Madero Menu

Robo de droga a grupo rival: la historia detrás del ataque a tiros contra el municipio de Coquimbo

Comparte esta nota
Un peritaje balístico determinó que los disparos se realizaron desde unos 264 metros de distancia, impactando diversos pisos del edificio consistorial. Pese a que los acusados aseguraron haber acudido al sector a sustraer droga, la justicia estimó su libertad como un peligro para la seguridad de la sociedad y fijó 90 días de investigación.

El Juzgado de Garantía de Coquimbo decretó la medida cautelar de prisión preventiva para dos hombres de 30 y 32 años, acusados de ser los autores materiales del ataque a balazos perpetrado la noche del pasado 30 de julio contra el edificio consistorial de la Municipalidad de Coquimbo.

Durante la audiencia de formalización, la magistrada Carolina Baroncini acogió la solicitud de la Fiscalía local y determinó el ingreso de los imputados a un recinto penal por considerar que su libertad representa un peligro concreto para la seguridad de la sociedad, además de existir un evidente riesgo de fuga. El tribunal fijó un plazo de 90 días para el cierre de la investigación, periodo en que el Ministerio Público continuará reuniendo antecedentes.

Los sujetos fueron formalizados en calidad de autores por los delitos de porte ilegal de arma de fuego, tenencia ilegal de municiones, disparos injustificados contra un edificio público y daños. Por orden judicial, la identidad de ambos se mantiene bajo reserva.

Los detalles del ataque balístico en la Costanera

Según la relación de hechos expuesta por el fiscal Claudio Correa, el ilícito se registró cerca de las 23:15 horas del 30 de julio en plena Avenida Costanera. Los dos acusados, junto a un tercer individuo que aún no ha sido identificado, arribaron a bordo de un vehículo a las ruinas del antiguo Mercado del Mar.

En ese lugar, los antisociales descendieron portando armas de fuego calibre 9 milímetros no autorizadas y percutaron múltiples disparos en dirección a la sede municipal. Un peritaje de trayectoria de LABOCAR determinó que los proyectiles recorrieron una distancia de aproximadamente 264 metros desde el sitio de origen hasta la infraestructura pública.

El ataque provocó severos estragos en las dependencias municipales: dos proyectiles destruyeron ventanales termolaminados del sexto piso —causando daños avaluados en $500 mil—, una tercera bala impactó el cuarto piso y un cuarto impacto fue constatado en el octavo nivel. La violenta acción conmocionó a los funcionarios y a la comunidad de la Región de Coquimbo, reabriendo la preocupación por la seguridad en espacios públicos.

Las pruebas clave presentada por la Fiscalía

Para sostener la acusación, el Ministerio Público presentó una serie de evidencias técnicas y testimoniales recopiladas tras casi tres semanas de trabajo articulado entre el OS9 y LABOCAR de Carabineros. Entre las pruebas destacan el hallazgo de vainas y cartuchos 9 milímetros en el sitio del suceso, junto con imágenes de cámaras de seguridad que registraron la ruta de escape del vehículo.

A esto se suma la declaración determinante de un testigo clave —un pescador de la caleta local—, quien atestiguó haber visto a dos sujetos encapuchados bajar del automóvil e ingresar al inmueble abandonado instantes antes de escucharse las detonaciones. Asimismo, durante los allanamientos en la Parte Alta, Carabineros incautó prendas de vestir que coinciden plenamente con las usadas por los agresores según los registros de videovigilancia.

Por su parte, la defensa apeló a la inocencia de los representados sosteniendo que habían acudido al lugar a sustraer droga a un grupo rival y que habrían sido atacados. Sin embargo, el tribunal desestimó dicha versión ante la solidez de los peritajes científicos y el extenso historial delictivo de los acusados, uno de los cuales registra un cumplimiento de condena por homicidio en 2009.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *