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Minería necesitará cerca de 37 mil trabajadores en la próxima década: jóvenes y mujeres serán clave para el recambio

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Carolina Águila, directora nacional de Minería de INACAP, advirtió que aproximadamente el 87% de la nueva fuerza laboral requerida responderá al reemplazo de trabajadores que dejarán la industria durante la próxima década.

por | Sep 6, 2026 | Nosotras Somos Mineria

La minería chilena deberá incorporar cerca de 37 mil trabajadores durante los próximos diez años para enfrentar un profundo recambio generacional, responder al avance tecnológico y mantener su papel estratégico en la transición energética mundial.

Así lo explicó Carolina Águila, directora nacional de Minería de INACAP, durante una entrevista con el programa Nosotras Somos Minería de Radio Madero.

La especialista señaló que el sector minero adquirió una importancia todavía mayor debido a la creciente demanda de minerales necesarios para desarrollar tecnologías limpias y avanzar hacia nuevas fuentes de energía. En este escenario, las regiones del norte de Chile tendrán un papel fundamental.

Sin embargo, uno de los principales desafíos será renovar una fuerza laboral que envejece. Según las proyecciones comentadas durante la entrevista, entre un 87% y un 90% de la demanda de trabajadores estará vinculada con el reemplazo de personas que saldrán de la actividad.

“Estamos ante un momento clave para concretar el recambio generacional. Los jóvenes tendrán un papel fundamental en la minería que se construirá durante los próximos diez años”, sostuvo Águila.

Menores de 29 años representan solo el 8% de la dotación minera

Pese a las oportunidades proyectadas, los trabajadores menores de 29 años representan apenas el 8% de la dotación minera, cifra que refleja las dificultades de la industria para atraer talento joven.

Águila explicó que las nuevas generaciones tienen una mirada diferente sobre el empleo y valoran aspectos como la calidad de vida, la flexibilidad, la cercanía con sus familias y el uso de nuevas tecnologías.

Frente a este escenario, la transformación tecnológica podría convertirse en una herramienta para hacer más atractivo el sector. La minería actual ya no se desarrolla únicamente en las faenas, sino también desde centros integrados de operaciones ubicados en las ciudades.

“La tecnología acerca la minería a las personas. Hoy es posible operar equipos remotamente desde una sala de control instalada en Antofagasta o incluso en Santiago”, indicó.

Este cambio abre oportunidades para incorporar perfiles que anteriormente no se relacionaban directamente con la actividad minera y permite desarrollar puestos de trabajo menos expuestos a las condiciones propias de una faena.

Automatización, robótica y mantenimiento

La demanda laboral no se concentrará exclusivamente en carreras tradicionales, como minería y metalurgia. También crecerá la necesidad de especialistas en automatización, robótica, mantenimiento, ingeniería, análisis de información e inteligencia artificial.

Águila destacó que la minería funciona como un amplio ecosistema en el cual participan profesionales y técnicos de múltiples disciplinas, incluyendo áreas que prestan servicios a las operaciones.

En este contexto, INACAP trabaja con empresas del sector para actualizar sus programas de estudio e incorporar nuevas herramientas tecnológicas en la formación técnica y profesional.

“Estamos complementando nuestras carreras con inteligencia artificial, porque ya es una herramienta fundamental para el mundo laboral”, explicó.

La institución también busca que las personas puedan estudiar y posteriormente trabajar en sus propias regiones, contribuyendo al desarrollo del empleo local en las zonas mineras.

Formación debe avanzar con mayor rapidez

Aunque la oferta académica relacionada con minería ha aumentado, la velocidad de los cambios tecnológicos obliga a las instituciones educacionales a revisar permanentemente sus contenidos.

El desafío consiste en mantener una coordinación directa con las compañías para conocer las competencias que requerirán durante los próximos años y ajustar oportunamente los programas formativos.

Águila aseguró que existe capacidad para responder paulatinamente a la demanda proyectada, siempre que la academia y la industria mantengan un trabajo conjunto.

La necesidad de trabajadores aumentará progresivamente hasta acercarse a los 37 mil puestos durante la próxima década. Por ello, la preparación debe comenzar antes de que las vacantes alcancen su punto máximo.

Incorporación femenina debe comenzar en la escuela

Otro desafío será aumentar la presencia de mujeres en las carreras vinculadas con minería, ingeniería, matemáticas, tecnología y ciencias, áreas que todavía presentan una participación mayoritariamente masculina.

Para Águila, el interés debe estimularse desde la etapa escolar, derribando estereotipos y acercando a las niñas a las disciplinas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—.

INACAP desarrolla un programa para mujeres interesadas en estas áreas, que contempla un financiamiento del 50% de la matrícula en determinadas carreras técnicas.

La iniciativa también incorpora mentorías y vínculos con empresas, con el propósito de acompañar a las estudiantes durante su formación y facilitar posteriormente su ingreso al mercado laboral.

“No basta con atraer a las mujeres a las carreras. También debemos acompañarlas, conectarlas con la industria y generar un proceso orgánico de inserción mediante programas de aprendices y otras iniciativas desarrolladas con las empresas”, concluyó.

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