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La alarma del Termómetro ACHS: ¿Por qué los trabajadores del norte de Chile sufren la mayor tasa de depresión del país?

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Uno de cada tres trabajadores en Chile reporta problemas de salud mental, afectando más a mujeres y jóvenes. El desafío que enfrenta el norte productivo.

por | Jun 15, 2026 | Sociedad

La calidad de vida de los trabajadores se ha convertido en uno de los temas más relevantes para el desarrollo sostenible de las regiones productivas del país. En zonas donde la minería, la energía y los servicios concentran gran parte de la actividad económica, como Antofagasta, Atacama y Coquimbo, los desafíos asociados al bienestar emocional están adquiriendo una importancia cada vez mayor.

Así lo evidencia la última versión del Termómetro de Salud Mental ACHS-UC, un estudio nacional que analizó la situación de trabajadores ocupados, desocupados e inactivos en Chile. Entre sus principales conclusiones destaca que la macrozona norte registra la mayor proporción de síntomas depresivos entre trabajadores ocupados del país, alcanzando un 14,6%, por encima de otras zonas del territorio nacional.

La cifra adquiere especial relevancia para regiones como Antofagasta, Atacama y Coquimbo, cuyos mercados laborales están estrechamente vinculados a industrias de alta exigencia operativa, extensos desplazamientos y sistemas de turnos que pueden influir en la salud física y emocional de las personas.

Un desafío que trasciende el empleo

El estudio muestra que contar con un empleo se relaciona, en términos generales, con mejores indicadores de bienestar emocional. Los trabajadores ocupados presentan menores niveles de ansiedad, depresión y problemas generales de salud mental en comparación con quienes están desempleados. Sin embargo, esto no significa que el trabajo esté exento de riesgos para la salud mental.

De hecho, uno de cada tres trabajadores en Chile reporta problemas de salud mental, síntomas de depresión o ansiedad generalizada.

Las mujeres y los jóvenes aparecen entre los grupos más vulnerables. El informe indica que las trabajadoras presentan mayores niveles de depresión, ansiedad y sensación de soledad percibida en comparación con los hombres, mientras que las personas menores de 29 años concentran las cifras más altas en diversos indicadores de malestar emocional.

La deuda y la incertidumbre económica también impactan

Otro de los hallazgos relevantes del estudio es la relación entre la situación financiera de los hogares y la salud mental.

Los trabajadores que declaran vivir en hogares con una situación de deuda complicada presentan niveles significativamente mayores de ansiedad, depresión y problemas de salud mental que quienes no mantienen deudas. Según los resultados, los síntomas depresivos pueden llegar a quintuplicarse en comparación con hogares sin endeudamiento.

Este fenómeno resulta especialmente relevante para el norte del país, donde el aumento del costo de vida, la movilidad laboral y las fluctuaciones económicas asociadas a los ciclos productivos forman parte de la realidad cotidiana de miles de familias.

Cultura y bienestar: una oportunidad para las regiones del norte

Frente a este escenario, diversos estudios internacionales han comenzado a destacar el papel que desempeñan las actividades culturales en la salud mental y la calidad de vida.

Investigaciones impulsadas por la Organización Mundial de la Salud han señalado que la participación en actividades artísticas y culturales puede contribuir a reducir el estrés, fortalecer las redes sociales y mejorar la percepción de bienestar. Asimismo, la evidencia muestra que el acceso a expresiones culturales favorece la cohesión comunitaria y genera espacios de encuentro que impactan positivamente en la salud emocional.

Para regiones como Antofagasta, Atacama y Coquimbo, esta relación adquiere una dimensión especial. Durante los últimos años, el norte ha impulsado una amplia agenda de festivales, ferias patrimoniales, muestras artísticas, iniciativas comunitarias y programas de mediación cultural que buscan acercar el arte a la ciudadanía.

Eventos como la celebración de las fiestas tradicionales del desierto, encuentros de cultores patrimoniales, festivales de música, exposiciones de artistas locales y proyectos de rescate de la identidad regional se han consolidado como espacios que fortalecen el sentido de pertenencia y la conexión con el territorio.

Más allá de la productividad

El debate sobre bienestar laboral suele centrarse en indicadores económicos o de productividad. Sin embargo, especialistas coinciden en que la salud mental depende de múltiples factores, incluyendo el tiempo libre, las relaciones sociales y las oportunidades de participación comunitaria.

En este contexto, las actividades culturales aparecen como un complemento relevante para mejorar la calidad de vida de los habitantes del norte grande y norte chico. La posibilidad de acceder al arte, al patrimonio y a espacios de encuentro puede transformarse en un factor protector frente al estrés, la ansiedad y otros problemas asociados al desgaste emocional.

Mientras las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo continúan consolidando su aporte al desarrollo económico del país, los resultados del estudio ACHS-UC recuerdan que el bienestar de las personas debe ocupar un lugar central en la conversación. Y en ese desafío, la cultura podría convertirse en una aliada tan importante como cualquier inversión en infraestructura o crecimiento productivo.

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