El número de trabajadores que se trasladan desde otras regiones para desempeñarse laboralmente en Antofagasta aumentó en 5.800 personas durante el último trimestre móvil. El fenómeno vuelve a instalar la discusión sobre la disponibilidad de mano de obra local y las políticas para fortalecer la contratación de residentes.
El número de trabajadores conmutados en la Región de Antofagasta alcanzó las 99.940 personas durante el trimestre móvil marzo-mayo, lo que representa un incremento de 5.800 trabajadores respecto de la medición anterior, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
En la provincia de El Loa, además, se estima que entre 30 mil y 40 mil empleos mineros corresponden a personas que se trasladan periódicamente desde otras regiones para trabajar.
Tema abordado por CChC Calama
Las cifras fueron uno de los principales temas abordados durante una reunión entre la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) Calama y el director regional del INE, Gonzalo Ibáñez Zambra, instancia orientada a analizar información estratégica para la planificación territorial, el desarrollo urbano y la evolución del mercado laboral en la región.
La conmutación laboral corresponde al desplazamiento habitual de trabajadores que residen en una región o comuna distinta a aquella donde desarrollan sus funciones. En zonas mineras como Antofagasta este fenómeno está estrechamente ligado a los sistemas de turnos, permitiendo que miles de trabajadores viajen periódicamente desde otras ciudades del país sin establecer residencia permanente en la región.
Este comportamiento ha generado un debate permanente en el norte, ya que, si bien responde a las necesidades de una industria altamente especializada, también plantea interrogantes sobre el impacto en el desarrollo local, la demanda por servicios públicos y las oportunidades laborales para quienes viven en la región.
En ese contexto, el presidente regional de la CChC Calama, Alfonso Sánchez Díaz, sostuvo que la conmutación constituye una de las principales características del mercado laboral minero y enfatizó la necesidad de contar con información actualizada para enfrentar sus efectos.
A su juicio, fortalecer el trabajo conjunto entre organismos públicos y privados permite proyectar de mejor manera los desafíos del territorio y apoyar la toma de decisiones.
Dinámica demográfica y económica local
Durante la presentación, el director regional del INE, Gonzalo Ibáñez Zambra, recordó que la institución dispone de estadísticas desagregadas sobre mercado laboral, migración, población, vivienda y conmutación, herramientas que permiten comprender con mayor precisión la dinámica demográfica y económica de comunas como Calama.
El aumento de trabajadores conmutados también vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente entre autoridades regionales, gremios y parlamentarios del norte: la necesidad de fortalecer políticas que impulsen la contratación de mano de obra local.
Diversos actores han planteado en los últimos años que la formación técnica, la capacitación y el desarrollo de competencias especializadas son elementos clave para que una mayor proporción de los empleos generados por la minería beneficie directamente a los habitantes de la región.
En esa línea, iniciativas impulsadas por empresas mineras, organismos públicos y el mundo académico han buscado elevar la empleabilidad regional mediante programas de capacitación, certificación de competencias y formación de proveedores locales, con el objetivo de reducir las brechas de capital humano que explican parte de la alta conmutación.
La reunión entre el INE y la CChC Calama concluyó que el uso de información territorial y estadística resulta fundamental para comprender el denominado “efecto espejo” que produce la minería sobre el crecimiento urbano, la infraestructura y el desarrollo económico de la Región de Antofagasta, en un escenario donde la movilidad laboral continúa siendo uno de los principales desafíos para compatibilizar la competitividad del sector con un mayor desarrollo de las comunidades locales.



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