El futuro de la educación pública en la Región de Antofagasta entra en una etapa clave. A partir del 1 de enero de 2027, comenzará a operar plenamente el Servicio Local de Educación Pública de Antofagasta, conocido como SLEP Antofagasta, organismo que reemplazará a los actuales sostenedores municipales en la administración de los establecimientos educacionales públicos.
Así lo explicó en Radio Madero su director ejecutivo, Alejandro Tapia Carvajal, quien detalló que este proceso forma parte de una de las reformas educacionales más importantes de las últimas décadas, cuyo objetivo es sacar la educación pública de la administración directa de los municipios y concentrarla en organismos especializados.
“Pasamos de más de 345 sostenedores municipales a 70 servicios locales de educación pública. La idea es que quienes dirijan estos servicios se dediquen exclusivamente a gestionar educación”, señaló.
El SLEP Antofagasta será el más grande del país. Tendrá bajo su responsabilidad a cerca de 46 mil estudiantes de las comunas de Antofagasta, Mejillones, Sierra Gorda y Taltal. Solo en la capital regional, el sistema público concentra alrededor del 53% de la matrícula escolar, una cifra que, según Tapia, refleja una fortaleza histórica de la educación municipal en la zona.
El director explicó que los SLEP son servicios públicos con patrimonio propio, presupuesto propio y autonomía relativa. Su financiamiento proviene de subvenciones para los establecimientos y de recursos directos del Ministerio de Educación para el funcionamiento del servicio.
Fin al clientelismo municipal
Uno de los puntos abordados fue el cambio en la relación entre educación y municipios. Tapia sostuvo que los alcaldes seguirán siendo actores relevantes en la vida comunitaria, especialmente en temas como uso de infraestructura escolar, emergencias, seguridad, deporte o vinculación territorial, pero ya no administrarán directamente la educación.
“El SLEP es un organismo técnico. Sale la variable electoral del sistema educativo y todas las relaciones de clientelismo político deben salir también”, afirmó.
En esa línea, indicó que el nuevo modelo busca priorizar la concursabilidad, el mérito, el desarrollo profesional docente y la planificación estratégica, dejando atrás nombramientos discrecionales o lógicas asociadas a favores políticos.
Salud mental y convivencia escolar
Tapia reconoció que uno de los desafíos más relevantes estará en la convivencia escolar y la salud mental de estudiantes y trabajadores de la educación.
El director señaló que, al revisar datos de inversión, se observa que solo cerca de un 8% de los recursos SEP se destinan a convivencia escolar, pese a que existen más de 10 mil millones de pesos asociados a esa línea de financiamiento.
“No es raro que tengamos problemas de convivencia si no estamos poniendo suficiente inversión allí. El SLEP debe invertir mejor y priorizar los recursos en las áreas que realmente importan”, explicó.
También advirtió que los problemas de consumo de drogas, violencia y salud mental no son exclusivos de las escuelas, sino reflejo de una crisis social más amplia que termina impactando al sistema educativo.
¿Qué pasará con los trabajadores?
Respecto al traspaso de funcionarios, Tapia explicó que el SLEP Antofagasta ya cuenta con más de 80 funcionarios y que, al momento del traspaso, se sumarán cerca de 30 trabajadores provenientes de municipios y corporaciones, quienes participaron en un concurso especial.
En cuanto a docentes y asistentes de la educación, indicó que pasarán al nuevo servicio “sin solución de continuidad”, es decir, manteniendo antigüedad, remuneraciones y derechos adquiridos legalmente.
Sin embargo, aclaró que algunos bonos municipales esporádicos podrían no ser traspasables, debido a que los SLEP, al ser servicios públicos, no tienen las mismas facultades que una municipalidad o corporación para entregar ciertos beneficios.
“El compromiso es que no exista desmedro remuneracional. Pero debemos actuar dentro de lo que la ley permite”, precisó.
La lección de Atacama
Consultado por la crisis que vivió el SLEP Atacama, con establecimientos sin condiciones mínimas de funcionamiento, problemas de infraestructura y extensas paralizaciones, Tapia fue enfático: “Eso nunca debió haber ocurrido”.
El director sostuvo que Antofagasta ha estudiado esa experiencia para evitar repetir errores, especialmente en materia de planificación, mantención de infraestructura y ejecución presupuestaria.
“En los SLEP no se puede improvisar. Hay que partir el año con todo planificado. Si algo no está previsto, después es muy difícil corregirlo en el camino”, indicó.
Según Tapia, una de las principales diferencias entre la administración municipal y el nuevo modelo es que los servicios públicos requieren planificación anticipada, procesos administrativos más estrictos y equipos técnicos capaces de ejecutar oportunamente los recursos.
Finalmente, el director del SLEP Antofagasta recalcó que la educación pública no dependerá solo del nuevo servicio, sino de una coordinación amplia con municipios, Gobierno Regional, ministerios, comunidades educativas y medios de comunicación.
“La educación pública es una tarea colectiva. No es solo responsabilidad de un director o de un SLEP, sino de toda la sociedad”, concluyó.



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