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Fue una de las 65 mujeres que llegaron a manejar camiones gigantes: hoy lidera un sindicato minero

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Katherine Ávila González llegó a la minería en 2011, cuando 65 mujeres ingresaron a Los Bronces para formarse en la operación de maquinaria pesada. Quince años después, y tras enfrentar desde supersticiones contra las mujeres hasta carencias básicas en las faenas, fue reelecta como presidenta del Sindicato N°2 de Trabajadores de Los Bronces. Su nuevo período tendrá entre sus desafíos la reducción de jornada, la salud laboral, la negociación colectiva y mejores condiciones para las trabajadoras.

por | Sep 13, 2026 | Nosotras Somos Mineria

Cuando Katherine Ávila ingresó a la minería, todavía había trabajadores que creían que una mujer podía traer mala suerte a una faena.

No es una metáfora.

Durante una pasantía, recuerda, una de sus compañeras subió a una perforadora operada por un trabajador antiguo. La reacción fue inmediata: el hombre la hizo bajar y posteriormente limpió el equipo con vinagre, porque consideraba que la presencia femenina constituía un mal augurio.

Han pasado 15 años desde entonces.

Hoy Ávila no solo continúa trabajando en minería. Es presidenta del Sindicato N°2 de Trabajadores de Los Bronces, operación de Anglo American, y acaba de ser reelecta para encabezar la organización durante un nuevo período.

En conversación con “Nosotras Somos Minería”, de Madero, relató el camino que la llevó desde Iquique a la operación de grandes equipos mineros y posteriormente al sindicalismo. También abordó problemas que continúan abiertos: equipamiento de protección adaptado a las mujeres, enfermedades musculoesqueléticas, salud mental, sistemas excepcionales de jornada y la próxima reducción de horas de trabajo.

65 mujeres que llegaron juntas a la minería

Ávila nació y creció en Iquique, en una región estrechamente relacionada con la actividad minera. Paradójicamente, su ingreso a la industria ocurrió después de trasladarse a Santiago en 2009.

La oportunidad apareció en 2011.

Anglo American realizó entonces una convocatoria dirigida a mujeres interesadas en capacitarse para operar maquinaria pesada, particularmente camiones de extracción, conocidos en la industria como CAEX.

La convocatoria fue masiva y, según recuerda Ávila, 65 mujeres ingresaron ese año.

Su llegada alteró un ambiente laboral construido durante décadas fundamentalmente por hombres.

“Se descolocaron porque era tanta mujer y además no sabían cómo tratarnos”, recordó.

La transformación no consistía únicamente en incorporar nuevas trabajadoras. También obligaba a modificar comportamientos, lenguaje y prácticas profundamente arraigadas dentro de la faena.

No todas permanecieron en la industria. Ávila sí.

Comenzó operando camiones y, después de tres años, postuló al área de servicios, avanzando hacia el manejo de otros equipos.

Del camión al sindicato

Mientras desarrollaba su carrera operacional, comenzó a involucrarse cada vez más en los problemas cotidianos de sus compañeros.

Ese interés terminó llevándola al sindicalismo.

En abril de 2020 se incorporó a la dirigencia del Sindicato N°2 de Los Bronces. Desde entonces ha desarrollado una trayectoria sindical y recientemente fue reelecta como presidenta de la organización, con una amplia votación de sus asociados.

Hay un elemento relevante detrás de ese resultado: Ávila representa a una organización integrada también por numerosos trabajadores hombres.

Para la dirigenta, esa legitimidad demuestra que el liderazgo sindical femenino no puede analizarse exclusivamente desde una lógica de representación de género.

“Creo fielmente que somos iguales y tenemos que tener los mismos derechos y los mismos deberes”, sostuvo.

Pero igualdad, advierte, no significa desconocer diferencias concretas.

Cuando faltaban hasta baños para mujeres

El ingreso femenino evidenció que muchas faenas simplemente no habían sido diseñadas pensando en trabajadoras.

Ávila enumera problemas que parecen elementales: disponibilidad de baños, elementos de protección personal —EPP— adecuados a la anatomía femenina y espacios de amamantamiento.

Algunos de esos déficits se han corregido. Otros, sostiene, continúan pendientes.

Una de las principales discusiones ha sido precisamente explicar que igualdad laboral no necesariamente significa utilizar idénticas soluciones para hombres y mujeres.

“Somos hombres y mujeres con diferentes necesidades”, planteó.

Los EPP constituyen un ejemplo. Un implemento diseñado para determinadas dimensiones corporales puede afectar la comodidad, la movilidad e incluso la seguridad cuando es utilizado por una persona con características físicas distintas.

Por eso, uno de los objetivos para su período sindical hasta 2028 será continuar impulsando condiciones adecuadas para las mujeres que trabajan directamente en faena.

Negociación colectiva: por qué aceptaron anticiparla

La presidenta sindical también abordó uno de los procesos laborales relevantes que enfrenta actualmente la organización.

Según explicó, Anglo American solicitó anticipar una negociación colectiva originalmente prevista para septiembre.

Para Ávila, la solicitud no tomó desprevenido al sindicato. Explicó que la compañía ha utilizado anteriormente mecanismos de negociación anticipada y que las organizaciones comienzan a preparar estos procesos con meses e incluso cerca de un año de antelación.

Eso implica estudiar el convenio vigente, identificar brechas, revisar beneficios y observar las condiciones alcanzadas en otras grandes operaciones mineras.

El sindicato cuenta además con asesores para analizar variables económicas y sectoriales.

Ávila sostuvo que el actual convenio colectivo es robusto y que una negociación anticipada no obliga a aceptar una propuesta insatisfactoria. Ante ese escenario, la organización puede rechazarla y continuar hacia los plazos ordinarios establecidos.

Las 40 horas y el complejo caso del 4×4

Otro desafío será la reducción legal de la jornada laboral y su aplicación en los sistemas excepcionales utilizados por la minería.

Los Bronces, explicó Ávila, opera con distintas modalidades, entre ellas un sistema 4×4, además de jornadas 5×2.

La dirigenta señaló que la reducción ya tiene efectos sobre determinadas jornadas, pero que, en el caso del sistema 4×4, todavía deberá existir una conversación específica con la empresa.

Según su estimación, la adecuación podría representar alrededor de nueve días que deberán ser abordados mediante alguna fórmula compatible con la normativa y el sistema de turnos.

Ávila fue cauta en este punto y reconoció que todavía no existe una definición acordada con la compañía.

El cuerpo también paga el costo de operar maquinaria pesada

La conversación abordó además una dimensión menos visible del trabajo minero: las consecuencias físicas de permanecer durante largas jornadas operando equipos pesados.

Ávila identificó dos patologías recurrentes entre los trabajadores: lesiones del manguito rotador y epicondilitis.

Uno de los desafíos sindicales, explicó, ha sido determinar cuándo estas patologías corresponden efectivamente a enfermedades profesionales relacionadas con las características del trabajo.

El problema tiene una dimensión ergonómica evidente: operadores sometidos durante horas a movimientos, vibraciones y determinadas posiciones corporales.

Por ello, señaló que se han desarrollado iniciativas destinadas a estudiar el impacto musculoesquelético de estas condiciones y buscar mecanismos de mitigación.

Salud mental: el costo que no aparece en la liquidación de sueldo

Pero no todos los efectos son físicos.

Ávila cuestionó la imagen simplificada que suele existir respecto del trabajador minero como una persona que recibe altos ingresos a cambio de un sistema de turnos atractivo.

Detrás de esa remuneración existen costos familiares.

Navidades, cumpleaños, Año Nuevo y acontecimientos importantes pueden ocurrir mientras el trabajador permanece en faena.

La distancia y los turnos prolongados pueden tensionar las relaciones familiares y afectar emocionalmente a los trabajadores.

A ello se agregan las características específicas de una faena cordillerana como Los Bronces.

Durante condiciones invernales severas, explicó, incluso equipos preparados con cadenas pueden perder adherencia. Esas experiencias pueden generar miedo y, en determinados trabajadores, episodios posteriores de angustia o pánico.

Para la dirigenta, la salud mental debe ser entendida como parte de la seguridad y la calidad de vida laboral, y no como una problemática separada de la operación minera.

Una agenda hasta 2028

Katherine Ávila inicia ahora un nuevo período al frente del Sindicato N°2, con una agenda que combina reivindicaciones históricas y nuevos desafíos.

La reducción de jornada, las condiciones de los sistemas excepcionales, la salud física y mental, los EPP adecuados para mujeres y las próximas negociaciones laborales estarán entre los asuntos que deberá enfrentar.

Su propia trayectoria sintetiza parte de la transformación experimentada por la minería chilena.

En 2011 ingresó junto a decenas de mujeres a una faena que todavía arrastraba supersticiones sobre su presencia en los equipos. Quince años después, sus propios compañeros —hombres y mujeres— volvieron a elegirla para representarlos.

Y esa transición posiblemente sea una de las señales más concretas del cambio: las mujeres ya no solamente buscan entrar a la minería. También están disputando y ocupando los espacios donde se negocian las condiciones bajo las cuales funciona la industria.

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