La salida de Natalia Duco del Ministerio del Deporte abrió un nuevo frente político para el Gobierno del Presidente José Antonio Kast. Esta vez, el cuestionamiento no se concentra únicamente en las circunstancias que terminaron con su renuncia, sino también en quiénes están ocupando los espacios que dejan las mujeres que abandonan cargos de poder.
Desde la bancada del Partido de la Gente (PDG), las diputadas Pamela Jiles y Paula Olmos cuestionaron que las tres ministras que han salido del gabinete desde marzo hayan sido reemplazadas por hombres. Duco fue sucedida por Francisco Riveros; anteriormente, Mara Sedini había sido relevada por Claudio Alvarado en la Secretaría General de Gobierno y Trinidad Steinert por Martín Arrau en Seguridad Pública.
Con la salida de Duco, además, la presencia femenina en el gabinete disminuyó de 11 ministras al inicio de la administración a ocho actualmente.
Jiles apunta a un “sesgo de género”
Pamela Jiles, diputada del PDG por el Distrito N°12 de la Región Metropolitana, sostuvo que la sucesión de cambios obliga a observar cómo se están distribuyendo las responsabilidades políticas dentro del Ejecutivo. Su militancia y distrito se encuentran registrados oficialmente por la Cámara de Diputadas y Diputados.
La parlamentaria cuestionó que otras controversias que han involucrado a autoridades masculinas no hayan terminado necesariamente en salidas del gabinete y aseguró que existe “un sesgo de género” en la forma en que se han producido los cambios.
La diputada Paula Olmos, en tanto, entrega además un vínculo directo entre esta discusión y el norte del país. La parlamentaria pertenece al Partido de la Gente y representa al Distrito N°4 de la Región de Atacama, que incluye Copiapó, Chañaral, Caldera, Diego de Almagro, Vallenar, Huasco, Freirina, Tierra Amarilla y Alto del Carmen.
Olmos puso el foco particularmente en los reemplazos y planteó la interrogante: “¿Por qué cuando sale una mujer de un cargo de poder la primera opción vuelve a ser un hombre?”
El planteamiento, según las parlamentarias, no apunta a que los cargos deban quedar reservados exclusivamente para mujeres, sino a observar la representación femenina y las oportunidades de acceder a los espacios donde se toman decisiones.
El debate también encuentra antecedentes en el norte
Aunque la discusión de Jiles y Olmos se refiere específicamente a los cambios en el gabinete ministerial, los primeros meses de instalación del Gobierno también han estado marcados por numerosas modificaciones en las secretarías regionales ministeriales.
Hasta este viernes 14 de agosto, un recuento nacional registraba 42 salidas, renuncias o nombramientos que no llegaron a concretarse, incluyendo tres ministras, seis subsecretarios y 33 seremis.
En las regiones del norte también se registraron movimientos y, particularmente en Antofagasta y Coquimbo, hubo mujeres que dejaron cargos para los que habían sido escogidas al comienzo de la administración.
Las razones, sin embargo, fueron diversas y no permiten atribuir automáticamente esas salidas a una cuestión de género.
Antofagasta suma cuatro salidas de mujeres desde seremías
Antofagasta concentra uno de los escenarios más visibles.
Desde la instalación del Gobierno, cuatro mujeres dejaron secretarías regionales ministeriales: Lizet Tapia, en Desarrollo Social y Familia; Anggel Colque, en Mujer y Equidad de Género; Karina Trujillo, en Justicia y Derechos Humanos; y Camila Alonso, en Bienes Nacionales.
Uno de los primeros casos fue el de Anggel Colque González, quien dejó la Seremi de la Mujer y la Equidad de Género durante abril debido a que no contaba con el título profesional requerido para desempeñar la función. Actualmente la cartera está encabezada por Darioleta Vilch, por lo que en este caso una mujer fue reemplazada por otra mujer.
También dejó el gabinete regional Lizet Tapia, quien había asumido Desarrollo Social y Familia y renunció tras detectarse que su formación académica no cumplía con la extensión requerida para el cargo. Actualmente la Seremi está encabezada por Carlos Figueroa Barrera.
A ellas se sumó Karina Trujillo, quien dejó Justicia y Derechos Humanos durante abril por motivos profesionales y personales. La cartera pasó posteriormente a ser liderada por el abogado Ramón Tagle.
La cuarta salida fue la de Camila Alonso, quien renunció a Bienes Nacionales el 6 de mayo por motivos personales. Actualmente el cargo es desempeñado por Patricio Martínez.
De esta forma, de las cuatro seremías inicialmente encabezadas por estas mujeres, tres pasaron posteriormente a manos de autoridades masculinas —Desarrollo Social, Justicia y Bienes Nacionales— mientras Mujer y Equidad de Género continuó dirigida por una mujer.
Coquimbo: seremi del Trabajo dejó el cargo a pocas semanas de asumir
La Región de Coquimbo también registró una salida femenina durante la instalación de su gabinete.
Viviana Torres Olivares había asumido el 30 de marzo como seremi del Trabajo y Previsión Social, pero dejó la función durante abril después de detectarse que no cumplía con uno de los requisitos académicos establecidos para ejercer el cargo.
Torres explicó en ese momento que su salida respondía a un aspecto técnico-administrativo relacionado con la acreditación de los semestres de formación profesional exigidos por la normativa.
Su caso se produjo a pocas semanas de haber asumido y formó parte de una primera serie de nombramientos regionales que debieron ser modificados debido a requisitos académicos o administrativos.
Atacama entra directamente en la discusión
En el caso de Atacama, el vínculo con la actual controversia se produce directamente a través de Paula Olmos, una de las dos parlamentarias que levantaron públicamente el cuestionamiento al Gobierno.
Olmos representa a toda la Región de Atacama en el Distrito N°4 y forma parte de la bancada del PDG.
La región también registró durante la instalación gubernamental el caso de Daniela Gallegos, quien había sido anunciada para asumir la Seremi de Economía, pero cuya designación finalmente no llegó a concretarse formalmente. Por esa razón, este caso no corresponde estrictamente a una renuncia o salida desde un cargo ya asumido y debe diferenciarse de lo ocurrido en Antofagasta y Coquimbo.
Salidas distintas y un debate sobre representación
Los antecedentes del norte muestran un número importante de movimientos protagonizados por mujeres, pero las circunstancias fueron diferentes en cada caso.
Algunas salidas estuvieron relacionadas con el incumplimiento de requisitos legales o académicos para desempeñar una seremía; otras obedecieron a razones personales o profesionales. Además, no todas las autoridades femeninas fueron reemplazadas por hombres.
Así, más allá de las razones particulares detrás de cada renuncia o cambio, el debate abierto por Jiles y Olmos vuelve a poner el foco sobre la presencia de mujeres en cargos de poder y decisión, tanto en el gabinete central como en la instalación territorial del Gobierno.



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