Este sábado 15 de agosto Chile tendrá un nuevo festivo feriado nacional. Su origen no está relacionado con un acontecimiento político o histórico del país, sino con una antigua celebración del cristianismo: la Asunción de la Virgen María, una de las fechas relevantes del calendario litúrgico católico.
El significado de esta jornada fue abordado en Radio Madero, donde se explicó el origen religioso de la celebración y la diferencia entre dos conceptos que suelen confundirse: la Ascensión de Jesucristo y la Asunción de María.
Para comprender la festividad es necesario partir por el concepto de dogma. En el catolicismo, corresponde a una verdad de fe que la Iglesia considera revelada por Dios y que, por lo tanto, debe ser aceptada por los fieles.
En el caso de María, la Iglesia Católica reconoce tradicionalmente cuatro grandes dogmas marianos: la Maternidad Divina, la Virginidad Perpetua, la Inmaculada Concepción y la Asunción.
La Asunción: María llevada en cuerpo y alma al cielo
La solemnidad celebrada el 15 de agosto corresponde específicamente al cuarto de estos dogmas.
La doctrina católica sostiene que María, una vez concluido el curso de su vida terrenal, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.
Aunque esta creencia posee una tradición de muchos siglos dentro del cristianismo, su definición formal como dogma ocurrió recién a mediados del siglo XX.
Fue el 1 de noviembre de 1950 cuando el papa Pío XII, mediante la constitución apostólica Munificentissimus Deus, proclamó solemnemente como dogma la Asunción de María.
Este punto permite precisar uno de los antecedentes mencionados durante el programa: la proclamación no fue realizada por Pío XI, sino por Pío XII.
La celebración litúrgica, sin embargo, es considerablemente anterior a 1950. La definición papal formalizó doctrinalmente una tradición que ya llevaba siglos presente entre los católicos.
Asunción y Ascensión no significan lo mismo
Durante el espacio radial también se explicó una distinción fundamental dentro de la doctrina cristiana.
La Ascensión corresponde a Jesucristo y expresa la creencia de que Cristo subió al cielo por su propio poder después de su resurrección.
La Asunción, en cambio, se refiere a María y establece que fue llevada a la gloria celestial. Por ello, aunque ambas expresiones están relacionadas con el cielo dentro de la tradición cristiana, teológicamente no son equivalentes.
Esta diferencia explica también el nombre oficial de la celebración del 15 de agosto: Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María.
Una Virgen y distintas advocaciones
Otro aspecto abordado fue la multiplicidad de nombres con que María es venerada en diferentes países y comunidades.
Virgen del Carmen, Nuestra Señora de Lourdes, Virgen de Fátima, Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Aparecida o Nuestra Señora de Częstochowa no representan, desde la perspectiva católica, distintas vírgenes.
Se trata de advocaciones marianas, es decir, diferentes denominaciones y formas de veneración asociadas a lugares, acontecimientos, atributos o tradiciones religiosas.
En Chile, la advocación con mayor significado histórico es la Virgen del Carmen, reconocida tradicionalmente como Patrona de Chile y estrechamente vinculada a diversas expresiones de religiosidad popular.
Una celebración religiosa que también marca el calendario chileno
Más allá de las convicciones individuales y de que una persona profese o no la fe católica, el 15 de agosto tiene una consecuencia concreta para toda la población: es un feriado legal en Chile.
Para los creyentes, sin embargo, su significado va más allá de una jornada de descanso.
La fecha recuerda una doctrina central de la tradición mariana y una celebración que se desarrolla simultáneamente en numerosos países, parroquias y comunidades católicas.
De esta manera, cada 15 de agosto el calendario chileno conserva una festividad cuyo origen se encuentra en una tradición religiosa de siglos y en un dogma que la Iglesia Católica proclamó formalmente en 1950: la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo.



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