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“Hoy tenemos mujeres manejando estos equipos mediante un control remoto”: Paulina González y la tecnología que abre espacios femeninos en minería

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La CEO de Robotika destacó que la incorporación de equipos robotizados permite alejar a trabajadores de labores de alto riesgo y reducir las barreras físicas que históricamente limitaron la participación femenina en algunas funciones. Sin embargo, advirtió que todavía persisten brechas para las mujeres en liderazgo, retención laboral y acceso a financiamiento.

por | Sep 6, 2026 | Nosotras Somos Mineria

Pasar “de la pala al control remoto” es una de las transformaciones que la incorporación de nuevas tecnologías está generando en la minería. Labores que durante años estuvieron asociadas a un alto esfuerzo físico, exposición a contaminación y riesgos operacionales hoy pueden realizarse mediante equipos robotizados manejados a distancia.

Así lo explicó Paulina González, abogada, empresaria y CEO de Robotika, compañía familiar creada hace 17 años para desarrollar soluciones tecnológicas destinadas a la industria minera.

En conversación con el programa Nosotras Somos Minería de Radio Madero, González relató que su formación profesional comenzó en el derecho corporativo y la asesoría de negocios. Posteriormente, asumió el liderazgo de la empresa hasta convertirse en su actual gerenta general.

Robotika nació para enfrentar un problema recurrente en las faenas: la acumulación del material que cae desde las correas transportadoras. Tradicionalmente, esta limpieza requiere detener los equipos e incorporar personal con palas para retirar los residuos desde sectores complejos y riesgosos.

La propuesta de la compañía consiste en utilizar plataformas robotizadas y radiocontroladas que pueden realizar el trabajo sin detener la operación, manteniendo al trabajador alejado del punto de peligro.

“Se pierde tiempo, dinero y producción cuando hay que detener la planta. Nuestra tecnología permite efectuar la limpieza con la operación funcionando y con el trabajador manejando un control remoto desde un lugar seguro”, explicó.

Automatización transforma funciones

Ante el temor de que la automatización termine reemplazando a las personas, González sostuvo que la tecnología transforma las funciones y obliga a avanzar hacia una reconversión laboral.

Según planteó, los trabajadores dejan de ejecutar labores manuales de alto esfuerzo para asumir tareas relacionadas con la operación, supervisión y mantenimiento de los nuevos equipos.

“Tenemos desde jóvenes que consideran natural trabajar con tecnología hasta operarios sénior que entienden que, para continuar creciendo, deben pasar de la pala al control remoto”, indicó.

Además de aumentar la seguridad y reducir la exposición al polvo, este proceso entrega mejores condiciones laborales. González definió este cambio como un avance en “dignidad laboral”, al considerar que determinadas tareas manuales ya no resultan aceptables cuando existen alternativas tecnológicas para ejecutarlas.

Tecnología facilita incorporación femenina

La empresaria destacó que la automatización también permite incorporar mujeres en labores que antes se encontraban prácticamente cerradas para ellas debido a las exigencias físicas.

Mientras algunas faenas todavía mantienen sistemas manuales de limpieza, otras ya cuentan con trabajadoras operando equipos robotizados desde sectores seguros y alejados de los principales riesgos.

“Hoy tenemos mujeres manejando estos equipos mediante un control remoto, con menor exposición a la contaminación y sin desarrollar un trabajo físico extremo. Eso abre un espacio que antes no existía”, afirmó.

Pese a sus beneficios en seguridad y productividad, González reconoció que la adopción de estas tecnologías continúa siendo lenta en una parte importante de la industria, tanto entre grandes como medianas compañías.

La resistencia al cambio, la necesidad de cumplir estrictos indicadores operacionales y las dificultades para probar soluciones nuevas serían parte de las razones que explican esta demora.

Formación no avanza al ritmo de la industria

El avance tecnológico también está modificando los perfiles requeridos por las empresas mineras. Entre las especialidades con mejores perspectivas, González mencionó a mecánicos, mantenedores, técnicos electrónicos y profesionales vinculados con automatización.

Sin embargo, advirtió que la formación técnico-profesional y universitaria no siempre se actualiza con la velocidad requerida por la industria.

“Hay conocimientos y metodologías que no se renuevan al mismo ritmo. Algunos jóvenes egresan con herramientas que ya pueden estar avanzando hacia la obsolescencia”, planteó.

A su juicio, todavía falta una conexión más directa entre las instituciones educacionales y las compañías privadas. Mientras la minería necesita respuestas rápidas, las universidades enfrentan estructuras y procesos regulatorios que dificultan la actualización de sus programas.

También sostuvo que las empresas, el Estado y los propios trabajadores deben compartir la responsabilidad de la reconversión laboral. La tecnología, recalcó, no genera resultados por sí sola: necesita capital humano preparado para operarla y mantenerla.

Faltan mujeres en puestos de decisión

González valoró que la participación femenina en la minería chilena haya superado el 24% y alcance aproximadamente un 25% en la Región de Antofagasta, cifras que calificó como excepcionales dentro de la industria mundial.

No obstante, advirtió que esos porcentajes disminuyen al analizar los puestos de liderazgo y toma de decisiones.

“Cuando subimos en la estructura de las compañías, la participación de las mujeres cae. Actualmente, solo uno de cada cinco cargos de liderazgo es ocupado por una mujer”, sostuvo.

La ejecutiva explicó que el sector ha avanzado especialmente en la contratación de operadoras, pero continúa enfrentando dificultades para retenerlas. Los sistemas de turnos, las responsabilidades familiares y la falta de redes de apoyo provocan que muchas abandonen la actividad después de ser capacitadas.

“El problema ya no es solamente atraerlas. El desafío es sostenerlas en el tiempo, porque muchas deben volver a sus casas y no cuentan con apoyo para el cuidado de sus hijos”, señaló.

Emprendedoras enfrentan barreras financieras

Las desigualdades también afectan a las proveedoras mineras lideradas por mujeres. Aunque las licitaciones no establecen diferencias formales según el género de quien dirige una empresa, González afirmó que tampoco existe una discriminación positiva generalizada que ayude a equilibrar las condiciones.

La principal dificultad aparecería al momento de sostener y expandir los emprendimientos, especialmente por las barreras para acceder a financiamiento bancario.

“Una mujer puede tener una excelente empresa, pero si la banca no la apoya para crecer o cumplir un contrato, sus posibilidades disminuyen automáticamente”, explicó.

La empresaria concluyó con un llamado a las mujeres del norte interesadas en emprender con tecnología y convertirse en proveedoras mineras. Destacó que Antofagasta constituye un territorio privilegiado debido a su importancia económica y a los estándares internacionales alcanzados por sus operaciones.

“Lo que se hace en la minería de Antofagasta es observado por el mundo. Las mujeres deben reconocer esa realidad como una fortaleza, investigar y atreverse, entendiendo que emprender significa mucho más que vender un producto”, concluyó.

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