La falta de terrenos disponibles y la incertidumbre frente al presupuesto destinado a vivienda marcaron el diagnóstico realizado por las presidentas de dos comités habitacionales de Atacama, quienes advirtieron que cientos de familias continúan esperando una oportunidad para acceder a una vivienda definitiva.
Las dirigentas Katherine Rojas y Nicole Alfaro, representantes de los comités Lirios del Desierto, con 100 familias, y Nuevo Amanecer, con 80 familias, relataron en el programa Atacama Escucha con Pancho Madero, que, pese a años de organización y gestiones ante el Ministerio de Vivienda y el Serviu, ambos grupos permanecen sin terreno donde desarrollar sus futuros proyectos.
Inclusividad como factor de organización vecinal
Uno de los aspectos que distingue al comité Lirios del Desierto es su carácter inclusivo. Según explicó su presidenta, cerca del 20% de sus integrantes son personas sordas, además de contar con numerosas familias con niños dentro del espectro autista, lo que ha obligado a incorporar intérpretes de lengua de señas en reuniones y canales permanentes de comunicación accesible.
“Nuestro comité tiene ese sello. Somos un comité inclusivo y hemos trabajado para que todos puedan participar en igualdad de condiciones”, explicó Katherine Rojas, quien destacó el acompañamiento que han recibido durante el proceso de conformación y capacitación de las familias.
En tanto, la presidenta del comité Nuevo Amanecer, Nicole Alfaros, recordó que antes de integrarse a la organización pasó seis años postulando individualmente a subsidios habitacionales, sin resultados positivos. Explicó que muchas de las familias representadas pertenecen al tramo del 50% y 60% del Registro Social de Hogares, situación que, según indicó, dificulta considerablemente el acceso a beneficios mediante postulaciones individuales.
“Somos muy ricos para algunos y muy pobres para otros. Individualmente era prácticamente imposible acceder a un subsidio, por eso el comité abrió una oportunidad para muchas familias que estaban en la misma situación”, señaló.
Falta de terrenos mantiene paralizados los proyectos
Ambas dirigentas coincidieron en que el principal obstáculo actualmente es la inexistencia de terrenos disponibles para avanzar hacia la etapa de construcción.
En el caso de Lirios del Desierto, su presidenta sostuvo que el comité lleva más de un año y medio esperando la asignación de un terreno, pese a múltiples reuniones con autoridades del Ministerio de Vivienda.
Además, manifestó preocupación por la información que han recibido respecto de un eventual recorte presupuestario.
“Si disminuyen los recursos, será todavía más difícil acceder a un terreno. Ya se habla incluso de aumentar el ahorro exigido a las familias, y eso complica especialmente a quienes tienen menores ingresos”, afirmó.
La dirigente agregó que existe una coordinación permanente entre distintos comités que permanecen en la misma situación.
“Somos nueve directivas que representamos a cientos de familias. Todos estamos esperando terreno y trabajando para mantener organizados y capacitados a nuestros socios mientras llega esa oportunidad”, indicó.
Más de 80 comités continúan esperando
Desde el segundo comité también plantearon preocupación por la demora en la adquisición de terrenos.
Su presidenta recordó que durante 2025 se informó la existencia de predios que serían comprados para futuros proyectos habitacionales, pero finalmente esa operación no se concretó por falta de presupuesto.
Según explicó, actualmente existirían más de 80 comités de vivienda esperando terreno, mientras las alternativas para adquirir suelo mediante el sistema tradicional también enfrentan dificultades debido al alto costo y al incremento del ahorro que deberían reunir las familias.
“Hoy se exigen alrededor de 40 UF de ahorro para postular (1.600.000 de pesos). Si el comité debe adquirir un terreno, esa cifra podría subir a cerca de 70 UF o más. Para muchas familias eso simplemente es inalcanzable”, sostuvo.
El liderazgo femenino detrás de la organización
Las dirigentas también abordaron el desafío de compatibilizar la representación de decenas de familias con sus responsabilidades laborales y personales.
La presidenta de Lirios del Desierto explicó que ejercer la dirigencia implica asistir constantemente a reuniones, solicitar permisos laborales y dedicar gran parte del tiempo libre a la organización del comité.
“Representar a cien familias significa dejar muchas veces de lado a la familia y compatibilizar el trabajo con reuniones que aparecen de un momento a otro”, comentó.
Su par añadió que incluso perdió un empleo debido a las exigencias de la dirigencia, aunque aseguró que continuar representando a las familias sigue siendo una prioridad.
“Uno termina entendiendo que representa el sueño de más de 80 familias. No es solo una casa para uno, es la esperanza de muchas personas que llevan años esperando una oportunidad”, concluyó.



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