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Salud mental post temporal en Atacama: psicóloga advierte que el mayor desafío es contenerse para poder contener a otros

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“Basta con tener un papel y poder hacer dibujos o garabatos para sacar eso que tenemos tan contenido. No hablo de hacer una gran obra, sino de generar un espacio para aliviar el estrés”, explica la especialista en Atacama Escucha con Pancho Madero.

por | Ago 6, 2026 | Sociedad

El impacto emocional que dejó el reciente sistema frontal en la Región de Atacama no termina con el descenso de las lluvias. La ansiedad, el estrés y la sobreexposición a noticias negativas continúan afectando la salud mental de muchas familias, especialmente a niños y adolescentes, quienes requieren contención emocional por parte de los adultos que los rodean.

Así lo plantea en entrevista con Atacama Escucha con Pancho Madero la psicóloga y magíster en arteterapia, Estefanía Servela, quien sostiene que una de las primeras herramientas para enfrentar este escenario es recurrir a actividades simples que permitan expresar las emociones.

“Basta con tener un papel y poder hacer dibujos o garabatos para sacar eso que tenemos tan contenido. No hablo de hacer una gran obra, sino de generar un espacio para aliviar el estrés”, explica la especialista.

La profesional advierte que la exposición permanente a información relacionada con la catástrofe incrementa los niveles de alerta, por lo que recomienda limitar el consumo de noticias y generar momentos de desconexión.

“Es importante que uno pueda estar contenido para contener a otro, porque los niños son muy permeables y reaccionan al estado emocional de sus cuidadores”, señala.

En ese contexto, enfatiza que los menores suelen manifestar el impacto emocional a través de cambios en su conducta más que mediante palabras.

Por ello recomienda explicar las emergencias con un lenguaje adecuado a su edad, utilizando cuentos, historias y conversaciones sencillas que les permitan comprender que se trata de situaciones transitorias, evitando exponerlos innecesariamente a relatos alarmantes.

Escuchar las señales del cuerpo

Para los adultos, la psicóloga sostiene que el primer paso es aprender a reconocer las manifestaciones físicas del estrés prolongado.

“El cuerpo hace sintomatología de lo que la mente calla”, afirma, detallando que palpitaciones, dolores musculares, sudoración excesiva o incluso el insomnio pueden ser señales de una ansiedad sostenida.

Asimismo, aconseja mantener las rutinas familiares pese a la emergencia. “En los niños es importante conservar los horarios de sueño y alimentación y tratar de que la vida sea lo más normal posible. También ayudan los juegos de mesa u otras actividades que permitan salir mentalmente de lo que está ocurriendo”,

Una ansiedad que se arrastra desde otras crisis

La especialista reconoce que en Atacama muchas personas revivieron experiencias traumáticas asociadas a eventos anteriores, como los aluviones de 2015 y 2017, además de otras emergencias recientes.

Según relata, tras las alertas meteorológicas observó pacientes que permanecieron toda la madrugada sin dormir o que sintieron la necesidad de salir a verificar personalmente el estado de los ríos, reflejando un estado de hipervigilancia.

“Si esa ansiedad ya lleva uno o dos meses, es momento de acudir a un psicólogo antes de que el cuadro se cronifique”, advierte.

También menciona que el miedo generó compras impulsivas de alimentos y agua, afectando incluso a familias que terminaron endeudándose para prepararse frente a una posible emergencia.

Recuperar el tejido comunitario

Más allá del tratamiento individual, la profesional considera que fortalecer las redes sociales y comunitarias constituye un factor protector para la salud mental.

A su juicio, el estallido social, la pandemia y las sucesivas catástrofes han debilitado los espacios colectivos, incrementando la sensación de aislamiento.

“Hoy la gente está mucho más individualizada y hay poco tejido comunitario. Es importante volver a activar esos espacios donde las personas puedan reunirse, compartir actividades y sentirse acompañadas”, sostiene.

Profesores y cuidadores: atentos a las señales

Respecto del rol de docentes y educadores, Estefanía recomienda utilizar actividades artísticas para que los niños expresen cómo se sienten.

“Con una simple hoja el niño puede vaciar sus emociones. No se trata de interpretar el dibujo, sino de observar señales evidentes que puedan indicar ansiedad o tristeza y, si es necesario, derivar oportunamente al sistema de salud”, explica.

Finalmente, la psicóloga invita a incorporar la salud mental como una práctica preventiva y no esperar a que aparezca una crisis mayor.

“Lo importante es chequear cómo me siento hoy. Muchas veces vivimos en piloto automático y cuando ocurre algo más complejo recién aparecen las señales que el cuerpo y la mente venían dando hace tiempo”, concluye.

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