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Islón se levanta tras el aluvión: la fuerza de una comunidad que no pierde la esperanza

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Aprovechando su capacidad operativa habitual en el colegio local, la empresa concesionaria adaptó de inmediato sus cocinas para abastecer con raciones diarias a 150 vecinos evacuados tras la emergencia.

por | Jul 23, 2026 | Sociedad

El destructivo sistema frontal que azotó a la Región de Coquimbo dejó huellas profundas en la localidad de Islón en la comuna de La Serena. La inédita acumulación de lluvia provocó el desborde torrencial de la quebrada del sector, arrastrando lodo y detritos que destruyeron viviendas, vehículos y enseres, dejando a decenas de familias con pérdidas materiales devastadoras.

Frente a la envergadura del desastre, la comunidad reaccionó con rapidez para habilitar refugios temporales. En medio del barro, el esfuerzo coordinado entre los propios vecinos y la articulación técnica del sector privado resultaron cruciales para responder de manera inmediata a la emergencia nutricional de las familias afectadas.

De la rutina escolar a la emergencia

Actualmente, cerca de 150 personas cuyas viviendas resultaron inhabitables permanecen resguardadas en el colegio del sector. En este punto, la capacidad de respuesta fue inmediata gracias a la presencia de Aliservice, la empresa privada que habitualmente presta el servicio de alimentación a los establecimientos educacionales públicos de la zona.

Al contar con la concesión e infraestructura operativa permanente dentro del recinto educacional, la compañía adaptó de inmediato su logística y personal para transformarse en un pilar de contención asistencial. En lugar de interrumpir sus operaciones por la suspensión de clases, la empresa mantuvo encendidas las cocinas para preparar y distribuir raciones diarias de comida a los damnificados, garantizando un soporte nutricional de calidad en momentos de máxima incertidumbre.

Este operativo de contingencia cuenta con la conducción directa de un equipo técnico especializado en terreno:

  • Gestión y supervisión de la respuesta: A cargo de las supervisoras Maryori Yovani y Natalia Álvarez, quienes coordinan el abastecimiento continuo de insumos y el flujo fluido de raciones dentro del albergue.

  • Seguridad alimentaria y balance nutricional: Encabezado por la nutricionista Camila Vadilla, responsable de adaptar los menús a las necesidades de niños, adultos mayores y lactantes, velando por los más estrictos controles de inocuidad.

Limpieza avanza junto al soporte asistencial

La cobertura garantizada de la alimentación ha permitido que las familias y las cuadrillas concentren todas sus fuerzas en la recuperación física de la localidad. En las calles y pasajes de Islón, vecinos, voluntarios e instituciones públicas trabajan codo a codo retirando toneladas de sedimento con maquinaria y herramientas manuales.

Tranquilidad en medio de la crisis: Para los dirigentes comunitarios, contar con la continuidad del servicio alimentario en el propio colegio municipal elimina la angustia del desabastecimiento, permitiendo que la población redirija su energía hacia el despeje y la evaluación de daños en las viviendas.

Un modelo de cooperación pública y privada para la reconstrucción

El camino hacia la normalización demandará tiempo, la evaluación de riesgos geológicos en la quebrada y la restauración definitiva de los servicios básicos colapsados.

Sin embargo, la rápida reconversión del servicio que normalmente atiende a los escolares públicos para ponerlo al servicio de toda una comunidad damnificada demuestra que la articulación entre el sector público y sus proveedores strategicus es una herramienta clave para devolver la seguridad y la dignidad a las familias afectadas por desastres naturales.

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