El proyecto Desaladora La Serena ingresó formalmente al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), dando inicio a la tramitación de su Estudio de Impacto Ambiental. La propuesta surge como una respuesta directa a la severa estrechez hídrica que afecta a la zona tras más de doce años de sequía ininterrumpida. La iniciativa busca diversificar la matriz de abastecimiento y reducir la vulnerabilidad territorial ante la falta de precipitaciones.
Sergio Blümel, gerente general de Desaladora La Serena SpA, enfatizó que el proyecto tendrá un alcance regional y provincial clave. La desaladora está diseñada para abastecer progresivamente a comunas como La Serena y Coquimbo, además de entregar agua a los sistemas de Agua Potable Rural (APR), la agricultura, la minería y la industria local, fortaleciendo la capacidad de respuesta ante eventuales emergencias que comprometan el suministro tradicional.
Detalles técnicos, plazos e inversión de la infraestructura
Ubicada a 18 kilómetros al norte de La Serena, la planta desalinizadora operará mediante la tecnología de ósmosis inversa. El proyecto requiere una inversión inicial de US$370 millones y contempla un acueducto de 25 kilómetros con múltiples puntos de entrega a lo largo de su trazado para distribuir el recurso hídrico en la conurbación y sus alrededores.
Respecto a sus etapas de desarrollo y generación de empleo, la iniciativa considera los siguientes hitos operativos:
Capacidad inicial: Producción de 500 litros por segundo en su primera fase, ampliable de forma modular a 1.000 y hasta 2.000 litros por segundo.
Puesta en marcha: Entrada en operación proyectada para el año 2031.
Mano de obra: Empleo máximo de 700 trabajadores durante la etapa de construcción y cerca de 60 plazas permanentes para la fase operativa.
Sostenibilidad ambiental y participación ciudadana
En cuanto a la mitigación de impactos ambientales en el borde costero de la Región de Coquimbo, la ingeniería del proyecto contempla obras de captación y descarga submarina a través de un sistema de túneles y difusores. Esta tecnología busca favorecer la dilución rápida de la salmuera en el mar para minimizar los efectos sobre el ecosistema marino. Asimismo, se integró un diseño arquitectónico adaptado al entorno para mitigar el impacto visual en la zona.
Con el ingreso formal al SEIA, se abre la etapa de revisión técnica a cargo de los servicios públicos competentes y se darán inicio a las instancias de participación ciudadana previstas por ley, donde la comunidad local podrá conocer en detalle el impacto y alcances de la obra.



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