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El fantasma del aluvión del 2015 ronda a vecinos de Chañaral tras activación de alerta SAE por crecida del río El Salado

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Senapred activó mensajería preventiva para evitar la ribera del cauce en Chañaral y Diego de Almagro. La advertencia vuelve a poner en la memoria uno de los episodios más dolorosos de Atacama: el aluvión de marzo de 2015 que golpeó con fuerza a Chañaral y El Salado.

por | Ago 12, 2026 | Sociedad

Para quienes vivieron lo ocurrido en marzo de 2015, el nombre del río El Salado no es uno más. Más de once años después de aquella catástrofe, una nueva alerta por la crecida del cauce volvió a encender las advertencias durante este miércoles 12 de agosto en la Región de Atacama.

El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) activó mensajería SAE de carácter preventivo para las comunas de Chañaral y Diego de Almagro, solicitando a la población evitar la ribera del río El Salado y mantenerse informada a través de los canales oficiales.

La medida se adopta en medio del evento meteorológico que afecta a la región y que durante la jornada ya ha provocado activación de quebradas, cortes de caminos y problemas de conectividad en distintos puntos de Atacama.

Pero la advertencia tiene un significado especial en esta zona.

El recuerdo de marzo de 2015

Entre el 24 y 25 de marzo de 2015, precipitaciones extraordinarias sobre uno de los territorios más áridos del planeta provocaron desbordes y violentos flujos de agua, barro y sedimentos en distintas localidades del norte de Chile.

En la cuenca del río El Salado, Chañaral y la localidad de El Salado se transformaron en algunos de los rostros más dramáticos de aquella emergencia.

El agua avanzó por sectores habitados, arrastrando viviendas, vehículos e infraestructura. En El Salado, gran parte del poblado resultó destruido, mientras en Chañaral el flujo atravesó la ciudad hasta alcanzar la costa.

El balance definitivo del desastre que afectó al Norte Chico llegó a 31 personas fallecidas, 16 desaparecidas y 16.588 damnificadas, con la Región de Atacama como el territorio más golpeado.

Las imágenes de viviendas cubiertas de barro, familias evacuadas y calles convertidas en cauces quedaron grabadas en la memoria de una generación de habitantes de la provincia de Chañaral.

Años después, investigaciones científicas han establecido que la magnitud del desastre no estuvo determinada únicamente por las lluvias. Un estudio encabezado por el investigador de CIGIDEN Cristian Escauriaza concluyó que las modificaciones del cauce y de la zona costera, sumadas a la excepcional intensidad de las precipitaciones, contribuyeron al impacto de la inundación. La investigación también analizó la influencia de antiguos depósitos de relaves y de la urbanización sobre la dinámica del río.

Una alerta preventiva, no el mismo escenario de 2015

Pese al inevitable recuerdo que genera la activación del río El Salado, la situación actual no puede equipararse por ahora con el aluvión ocurrido en 2015.

La información entregada durante este miércoles corresponde a una alerta preventiva por crecida, mediante la cual Senapred solicitó evitar la ribera del cauce en Chañaral y Diego de Almagro.

El llamado es a mantenerse alejado de cursos de agua, no exponerse innecesariamente y seguir exclusivamente las instrucciones entregadas por los organismos oficiales.

La contingencia también llevó al Servicio de Salud Atacama a suspender durante la tarde las atenciones de policlínico en los hospitales de Chañaral y Diego de Almagro, como medida preventiva para funcionarios y usuarios.

Ambos establecimientos, sin embargo, mantienen sus servicios de Urgencia completamente operativos, según informó el organismo.

Así, mientras las autoridades continúan monitoreando el comportamiento del río El Salado, su nombre vuelve inevitablemente a conectar el presente con una de las páginas más dolorosas de la historia reciente de Atacama.

Esta vez, la advertencia llegó antes: el llamado es a prevenir y mantenerse lejos de un cauce cuya fuerza la provincia de Chañaral ya conoció en 2015.

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