La presencia de restos de animales entre los residuos arrastrados hacia el borde costero durante el aluvión registrado esta semana en Coloso abrió una preocupación que va más allá de la contaminación visible: el eventual riesgo sanitario asociado a los cementerios clandestinos de mascotas existentes en quebradas y sectores costeros de Antofagasta.
La activación de los cauces durante las intensas precipitaciones removió basura y materiales acumulados en el territorio y dejó en evidencia restos provenientes de lugares utilizados informalmente para sepultar animales.
Uno de los registros que logró dimensionar la eventual problemática fue captada por el lente del reportero gráfico antofagastino Glenn Arcos, quien visitó el lugar y constató la presencia de una gran cantidad de restos de perros de los verdaderos cementerios de mascotas.
“Yo conté por lo menos 20 esqueletos de animales a lo largo de todos esos escombros”, afirmó consultado por este medio.
El doctor en Biología y miembro de la Corporación Tampu, el biólogo Carlos Guerra, explicó que la disposición irregular de cadáveres representa un problema sanitario debido a que los animales pueden ser portadores de bacterias, parásitos y otros microorganismos que permanecen en sus cuerpos después de morir.
“Ese cuerpo puede contener microorganismos vivos que pueden transmitirse”, explicó el especialista, señalando que precisamente por este motivo la disposición de cadáveres requiere procedimientos sanitarios específicos.
Bacterias y parásitos entre los riesgos
Los restos animales atraviesan naturalmente un proceso de descomposición, pero ello no significa que durante ese periodo sean sanitariamente inocuos, enfatizó en entrevista con Plataformas Madero.
Guerra explicó que en los cadáveres pueden permanecer microorganismos propios del aparato digestivo y también estructuras de determinados parásitos capaces de sobrevivir durante algún tiempo en el ambiente.
El problema adquiere otra dimensión cuando esos restos son enterrados irregularmente en quebradas o directamente en sectores próximos al litoral. Frente a lluvias intensas, aluviones o eventualmente otros fenómenos naturales, pueden quedar expuestos y ser transportados hacia el océano.
Y la situación observada en Coloso demuestra que este escenario no es únicamente hipotético.
Cementerios clandestinos frente a un territorio expuesto
La existencia de lugares utilizados informalmente para sepultar mascotas se observa en distintos puntos del litoral y quebradas de Antofagasta. El fenómeno también puede apreciarse en sectores como el ingreso hacia el Balneario de Juan López, donde durante años se han realizado entierros de animales fuera de instalaciones sanitariamente reguladas.
“La preocupación radica en que estos sitios están emplazados en un territorio expuesto a eventos capaces de remover grandes cantidades de material”, enfatizó el doctor considerando entre dichos eventos los tsunamis.
El aluvión de Coloso mostró uno de esos mecanismos: “precipitaciones excepcionales activan quebradas, el flujo remueve el suelo y finalmente transporta hacia la costa lo que estaba enterrado o depositado en ellas”, dijo.
La discusión adquiere además relevancia por el creciente uso del agua de mar como fuente para abastecimiento humano mediante desalación. Guerra sostuvo que existen tecnologías capaces de producir agua con altos niveles de pureza, pero recalcó que los sistemas deben estar diseñados para retener los contaminantes específicos presentes en el agua que captan.
Por ello, el episodio plantea una discusión sanitaria y territorial que supera la emergencia de esta semana: conocer dónde están estos cementerios clandestinos, determinar su magnitud y evaluar qué ocurre cuando lluvias, aluviones u otros eventos naturales movilizan esos restos hacia el océano.
FOTO: GLENN ARCOS.



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