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El pedido del padre de Tanya Aciares a 8 años de su desaparición: “Que nos den la oportunidad de saber qué pasó con mi hija”

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A ocho años de la desaparición de Tanya Aciares, su familia continúa buscando respuestas sobre las circunstancias de su muerte. Mientras en Copiapó comenzó un juicio contra dos imputadas por obstrucción a la investigación, familiares y un exfuncionario de la PDI cuestionan el desarrollo de las primeras diligencias y el tiempo que tomó establecer que restos encontrados poco después de la desaparición correspondían a la adolescente.

por | Ago 26, 2026 | Seguridad y Justicia

Han transcurrido ocho años desde la desaparición de Tanya Aciares, uno de los casos que ha marcado a la Región de Atacama y que todavía mantiene interrogantes fundamentales para su familia.

Tanya tenía 14 años cuando desapareció en Copiapó en octubre de 2018. De acuerdo con el relato entregado, salió desde la vivienda de su abuela y nunca regresó. A partir de ese momento comenzó una extensa búsqueda en la que sus familiares recorrieron distintos sectores, difundieron fotografías y siguieron antecedentes que pudieran ayudar a establecer dónde se encontraba.

Hoy el caso vuelve a adquirir relevancia judicial debido al inicio de un procedimiento relacionado con una de sus aristas, mientras su familia insiste en que todavía existen preguntas que necesitan respuestas.

“Que tengamos la oportunidad de saber qué pasó con mi hija”, expresó su padre, quien también ha manifestado cuestionamientos respecto del desarrollo de la investigación.

Restos fueron encontrados poco después de la desaparición

Uno de los antecedentes más sensibles del caso corresponde al hallazgo de restos humanos pocas semanas después de la desaparición de Tanya.

Según el testimonio de un exfuncionario de la Policía de Investigaciones que participó en diligencias del caso, los restos fueron encontrados aproximadamente quince días después de que se perdiera el rastro de la adolescente.

Sin embargo, su identidad no habría sido establecida sino varios años más tarde.

De acuerdo con el relato entregado, la familia fue informada siete años después de que los restos correspondían a Tanya, periodo durante el cual continuó buscándola con la expectativa de encontrarla con vida.

El exfuncionario también sostuvo que los restos presentaban antecedentes compatibles con una muerte violenta y cuestionó la forma en que se desarrollaron distintas diligencias investigativas.

Estas afirmaciones corresponden a su testimonio y forman parte de los cuestionamientos expresados respecto de la investigación.

Versiones indicaban que Tanya podía seguir con vida

Durante los años posteriores a la desaparición circularon distintos antecedentes respecto del supuesto paradero de Tanya.

Algunas personas afirmaron haber mantenido contacto con la adolescente, lo que llevó a desarrollar diligencias para comprobar esas versiones.

Precisamente una de estas situaciones derivó en la actual causa por obstrucción a la investigación, en la que la Fiscalía acusa a dos imputadas de haber proporcionado información falsa.

Según explicó el fiscal Ariel Guzmán Moya, una de ellas aseguró haber visto físicamente a Tanya, mientras otra sostuvo haber mantenido una videollamada con la adolescente.

La Fiscalía ordenó diligencias a la PDI en Atacama y en comunas de la Región del Biobío para comprobar estos antecedentes. De acuerdo con el Ministerio Público, las investigaciones permitieron establecer que ambas versiones eran falsas.

Familia cuestiona años de incertidumbre

Para la familia, uno de los aspectos más dolorosos es el tiempo transcurrido entre el hallazgo de los restos y su posterior identificación.

Durante esos años, sus cercanos continuaron realizando gestiones y buscando información sobre un eventual paradero de la adolescente.

El padre de Tanya ha señalado que incluso buscó personalmente a personas que habían prestado declaración durante la investigación, intentando reconstruir antecedentes que permitieran avanzar en el caso.

A ello se suman las críticas expresadas por el exfuncionario policial respecto de las primeras diligencias. Estas acusaciones, sin embargo, corresponden a su evaluación sobre el trabajo investigativo y no constituyen por sí mismas una determinación judicial sobre eventuales responsabilidades institucionales.

Una familia que todavía espera respuestas

El procedimiento actualmente desarrollado ante el Juzgado de Garantía de Copiapó aborda específicamente la eventual obstrucción a la investigación atribuida a dos imputadas y no determina quién causó la muerte de Tanya.

Durante el juicio, la Fiscalía presentará testimonios, documentación y peritajes para intentar acreditar que las acusadas entregaron deliberadamente antecedentes falsos.

A ocho años de la desaparición, el caso continúa dejando preguntas que van mucho más allá de esta arista judicial.

La familia busca conocer qué ocurrió con Tanya, quién o quiénes participaron en su muerte y cuáles fueron las circunstancias que rodearon el crimen, además de cerrar un proceso que se ha prolongado durante años.

El nuevo juicio no resolverá necesariamente todas esas interrogantes, pero vuelve a colocar bajo la atención pública un caso que continúa abierto en sus aspectos fundamentales y una demanda familiar que permanece vigente: conocer toda la verdad sobre lo ocurrido con Tanya Aciares.

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