembrando las dudas sobre el equipo y el camarín comandado por Marcelo Bielsa
LO QUE NADIE ESPERABA
Para terminar la jornada, se vino el compromiso entre Irán y Nueva Zelanda – que dicho sea de paso, llegaba por cupo garantizado para Oceanía – en donde, para ser honestos, nadie esperaba un compromiso de tan alto vuelo futbolístico como el que pudimos ver, aparte de los incidentes en el principio del partido, como las pifias al himno iraní y las fotografías de la bandera del Imperio Persa – actualmente prohibidas por la FIFA.
Volviendo al compromiso propiamente tal, Nueva Zelanda golpeó primero en el partido. Chris Wood ganó una pelota dividida en el área rival y Elijah Just quedó en una posición ideal para rematar y marcar el 1-0 neozelandés.
La ventaja, sin embargo, no duró demasiado: en ese mismo primer tiempo, Ramin Rezaeian anticipó a Max Crocombe y empató el marcador para Irán.
En el arranque de la segunda parte, los oceánicos volvieron a ponerse en ventaja. Contragolpe veloz y preciso, definido nuevamente por Elijah Just, consiguiendo así su segundo gol del partido. Poco después, el empate definitivo de los iraníes, gracias a un excelente cabezazo de Mohammad Mohebi, poniendo así fin a un dinámico y emotivo partido que no dejó a nadie indiferente, porque en el papel se veía como imposible que un partido como este, tomara tanto vuelo en la cancha. Fue lo que nadie esperó en una jornada llena de empates, decepciones y emociones a flor de piel.
Simplemente fútbol.



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