La tragedia climática que golpeó con fuerza al Norte Chico ha vuelto a activar las redes de fraternidad territorial, evidenciando que la solidaridad vecinal suele ser más ágil y oportuna que las respuestas institucionales del nivel central. Ante el desastre provocado por las intensas precipitaciones, rodados y el aislamiento vial en la Región de Atacama, la comunidad organizada de Antofagasta no ha quedado indiferente.
Una red de colaboración local ha levantado una campaña de recolección de ayuda humanitaria urgente para ir en auxilio directo de las familias damnificadas en la comuna de Freirina, transformando la indignación ante la catástrofe en una cruzada colectiva de apoyo mutuo.
La iniciativa, surgida desde el compromiso de la propia ciudadanía y articulada en conjunto con la empresa regional Alrooh Chile, busca reunir la mayor cantidad de insumos básicos para paliar la compleja situación que viven los macrosectores rurales y periféricos de la provincia del Huasco.
El punto de recepción y acopio de las donaciones se ha establecido de forma permanente en la calle México 1276, en la capital regional, donde se están recibiendo de manera prioritaria alimentos no perecibles, agua embotellada, carbón, artículos de higiene personal, pañales, ropa en buen estado y alimentos balanceados para mascotas y animales domésticos.
Articulación de apoyo y el llamado al sector privado
El despliegue solidario en el terreno cuenta con el respaldo operativo y la coordinación del diputado Sebastián Videla, quien se constituyó en el centro de acopio para colaborar activamente con el empaque y la logística de los recursos recopilados. El parlamentario enfatizó la importancia de asegurar que la ayuda llegue sin intermediarios ni burocracias a los sectores rurales más rezagados de Freirina, detallando que se mantendrán las gestiones y coordinaciones fluidas con las autoridades locales de la zona afectada para canalizar el transporte terrestre de los insumos en el menor plazo posible.
Ante la envergadura de las pérdidas materiales sufridas por los habitantes de Atacama, los organizadores de la cruzada formularon un enérgico llamado a las empresas privadas de la zona, a las organizaciones gremiales y a las instituciones públicas de Antofagasta para que se plieguen con urgencia a esta campaña. La premisa que moviliza a los voluntarios es que cada aporte individual y corporativo resulta vital para levantar a las comunidades afectadas por el lodo, recordando que la resiliencia del norte chileno siempre ha dependido de la capacidad de sus propios ciudadanos para unirse y protegerse frente a la adversidad climática.



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