Una aplicación móvil con identidad territorial atacameña busca convertirse en una herramienta de apoyo para niños y adolescentes dentro del espectro autista. Se trata de TEATACAMAPP, iniciativa creada por la Fundación Pasitos de Colores, que durante septiembre comenzará su fase piloto de implementación en la Región de Atacama.
El proyecto fue presentado en el programa Atacama Escucha por Jacqueline González Hernández, magíster y doctorante en Educación Socioemocional, quien dirige la fundación junto con la educadora diferencial Camila Rojas. La aplicación fue diseñada con el aporte de un equipo multidisciplinario y pretende favorecer la regulación emocional, la anticipación de crisis y el desarrollo de habilidades para la vida cotidiana.
“Esta aplicación se diferencia de otras porque tiene una identidad territorial. Queremos desarrollar el sentido de pertinencia y mostrar cómo este territorio puede ser una herramienta que favorezca la regulación emocional, tanto en situaciones de crisis como antes de que ocurran”, explicó González.
Naturaleza atacameña como recurso de regulación emocional
TEATACAMAPP incorpora paisajes, sonidos y espacios característicos de la región para asociarlos con distintos estados emocionales. La iniciativa utiliza, por ejemplo, imágenes del oleaje de Portofino para representar momentos de mayor agitación, mientras que escenarios como Bahía Inglesa y el paseo ribereño de Vallenar son vinculados con sensaciones de tranquilidad.
“Podemos relacionar los momentos emocionales en los que nos encontramos con la naturaleza, utilizando aspectos que están insertos en nuestra región y de los cuales podemos sacar mucho provecho”, sostuvo la directora de la fundación.
La plataforma también contempla contenidos prácticos relacionados con la administración del dinero, la organización de rutinas, el cuidado de mascotas, la preparación de una cama y la toma de decisiones frente a situaciones cotidianas. Según González, la herramienta busca entregar orientación cuando una crisis emocional dificulta ordenar el pensamiento.
“Esta aplicación viene a dar un poco de luz para tomar una buena decisión”, indicó. Añadió que su utilidad puede extenderse a estudiantes universitarios y jóvenes que deben enfrentar procesos de práctica profesional, ayudando a generar un vínculo entre ellos, los establecimientos educacionales y los centros laborales.
Piloto incluirá estudiantes, cuidadoras y especialistas
La etapa de implementación tendrá una duración de diez meses y será financiada mediante un fondo de Senadis, en el marco del Fonapi. El piloto contará con ocho estudiantes adolescentes dentro del espectro autista y dos cuidadoras, quienes participarán en talleres y entregarán observaciones para mejorar la aplicación.
El proceso incluirá el acompañamiento de terapeutas ocupacionales, profesionales de la psicología y la fonoaudiología, especialistas en convivencia y apoyo motivacional. Además, se desarrollarán actividades en espacios culturales y turísticos de Atacama para probar la plataforma directamente en el territorio.
“El resultado final tiene que ver con incorporar las sugerencias de nuestros usuarios, recogidas en terreno y en la práctica, para que la aplicación sea mucho más efectiva”, señaló González.
La directora relató que la primera etapa del proyecto fue financiada con recursos propios provenientes de su finiquito, tras lo cual comenzaron a buscar apoyo institucional. Reconoció que la propuesta enfrentó dificultades por tratarse de un concepto poco conocido: una aplicación con identidad territorial dirigida a niños y adolescentes autistas.
Herramienta complementaria y de acceso gratuito
González enfatizó que TEATACAMAPP no sustituye tratamientos ni intervenciones profesionales. “Esta herramienta no reemplaza una terapia; eso quiero dejarlo bien claro. Es un complemento que puede ser utilizado voluntariamente por los estudiantes”, afirmó.
Durante el piloto también se hará seguimiento al número de descargas, la frecuencia de uso y los íconos más utilizados. La expectativa es que la información permita adecuar sus contenidos antes de avanzar hacia convenios con establecimientos educacionales, proyectados para junio o julio de 2027.
“El siguiente paso es que los establecimientos puedan abrirse y dar espacio a la tecnología con un enfoque destinado a brindar una mejor calidad de vida”, expresó González. A su juicio, el impacto no quedaría limitado a los usuarios directos, ya que una mayor autonomía también podría aliviar las tareas de cuidado.
“El beneficiario directo es el estudiante o adolescente dentro del espectro, pero los beneficiarios secundarios serán la familia y el establecimiento”, concluyó la directora de Fundación Pasitos de Colores.



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