La batalla por la recuperación de los espacios públicos y la erradicación de los focos delictuales en las principales arterias de la capital regional no da tregua. En un nuevo y masivo despliegue en terreno, la Municipalidad de La Serena, a través de su Dirección de Seguridad Ciudadana, ejecutó un contundente operativo de desalojo y limpieza en las inmediaciones de la Ruta 5 Norte. La intervención se focalizó en una zona que ha sido catalogada como «crítica» por los equipos de vigilancia vecinal: el perímetro comprendido entre la pasarela peatonal y la ribera del Río Elqui, lugar donde recurrentemente se vuelven a instalar de forma ilegal los denominados «rucos» y asentamientos de pernocta irregular.
Este procedimiento adquiere una relevancia particular al tratarse de la decimocuarta oportunidad en que los equipos municipales deben irrumpir en el mismo sector geográfico para desmantelar estas estructuras precarias. La reiteración de la medida responde a una estrategia de «asfixia comunal» contra las incivilidades, impidiendo el asentamiento definitivo de personas en situación de calle que vulneran la propiedad pública y privada. La administración local ha enfatizado que no claudicará en el uso de la fuerza legal para asegurar las vías de tránsito peatonal de la comuna.
Una alianza estratégica entre el sector público y la empresa privada
A diferencia de los patrullajes ordinarios, este macrooperativo destacó por una coordinada triangulación interinstitucional. Las cuadrillas de operarios e inspectores municipales contaron con el resguardo preventivo de contingentes de Carabineros de Chile, además del apoyo logístico, técnico y de maquinaria pesada proporcionado por la empresa concesionaria de la autopista, Sacyr, y la Compañía Minera del Pacífico (CMP), empresas que poseen instalaciones o áreas de influencia directa en los terrenos intervenidos.
La alcaldesa de La Serena, Daniela Norambuena, lideró las declaraciones tras la finalización de las faenas de despeje y retiro de escombros, enviando un mensaje político directo sobre el cambio de timón en la gestión de la seguridad comunal.
“Es la decimocuarta vez que arribamos hasta este sector específico para sacar estos inmuebles ilegales, y quiero ser muy clara: seguiremos haciéndolo de manera persistente con el firme objetivo de recuperar los espacios que les pertenecen legítimamente a los vecinos y vecinas. Buscamos devolverles de una vez por todas la seguridad que lamentablemente se perdió en administraciones anteriores debido a la falta de control”, afirmó la jefa comunal.
Foco de delitos: El impacto del desalojo en la seguridad de los peatones
La urgencia de intervenir de forma reiterada este tramo de la Ruta 5 radica en las alarmantes estadísticas delictuales y los reportes de inteligencia comunal asociados al sector. Según detallaron las autoridades, los asentamientos irregulares levantados con plásticos, maderas y cartones operaban como verdaderos «escudos» o zonas de resguardo para delincuentes habituales. En el lugar se registraba de forma diaria el consumo abierto de alcohol y sustancias ilícitas, además de transformarse en un punto de acopio de especies robadas bajo la modalidad de receptación.
El principal riesgo afectaba directamente a los cientos de trabajadores, estudiantes y familias que utilizan cotidianamente la pasarela peatonal de la Ruta 5 para conectar con el centro de la ciudad o cruzar hacia la ribera del río. La presencia de estos rucos generaba una alta cifra negra de delitos de oportunidad, destacando los robos con intimidación y los asaltos por sorpresa cometidos aprovechando la oscuridad de las cercanías. Con el despeje total del terreno y la remoción de toneladas de basura y rucos, el municipio busca mitigar los factores ambientales que facilitan la comisión de delitos, complementando la medida con un aumento en la frecuencia de las rondas de televigilancia móvil.



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