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Dirigenta de ANAMURI acusa impacto por cierre del programa Mujeres Rurales y advierte que más de 900 mujeres de Atacama se verían afectadas

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Florencia Aróstica sostuvo en Atacama Escucha con Pancho Madero que el programa INDAP–Prodemu es la política pública “mejor evaluada” para las mujeres rurales y aseguró que la organización buscará reponerlo, pese al anuncio de su término.

por | Ago 4, 2026 | Agenda

La dirigenta regional de la Red Atacameña de Mujeres Rurales e Indígenas (RAMURI) e integrante de la directiva nacional de ANAMURI, Florencia Aróstica Cordero, cuestionó el término progresivo del Programa Mujeres Rurales de INDAP-Prodemu, asegurando que la medida afectará a cientos de mujeres campesinas de Atacama y significará un retroceso en materia de capacitación, autonomía económica y liderazgo femenino.

Durante una entrevista en el programa Atacama Escucha con Pancho Madero, Aróstica explicó que actualmente integra la dirección nacional de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI), donde está a cargo del Frente Internacional y del área de Medio Ambiente, además de representar a la organización en espacios internacionales como la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) y La Vía Campesina.

“Nosotras no somos una organización sectorial. Somos una organización sociopolítica que hace seguimiento a las políticas públicas, propone nuevas políticas y trabaja para que las mujeres conozcan y defiendan sus propios derechos”, afirmó.

Más de dos décadas de organización

La dirigenta recordó que la RAMURI nació a fines de la década de 1990, luego de que las propias mujeres rurales detectaran que las demandas levantadas en encuentros regionales no tenían continuidad ni seguimiento.

Según relató, fue entonces cuando decidieron conformar una organización permanente que permitiera fiscalizar las políticas públicas dirigidas al mundo rural femenino y mantener un trabajo coordinado entre distintas localidades de la región.

Con el apoyo de funcionarios de INDAP y del municipio, comenzaron a organizar agrupaciones en sectores como Toledo, Chamonate, Piedra Colgada, San Pedro y otras localidades, conformando posteriormente la Red Atacameña de Mujeres Rurales e Indígenas.

Actualmente, indicó, la organización reúne a 934 mujeres en la región.

“El programa mejor evaluado”

Respecto al cierre del Programa Mujeres Rurales de INDAP-Prodemu, Aróstica aseguró que más de la mitad de las integrantes de RAMURI han participado de esta iniciativa durante sus más de tres décadas de funcionamiento.

“Es un programa que capacita en producción, pero también fortalece la autoestima, forma liderazgos y genera participación. Desde ANAMURI y RAMURI creemos que es la política pública mejor evaluada para las mujeres rurales”, sostuvo.

Añadió que gracias a esta experiencia numerosas dirigentas regionales han asumido responsabilidades nacionales dentro de ANAMURI.

“Es un programa hecho por las mujeres y para las mujeres”, enfatizó.

Buscarán reponer la iniciativa

Pese al anuncio del término del programa, Aróstica aseguró que la organización continuará impulsando su restitución.

“Vamos a seguir luchando. Si es necesario esperar cuatro años, esperaremos, pero el programa va a renacer con mayor fuerza”, afirmó.

La dirigenta explicó que, paralelamente, ANAMURI mantiene una escuela de formación en agroecología denominada Sembradoras de Esperanza, ubicada en Auquinco, donde durante seis meses las participantes reciben capacitación en producción sustentable utilizando semillas criollas y técnicas libres de agroquímicos.

Asimismo, manifestó preocupación por la protección de las semillas tradicionales y la continuidad de la agricultura agroecológica, temas que considera estratégicos para la soberanía alimentaria de las comunidades rurales.

Durante la entrevista, Aróstica también formuló duras críticas al Gobierno, vinculando el término del programa con la orientación de las actuales políticas públicas y cuestionando la respuesta estatal frente a las recientes emergencias climáticas que afectaron a las regiones de Atacama y Coquimbo.

A su juicio, la eliminación de programas sociales dirigidos a mujeres rurales constituye un retroceso que perjudica especialmente a sectores históricamente postergados.

Finalmente, agradeció el espacio para difundir la situación y llamó a las mujeres de Atacama a mantenerse informadas y organizadas para defender las políticas públicas que, según afirmó, han contribuido al desarrollo y fortalecimiento del mundo rural femenino.

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