Un nuevo episodio de inestabilidad atmosférica volverá a afectar esta semana al norte de Chile. De acuerdo con las proyecciones de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), modelos internacionales como Windy —que integra simulaciones del ECMWF e ICON— y especialistas nacionales, entre el martes 11 y el jueves 13 de agosto se registrarán precipitaciones que abarcarán desde sectores de la Región de Antofagasta hasta Coquimbo, aunque con una distribución muy desigual.
A diferencia de un sistema frontal clásico, el fenómeno estaría asociado principalmente a una baja segregada o núcleo frío en altura, condición que suele generar lluvias irregulares, tormentas eléctricas localizadas y precipitaciones intensas en lapsos breves, especialmente sobre quebradas y sectores precordilleranos.
Atacama concentraría los mayores acumulados
Las proyecciones disponibles hasta este domingo indican que la Región de Atacama sería la zona con mayor cantidad de agua caída.
Los montos aún podrían variar conforme evolucionen los modelos, pero las estimaciones actuales apuntan a:
- Región de Antofagasta: entre 5 y 15 milímetros, principalmente en sectores cordilleranos y precordilleranos, con posibilidad de precipitaciones aisladas en algunas comunas interiores.
- Región de Atacama: entre 20 y 50 milímetros, con focos que podrían superar esos valores en sectores cordilleranos y de quebradas.
- Región de Coquimbo: entre 10 y 30 milímetros, especialmente en la provincia del Limarí, sectores interiores del Elqui y Choapa.
Los modelos también muestran la probabilidad de tormentas eléctricas, rachas de viento y nieve en cordillera, además de precipitaciones de mayor intensidad durante la madrugada y la mañana del miércoles.
Zonas bajo mayor riesgo
Las áreas con mayor probabilidad de registrar complicaciones corresponden a:
- Quebradas y cauces secos de Atacama.
- Sectores precordilleranos de Antofagasta.
- Comunas interiores de Coquimbo.
- Caminos cordilleranos y rutas internacionales.
- Localidades rurales con infraestructura dañada tras los temporales de julio.
Especial preocupación existe por la eventual activación de quebradas, deslizamientos menores, aumento del caudal de ríos y esteros, además de interrupciones de caminos secundarios.
Un territorio aún vulnerable
El pronóstico ocurre pocas semanas después de los intensos temporales que afectaron al norte del país durante julio, dejando graves consecuencias especialmente en Coquimbo y Atacama, con miles de personas aisladas, daños en infraestructura vial y pérdidas millonarias.
Ese antecedente mantiene la preocupación de las autoridades, ya que los suelos permanecen saturados en algunas cuencas y existen obras de emergencia que aún no concluyen.
Los meteorólogos advierten que las bajas segregadas presentan una evolución mucho menos predecible que un frente tradicional.
Su desplazamiento lento y la formación de núcleos convectivos pueden provocar diferencias importantes entre localidades cercanas, concentrando gran parte de la lluvia en sectores muy acotados mientras otras zonas reciben precipitaciones menores. Este comportamiento fue precisamente uno de los factores presentes en los grandes temporales que afectaron el norte en 2015, cuando se registraron aluviones devastadores en Antofagasta, Atacama y Coquimbo.
Monitoreo permanente
La Dirección Meteorológica de Chile continúa actualizando avisos y alertas conforme evolucionan los modelos numéricos, mientras plataformas como Windy permiten observar prácticamente en tiempo real la trayectoria estimada del sistema y la intensidad proyectada de las precipitaciones.
Debido a que aún faltan varios días para el desarrollo completo del evento, los especialistas recomiendan seguir las actualizaciones oficiales, ya que los montos de lluvia y las zonas de mayor impacto podrían modificarse durante las próximas jornadas.



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