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Quiso dejar los lentes y terminó con secuelas: clínica visual en el norte deberá pagar $52 millones de indemnización a paciente

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El máximo tribunal dejó firme la condena contra la Clínica Oftalmológica Ultravisión Iquique, tras establecer que un paciente sufrió complicaciones luego de una cirugía láser y un tratamiento postoperatorio deficiente. Durante años debió someterse a nuevas intervenciones, consultas con distintos especialistas e incluso enfrentar la posibilidad de un trasplante de córnea.

por | Ago 5, 2026 | Seguridad y Justicia

La Corte Suprema confirmó la sentencia que condenó a la Clínica Oftalmológica Ultravisión Iquique SpA a pagar una indemnización total de $52.251.470 por concepto de daño emergente y daño moral, luego de rechazar el recurso presentado por el centro médico para revertir la decisión adoptada por los tribunales.

El caso se remonta a 2019, cuando el demandante, quien padecía miopía y astigmatismo, decidió someterse a una cirugía correctiva con láser para mejorar su visión. Según consta en la sentencia de primera instancia, antes del procedimiento la clínica le aseguró verbalmente y por escrito que alcanzaría un 80% de visión al tercer mes posterior a la intervención.

La operación fue realizada el 13 de febrero de 2019. Si bien los primeros controles no evidenciaron complicaciones, pocos días después el paciente comenzó a experimentar una importante pérdida de visión producto de un «haze corneal», condición que provoca una pérdida de transparencia de la córnea.

De acuerdo con los antecedentes del fallo, lejos de mejorar, su estado continuó deteriorándose.

«Con el tiempo su visión empeoró, no pudiendo distinguir los vehículos del transporte público, ni ver televisión, sólo pudiendo leer a una distancia corta, sufriendo dolores de cabeza hasta la actualidad», señala la sentencia de primera instancia.

Años de tratamientos sin una solución

Tras las complicaciones, el paciente inició un largo recorrido por distintas sucursales de la clínica y especialistas en Iquique, Santiago y Valparaíso, sometiéndose a nuevos procedimientos y tratamientos.

Según el fallo, en mayo de 2019 fue sometido a una segunda intervención que no quedó registrada en su ficha clínica, mientras que posteriormente debió enfrentar una cirugía de cross-linking debido a un adelgazamiento de la córnea, sin obtener resultados favorables.

Con el paso de los años, otros especialistas detectaron irregularidades en sus córneas y le indicaron el uso de lentes de contacto especiales, además de plantearle la posibilidad de un trasplante de córnea.

La sentencia también da cuenta del impacto que la situación tuvo en su vida cotidiana y profesional.

«No es capaz de reconocer rostros a cortas distancias incluso a su propia familia (…), no es capaz de reconocer la numeración de microbuses y colectivos, ni conducir», expone el fallo.

Asimismo, el demandante sostuvo que las secuelas dificultaron la preparación de su examen de grado como estudiante de Derecho y lo llevaron a iniciar tratamiento psicológico debido a la ansiedad generada por la posibilidad de desarrollar glaucoma y requerir un trasplante de córnea.

Corte Suprema deja firme la condena

Al revisar el recurso presentado por la clínica, la Primera Sala de la Corte Suprema concluyó que no existían fundamentos para modificar lo resuelto por las instancias anteriores.

En su resolución, el máximo tribunal sostuvo que los jueces ya habían acreditado el daño sufrido por el paciente.

«Consta que los jueces del fondo –a partir de diversos antecedentes allegados a la causa– construyeron fundadamente una presunción judicial en torno a la afectación física y anímica padecida por el demandado a causa del deficiente tratamiento postoperatorio recibido tras la complicación surgida en dicha etapa por la aparición de un ‘haze corneal'», señala el fallo.

La Corte agregó que la decisión no se sustentó únicamente en una presunción abstracta, sino en antecedentes concretos del caso.

«Su aplicación surge sobre la base de hechos concretos soberanamente asentados a propósito de la pluralidad de tratamientos y especialistas a que debió someterse el actor, y el prolongado periodo transcurrido sin lograr solución efectiva a su afección postoperatoria.»

Con esta decisión, la Corte Suprema dejó la sentencia que ordena a la clínica pagar $2.251.470 por daño emergente y $50.000.000 por daño moral, sumando una indemnización total de $52.251.470.

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