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“Nunca hay que subir hacia el cerro”: exintendente Volta analiza las experiencias en Antofagasta ante riesgo de aluviones

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La posibilidad de nuevas precipitaciones intensas sobre la Región de Antofagasta vuelve a poner sobre la mesa una palabra que en el norte tiene un significado especialmente complejo: aluviones.

por | Ago 17, 2026 | Agenda

El escenario meteorológico previsto para las próximas horas mantiene la atención puesta sobre Antofagasta y otras comunas costeras, principalmente por la posibilidad de precipitaciones intensas, viento, activación de quebradas y remociones en masa.

Es un escenario que Valentín Volta, exintendente de la región en Bachelet 2, conoce desde una posición particularmente compleja: le correspondió encabezar el Gobierno Ibterior y el Gobierno Regional durante las emergencias provocadas por las lluvias y aluviones de 2015.

En marzo de ese año, Antofagasta y especialmente Taltal enfrentaron activaciones de quebradas, evacuaciones, viviendas dañadas y grandes cantidades de barro y material aluvial. Meses después, en agosto, Tocopilla sufrió otro episodio destructivo, marcado además por deslizamientos de laderas. En esta última emergencia fallecieron además 6 personas.

A once años de aquellas emergencias, y frente al nuevo episodio meteorológico que amenaza al norte, Volta plantea que esa experiencia dejó lecciones concretas que podrían contribuir a enfrentar lo que viene.

—Usted enfrentó como intendente las lluvias y aluviones de 2015. ¿Qué le preocupa especialmente del escenario que se anuncia ahora para la Región de Antofagasta?

—Lo que viene puede ser muy com0lejo, no solo por las lluvias y el viento, sino particularmente por los aluviones. En la experiencia de Taltal y también de Antofagasta, tiene que ver con la activación de las quebradas. Y, en el caso de Tocopilla con el deslizamiento de laderas. Pudieran ser fenómenos que sucedan ahora en toda la costa, no solo en la ciudad de Antofagasta, sino también en Taltal y Tocopilla.

—¿Qué diferencia a las lluvias de esta región de las precipitaciones que se producen en otras zonas del país?

—La Región de Antofagasta, a diferencia tal vez de otras zonas, a nivel costero nunca tiene precipitaciones parejas. Uno lo ve en la misma ciudad: mientras el sector sur, por ejemplo, tiene sol, en el sector norte está lloviendo, o al revés. Eso es lo que ha pasado estos días. Y ocurre lo mismo a lo largo de toda la franja costera de la region, mientras llueve en Taltal hay sol en Antofagasta, otro ejemplo.

—¿Qué dificultad genera esa característica para anticipar una emergencia?

—Nuestros centros de meteorología, particularmente el que está en el aeropuerto, obviamente no son capaces de medir con mayor exactitid lo que llueve en determinados lugares. Como no llueve parejo, es difícil detectar cuánto está lloviendo en un lado, cuánto no está lloviendo o cuánto va a llover. Los pronósticos son más bien generales, pero el comportamiento concreto no es general, sino por sectores y zonas. Ese es un primer dato importante.

El verdadero peligro: lo que arrastra el agua

—¿Qué hace que una quebrada pueda activarse y transformarse rápidamente en una amenaza para la población?

—La activación de las quebradas tiene que ver particularmente con la cantidad de agua que cae y con las posibilidades que tengan las quebradas de absorber esa agua. Por la composición de nuestro suelo, no absorbe mucho. Por lo tanto, el agua se va acumulando y, en algún minuto, se produce el escurrimiento por las quebradas.

—¿El principal peligro es entonces la cantidad de agua que baja desde los cerros?

—No necesariamente. Que caiga el agua no es lo más complicado, sino todo el material que arrastra: rocas, lodo, en algunos casos ramas y después basura, neumáticos, muebles; en fin, todo lo que uno sabe que puede existir en las quebradas que se usan de basurero.

—¿Para eso fueron construidas las piscinas y obras de control aluvional que existen en Antofagasta?

—Exactamente. Las obras de control aluvional tienen como propósito específico contener principalmente el material que arrastra. Por eso son piscinas escalonadas, porque, en la medida que va bajando el agua, los materiales se van controlando y quedando en tales piscinas.

—¿Cuánto ha avanzado Antofagasta en protección aluvional desde la emergencia que usted enfrentó en 2015?

—Cuando nosotros enfrentamos esa emergencia teníamos bastante menos obras de control aluvional. Cerca de un 40% de la poblacion protegida. De ahí en adelante se construyeron muchísimas más. Yo me quedé con el dato que aproximadamente entre un 80% a un 90% de la población de la ciudad de Antofagasta estaría protegida. Ese dato, naturalmente, habría que actualizarlo y confirmarlo técnicamente.

—¿Qué ocurrió en Taltal y Tocopilla?

—En Taltal también debe existir un porcentaje alto, porque a nosotros nos correspondió mejorar las piscinas y aumentar su capacidad. Y en Tocopilla se instalaron nuevas piscinas. Esas obras no habían sido probadas en 2015, así que habría que observar cómo se comportan frente a un evento de mayor intensidad.

“Pondría el foco en las quebradas sin obras de control aluvional”

—de acuerdo a su experiencia, que es importante destacar para esta emergencia ¿cual seria la primera la primera prioridad?

—Con prioridad absoluta en aquellas quebradas que no tienen obras de control aluvional. Ahí hay que poner mucho, mucho foco.

—¿Qué significa concretamente poner el foco sobre esas quebradas?

—Hacer un monitoreo in situ, en el mismo terreno, desplegando efectivos de las Fuerzas Armadas, del Ejército, junto con funcionarios del Ministerio de Obras Públicas y de Senapred, con el objeto de conocer directamente, mediante un sistema pluviómetro, la cantidad de agua caída en esas zonas específicas.

—¿Por qué considera insuficiente quedarse solamente con las mediciones generales de precipitaciones?

—Porque, como no llueve parejo, es importante saber la cantidad de agua que está cayendo en esas quebradas en particular. Insisto, con foco especialmente en las quebradas que no cuentan con obras de control aluvional.

—¿Y qué haría con las quebradas que sí tienen piscinas y otras obras de mitigación?

—Si existe capacidad operativa, yo haría lo mismo con las quebradas que sí tienen control aluvional, principalmente para observar su comportamiento y, eventualmente, hacer un llamado de alerta si las condiciones lo requieren. Sin embargo, en mi experiencia, estas obras funcionan como lo hicieron en Taltal. Las piscinas contuvieron mas de 200 mil metros cúbicos de material y a Taltal llegaron menos de 40 mil. Eso hizo la diferencia

Las estaciones pluviométricas que deberían revisarse

—Usted me señalaba que durante su administración se instalaron instrumentos para disponer de mediciones más específicas. ¿Dónde estaban ubicados?

—Nosotros instalamos, tanto en el sector centro, liceo Comercial, como en el sector norte de la ciudad, liceo La Chimba, estaciones pluviométricas que tenían precisamente como propósito identificar la cantidad de agua caída en zonas específicas y saber cuánto estaba lloviendo en ese minuto.

—¿Qué debería hacerse ahora con ese equipamiento?

—Hay que verificar si esas estaciones todavía están, si están operativas. Eso ayudaría mucho para la toma de decisiones, porque permitiría disponer de información específica respecto de lo que está ocurriendo en distintos puntos de la ciudad.

—Otro elemento que usted menciona es el mapa de riesgo aluvional. ¿Cómo nació ese trabajo?

—En 2014 comenzamos un trabajo de la mano de distintas instituciones: las Fuerzas Armadas, las instituciones de orden y seguridad, las universidades, particularmente la Universidad Católica del Norte, que ayudó mucho; además de Senapred —entonces Onemi—, el Ministerio de Obras Públicas y Sernageomin, entre otros. Logramos levantar un mapa de riesgo aluvional.

—¿Qué permitió establecer ese mapa?

—Permitió identificar las zonas de seguridad. Es el mapa que entiendo que está circulando ahora.

—¿Ese instrumento fue suficientemente difundido durante los años posteriores?

—Lamentablemente, desde esa fecha no se difundió de manera permanente. Nosotros hicimos el trabajo de levantar estos mapas y alcanzamos a difundirlos, pero después esa información perdió presencia pública. Puede haber existido difusión la Onemi, pero no es lo mismo que una tarea mancomunada y permanente de distintas instituciones.

“Ante un aluvión nunca hay que subir hacia el cerro”

—¿Cuál es la principal instrucción que debería conocer hoy una persona que vive en un sector expuesto a riesgo aluvional?

—Lo primero es conocer su zona de seguridad. La evacuación en estos casos es horizontal. De alguna manera, es hacia el norte o hacia el sur, no de oeste a este, es decir, no desde el mar hacia el cerro.

—¿Por qué es tan importante esa diferencia?

—Porque en el terreno se conjugan las zonas de seguridad por riesgo aluvional y las zonas de seguridad por riesgo de tsunami. Es muy importante que las personas entiendan que una alarma de aluvión es distinta de una alarma de tsunami.

—Entonces, ¿qué debe hacer una familia si recibe una instrucción de evacuación por riesgo de aluvión?

—Tiene que conocer previamente el punto de seguridad al que debe dirigirse y para eso sirve el mapa de riesgo aluvional. Nunca subir hacia el cerro, sino evacuar hacia los lados, hacia el norte o hacia el sur, dependiendo de dónde se encuentre en ese momento y de dónde esté ubicada su zona de seguridad.

—¿Existe el riesgo de que las personas reaccionen frente a un aluvión de la misma manera que lo harían ante una alerta de tsunami?

—Ese es justamente un punto que debe quedar muy claro. Son emergencias diferentes y requieren conductas distintas. Por eso es tan importante que las personas conozcan previamente los planos y las rutas de evacuación.

Una alerta específica para aluviones

—Actualmente existe el sistema SAE para ordenar evacuaciones. ¿Cree que debería existir una señal claramente diferenciada para riesgo aluvional?

—Desconozco cómo está definido actualmente el sistema para anunciar específicamente una evacuación de estas características, porque nosotros no lo teníamos en esa época. Podría servir perfectamente, siempre y cuando exista una alerta diferenciada y distinta de la que se utiliza, por ejemplo, frente a un tsunami.

—¿Qué debería ocurrir antes de que esa alarma llegue al teléfono de una persona?

—La población tiene que saber previamente qué significa esa alerta, qué debe hacer y hacia dónde tiene que evacuar. Es tan importante tener los planos y las zonas de seguridad como contar con una alarma que active esos planes de evacuación.

—Después de haber enfrentado los aluviones de 2015 como máxima autoridad regional, ¿cuál diría que es la principal lección para enfrentar lo que podría ocurrir durante las próximas horas?

—La prevención y el monitoreo territorial. Hay que saber qué está ocurriendo directamente en las quebradas, especialmente en aquellas que no cuentan con obras de control aluvional; verificar que los sistemas de medición estén funcionando; observar cómo responden las piscinas y tener muy claras las zonas de seguridad.

—¿Y cuál sería su mensaje más concreto para los habitantes de Antofagasta, Taltal y Tocopilla?

—Que conozcan desde ahora su zona de seguridad y no esperen a que ocurra una emergencia para saber hacia dónde desplazarse. Ante riesgo de aluvión, la evacuación es horizontal, hacia el norte o hacia el sur, dependiendo de la ubicación de cada persona. Nunca hacia el cerro.

A once años de las emergencias que marcaron su gestión como intendente, Volta sostiene que las obras construidas desde entonces entregan a la región una capacidad de protección mayor que la existente en 2015. Sin embargo, advierte que la infraestructura por sí sola no elimina el riesgo.

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