Chile tiene más de 795 depósitos de relaves que acumulan más de 1.000 millones de toneladas de residuos mineros. Hasta ahora, esos desechos han sido principalmente un problema ambiental. Tres proyectos adjudicados por Corfo apuntan a convertirlos en una oportunidad: recuperar cobalto y tierras raras, minerales altamente demandados en los mercados internacionales para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos y otros desarrollos tecnológicos.
Los proyectos, que se extenderán por tres años, fueron seleccionados dentro del programa «Desafíos de I+D para el Desarrollo Productivo Sostenible» y cuentan con financiamiento derivado del contrato que Corfo mantiene con Albemarle por las pertenencias mineras en el Salar de Atacama.
El proyecto para recuperar cobalto: bacterias en lugar de químicos agresivos
El proyecto de recuperación de cobalto fue adjudicado a un consorcio integrado por la Universidad Andrés Bello, Pucobre, ENAMI y Baltum, y contará con un aporte de Corfo de US$3 millones, más US$950 mil de contraparte de los ejecutores.
La propuesta se basa en el denominado proceso «Cobalto Verde», que utiliza biolixiviación bacteriana optimizada, una técnica que emplea microorganismos en lugar de procesos químicos convencionales para extraer el metal de los residuos. La validación industrial se realizará en la planta Biocobre de Pucobre, en Copiapó.
Entre sus objetivos está determinar la rentabilidad de la extracción de cobalto desde relaves, evaluar la viabilidad ambiental de los procesos y establecer protocolos de remediación y monitoreo continuo.
Tierras raras: Dos consorcios con enfoques complementarios
Para el desafío de las tierras raras, Corfo tomó una decisión poco convencional: adjudicar el proyecto a dos consorcios distintos que trabajarán de forma paralela y complementaria, dado que aún no existe consenso global sobre cuál es la tecnología óptima para este proceso.
El primero, liderado por NeoRe junto a ENAMI, se enfocará en la exploración y el desarrollo tecnológico emergente, con un aporte de Corfo de US$4 millones y una contraparte de poco más de US$1 millón. El segundo, encabezado por el Centro Nacional de Pilotaje (CNP) con la participación de ENAMI y la Compañía Minera del Pacífico, aportará validación aplicada y capacidades de pilotaje industrial, con un financiamiento de US$3,98 millones de Corfo y una contraparte de US$1,25 millones.
Ambos equipos desarrollarán procesos para la separación de elementos de tierras raras y diseñarán plantas piloto para validar sus tecnologías.
Por qué estos minerales son estratégicos
El cobalto y las tierras raras son componentes esenciales en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos, tecnologías de energía renovable y equipos electrónicos de alta gama. Su demanda global crece sostenidamente y la mayoría de su producción está concentrada en pocos países. Que Chile pueda recuperarlos desde sus propios residuos mineros representa tanto una oportunidad económica como un avance hacia una industria más circular y sostenible.
El vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Miguel Benavente, lo resumió así: el programa busca no solo mejorar el desempeño medioambiental de las mineras, sino generar nuevos negocios y creación de valor en un sector industrial clave para el país.



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