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Desempleo femenino supera el 10% durante los primeros meses del Gobierno de Kast: hombres están en el 8,9%

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La desocupación de las mujeres pasó de 10% en el trimestre enero-marzo a 10,3% entre mayo y julio. Aunque el empleo femenino todavía crece, lo hace con menor intensidad y cada vez más ligado a la informalidad. El INE no entregó en su comunicado nacional un desglose completo por regiones.

por | Ago 28, 2026 | Gobierno

El empleo femenino perdió dinamismo durante los primeros meses del Gobierno del presidente José Antonio Kast. La tasa de desocupación de las mujeres alcanzó 10,3% en el trimestre mayo-julio de 2026, superando el promedio nacional de 9,5% y el 8,9% registrado entre los hombres.

Los datos de la Encuesta Nacional de Empleo muestran que las mujeres continúan siendo las más afectadas si se observa el nivel de desempleo: actualmente enfrentan una tasa 1,4 puntos porcentuales superior a la masculina. Sin embargo, la evolución reciente exige una lectura más cuidadosa, porque el deterioro no se explica por una destrucción neta de empleos femeninos.

En doce meses, la cantidad de mujeres ocupadas aumentó 1%, pero la fuerza de trabajo femenina creció 1,7%. Esto significa que más mujeres ingresaron al mercado laboral o comenzaron a buscar una ocupación, pero la creación de puestos de trabajo no fue suficiente para absorberlas.

Como resultado, el número de mujeres desocupadas aumentó 7,6%, impulsado exclusivamente por las cesantes, grupo que creció 8,6%.

La evolución desde marzo

La trayectoria de los trimestres móviles que coinciden total o parcialmente con el inicio del Gobierno de Kast muestra que la desocupación femenina se ha mantenido persistentemente sobre el 10%:

Trimestre móvilDesempleo femeninoOcupación femenina, variación anual
Enero-marzo10,0%+1,2%
Febrero-abril10,5%+1,3%
Marzo-mayo10,5%+1,5%
Abril-junio10,4%+1,7%
Mayo-julio10,3%+1,0%

 

El indicador llegó a su nivel más alto, 10,5%, durante los trimestres febrero-abril y marzo-mayo. Posteriormente descendió dos décimas, hasta 10,3%, pero continúa por encima del 10% registrado en enero-marzo.

Al comparar el último trimestre con enero-marzo, la tasa femenina aumentó 0,3 puntos porcentuales. Además, el crecimiento anual de las mujeres ocupadas se desaceleró desde 1,7% en abril-junio hasta 1% en mayo-julio.

La comparación con el trimestre noviembre de 2025-enero de 2026, previo a la instalación del nuevo Gobierno, es todavía más marcada: en ese período la desocupación femenina era de 8,7%. No obstante, esta diferencia debe interpretarse con cautela por la estacionalidad del empleo y porque se trata de trimestres móviles con meses superpuestos.

¿Son las mujeres las más afectadas?

Las mujeres presentan la mayor tasa de desempleo, una participación laboral considerablemente menor y más informalidad. Desde esa perspectiva, siguen siendo el grupo con mayores dificultades estructurales para incorporarse al mercado laboral.

La tasa de participación femenina llegó a 53,2%, frente al 70,6% de los hombres, una brecha de 17,4 puntos porcentuales. En ocupación, las tasas fueron de 47,7% y 64,3%, respectivamente.

Pero los resultados más recientes también muestran un deterioro importante entre los hombres. En doce meses, su ocupación cayó 1,1% y su tasa de desempleo aumentó un punto porcentual. Entre las mujeres, en cambio, la ocupación creció 1% y la desocupación subió 0,6 puntos.

Por lo tanto, no sería preciso sostener que las mujeres explican por sí solas el empeoramiento reciente del mercado laboral. Sí mantienen la tasa de desocupación más alta y enfrentan condiciones de inserción más precarias, pero la caída nacional de la ocupación estuvo explicada exclusivamente por los hombres.

Más empleo femenino, pero más informal

El principal signo de alerta para las mujeres aparece en la calidad del trabajo. La tasa de ocupación informal femenina llegó a 28,3%, frente al 25,1% masculino.

Las trabajadoras informales aumentaron 3,9% en doce meses. El INE precisó que el crecimiento nacional del empleo informal fue impulsado exclusivamente por las mujeres, ya que entre los hombres disminuyó 0,4%.

En la práctica, parte de la expansión del empleo femenino está ocurriendo mediante trabajos sin acceso completo a cotizaciones previsionales, seguridad social ni las protecciones propias de una relación laboral formal.

También persiste una diferencia en las jornadas: las mujeres trabajaron un promedio de 33,6 horas semanales, cinco horas menos que las 38,6 registradas entre los hombres.

Sin desglose completo por regiones

El comunicado nacional publicado este 28 de agosto no entregó un desglose completo por regiones ni permitió conocer en esa publicación la situación específica de las mujeres en Antofagasta, Atacama y Coquimbo. Solo incorporó un apartado especial para la Región Metropolitana.

Esta ausencia impide establecer, a partir del informe nacional, si el deterioro femenino se reproduce con la misma intensidad en las regiones del norte o si existen diferencias asociadas a la minería, el comercio, los servicios y otras actividades productivas locales.

Los datos permiten describir la evolución laboral durante los primeros meses de la administración de Kast, pero no atribuirle automáticamente una relación causal. Los trimestres móviles se superponen y el empleo responde también a factores estacionales, sectoriales y económicos que pueden anteceder al cambio de Gobierno.

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