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De microbancos a foodtechs: Cómo Antofagasta, Atacama y Coquimbo enfrentan el alza del hambre con rescate de alimentos

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Mientras Antofagasta y Coquimbo consolidan sus bancos de alimentos y EcoMercados, Atacama enfrenta el desafío de la logística rural y las distancias para evitar el desperdicio. Conoce cómo la macrozona norte lidera la lucha contra el hambre en un país donde el 19,2% de la población sufre falta de acceso a alimentos.
Imagen referencial.

Mientras Chile intenta consolidarse como una potencia agroalimentaria, las cifras internas revelan llamativas cifras, según el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), publicado a inicios de este 2026, el 19,2% de la población nacional (3,8 millones de personas) vive en condiciones de inseguridad alimentaria moderada o grave.

Este indicador ha sumado a 400 mil personas en los últimos dos años, marcando una tendencia al alza que no se detiene desde hace una década. En este escenario, el norte del país se ha transformado en un laboratorio de soluciones donde el sector público, fundaciones y la tecnología intentan frenar el desperdicio.

La diferencia entre «perder» y «desperdiciar»

Para abordar el problema, es vital distinguir los dos momentos del desecho:

Pérdida: Ocurre principalmente en las etapas de producción, cosecha y transporte.

Desperdicio: Se concentra en el comercio minorista, servicios de alimentación y, sobre todo, en los hogares.

El panorama en la Macrozona Norte

En Antofagasta, la respuesta ha venido de la mano de la colaboración territorial:

  • EcoMercado Solidario (FOSIS): Funciona como un banco público que redistribuye mermas de ferias y mercados hacia las familias más vulnerables de la comuna.

Mientras que en la Región de Atacama, el problema tiene un fuerte componente de conectividad y geografía:

  • Logística Crítica: La falta de cadenas de frío adecuadas en puntos de venta de comunas apartadas como Alto del Carmen o Diego de Almagro acelera la descomposición de productos frescos, lo que se traduce en una mayor tasa de pérdida local.
  • Red de Apoyo: En Copiapó y Vallenar, los EcoMercados Solidarios de FOSIS han fortalecido alianzas con las ferias libres locales para canalizar hortalizas hacia sectores altos y campamentos, donde la inseguridad alimentaria severa es más latente.
  • Investigación: La academia local, a través de la Universidad de Atacama, trabaja en modelos de agricultura del desierto para asegurar la disponibilidad de alimentos frente al estrés hídrico.

Por último, la Región de Coquimbo se puede definir con la zona que mantiene mayor densidad de soluciones operativas:

  • Microbancos de Alimentos: El Ministerio de Desarrollo Social inauguró cinco de estos puntos en la Feria de Abastos de La Serena y otros mercados en marzo de 2025.
  • Rescate Tecnológico (Cheaf): A pesar de que esta aplicación también está disponible en Antofagasta; La llegada de foodtechs en 2024 permitió a los supermercados de La Serena y Ovalle vender excedentes a precios reducidos, integrando al mercado privado en la solución.

El rol del sector privado y cifras de la crisis

Las grandes cadenas de retail también han escalado sus programas. SMU (Unimarc), por ejemplo, logró gestionar 2.015 toneladas de excedentes en 2024 bajo esquemas de donación y valorización.

Sin embargo, el desafío sigue siendo urgente. Según la encuesta CASEN (actualización diciembre 2024), el 4,1% de los hogares chilenos se encuentra en una situación de inseguridad alimentaria severa, lo que significa que hay familias en nuestro país que pasan días enteros sin acceso a alimento.

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