Durante su intervención en Radio Madero, el especialista en seguridad y finanzas Jaime Ansieta analizó el panorama actual en materia de orden público, señalando que el fenómeno responde a una tendencia global alimentada por la polarización política, la exposición a contenidos agresivos y el paulatino deterioro de las instancias de diálogo.
El experto precisó que, si bien el delito es un fenómeno histórico, la gravedad radica en el ensañamiento y la brutalidad con la que se ejecutan las acciones criminales en la actualidad. “Delincuencia siempre ha habido y siempre va a haber. Lo que nos asusta es el nivel de violencia que se aplica al ejercer los delitos”, afirmó.
En ese sentido, Ansieta remarcó que esta percepción se intensifica por el rol de la discusión pública y la pauta de los medios de comunicación:
“El miedo vende. Hoy los medios dedican horas a un caso policial y eso también influye en la percepción de inseguridad. Cuando una autoridad ningunea al otro sector está promoviendo violencia. Si ese nivel existe arriba, el mensaje hacia abajo es que todo vale.”
Lucha contra la corrupción, consumo de drogas y educación cívica
Al abordar las estrategias contra las bandas de crimen organizado, el consultor fue enfático en señalar que cualquier política pública resultará insuficiente si no se erradica la infiltración en los organismos estatales. “Para combatir el crimen organizado primero hay que combatir la corrupción. No existe otra forma”, aseveró.
Respecto al narcotráfico, advirtió que el enfoque tradicional centrado de forma exclusiva en la oferta limita los resultados de largo plazo:
Estrategia sobre el mercado: Ansieta planteó que mientras persista la demanda interna, las estructuras delictivas mantendrán su negocio. “Estamos atacando al que trae el producto, pero no al problema de fondo”, explicó.
Formación y convivencia: Hizo un llamado urgente a reincorporar la educación cívica para elevar el estándar ético del debate público y reconstruir el tejido social.
Responsabilidad democrática: Concluyó que el cambio estructural requiere una ciudadanía más informada y comprometida al momento de elegir a sus representantes.
“No podemos cambiar a los líderes si no mejoramos primero a la ciudadanía que los elige. La solución pasa por formar mejores electores y recuperar el respeto en la convivencia diaria.”



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