La Región de Antofagasta continúa consolidándose como uno de los principales laboratorios de la transición energética, en esta ocasión, el avance no está solo en la producción de litio o en la generación de energía renovable, sino también en cómo esa energía comienza a transformar las operaciones industriales que sostienen la economía regional.
Novoandino Litio puso en marcha sus primeros cuatro camiones eléctricos para el transporte de salmuera entre el Salar de Atacama y su planta química en Antofagasta, una iniciativa que busca reducir emisiones, aprovechar las ventajas energéticas del territorio y abrir el camino hacia una logística minera completamente sustentable.
El proyecto considera una ruta de más de 200 kilómetros y forma parte de un plan que apunta a reemplazar progresivamente una flota que actualmente supera los 100 camiones. La meta es alcanzar operaciones completamente eléctricas hacia el año 2030.
Antofagasta transforma el mineral que produce en soluciones para la transición energética
Para el gobernador regional, Ricardo Díaz, la iniciativa tiene un valor simbólico y estratégico para el territorio, ya que conecta directamente la producción de litio con la electromovilidad que ese mismo mineral hace posible.
“Esta es una gran iniciativa que nos pone a la cabeza como región de la electromovilidad y que permite efectivamente hacer realidad aquello que se produce en la región”, destacó la autoridad.
Díaz subrayó que Antofagasta no solo extrae minerales críticos para la transición energética mundial, sino que comienza a incorporarlos en sus propios procesos productivos. “Son camiones que se han adaptado con baterías especiales que usan la energía que se transporta a través de las baterías de litio”, explicó.
La autoridad agregó que el desafío ahora es ampliar la infraestructura de carga y generar una red compartida de servicios para que más compañías adopten esta tecnología. “En la medida en que las distintas empresas vayan avanzando hacia la electromovilidad, será necesario instalar sistemas de electrolineras de carga para que todos podamos gozar de sus beneficios”, afirmó.
Una ruta diseñada para aprovechar la energía del desierto
La operación presenta una ventaja poco común en otras partes del mundo. Los camiones parten desde instalaciones ubicadas a más de 2.200 metros sobre el nivel del mar y descienden hasta cerca de 400 metros en la costa, permitiendo recuperar energía durante gran parte del trayecto.
Carlos Díaz, gerente general de Novoandino Litio, explicó que la empresa decidió aprovechar esa condición geográfica para desarrollar el proyecto. “Hoy manejamos más de 100 camiones y partimos con este piloto de cuatro vehículos eléctricos para ir viendo cómo avanzar en la reconversión”, señaló.
El ejecutivo detalló que, al descender cargados desde el salar, los vehículos regeneran energía en lugar de perderla en el sistema de frenado. “El camión viene cargado bajando desde los 2.000 metros y, en vez de disipar esa energía como calor, auto regenera y carga las baterías en ese momento”, explicó.
Energía solar, viento y litio: la combinación que impulsa el cambio
La apuesta de Novoandino se apoya en una de las principales fortalezas de la región: su capacidad de generación renovable. Antofagasta concentra algunos de los mayores parques solares y eólicos del país, además de producir minerales clave para el almacenamiento energético.
“En el mediano plazo, ojalá en 2030 podamos cambiar todos los camiones para que sean eléctricos. Aquí en el norte gran parte de la energía es generada por el sol y el viento, entonces sería una logística 100% renovable”, afirmó Díaz.
El seremi de Energía, Alfredo Hernández, valoró el proyecto como una señal concreta de cómo las empresas pueden acelerar la descarbonización de sus procesos.
“Nuestra región genera más del 30% de la energía que consume el país. Por lo tanto, es clave que estas señales vengan desde Antofagasta”, indicó.
La autoridad añadió que la región cuenta con las condiciones para liderar el proceso a nivel continental. “Nuestra región está preparada para ser líder en la transición energética, no solamente de Chile, sino también de Latinoamérica”, sostuvo.
Un cambio que comienza a expandirse en la industria
Uno de los principales desafíos para la electromovilidad pesada sigue siendo la infraestructura de carga. Sin embargo, Novoandino y Jorquera Transporte ya habilitaron estaciones tanto en la planta química como en el Salar de Atacama, permitiendo operaciones continuas.
Los nuevos camiones pueden completar sus procesos de carga en aproximadamente 30 a 40 minutos y cuentan con autonomía suficiente para cubrir la ruta completa entre ambas instalaciones.
La experiencia marca un nuevo paso para Antofagasta, una región que ya lidera la generación de energías renovables y la producción de litio, pero que ahora comienza a trasladar esos avances a su propia actividad industrial. La transición energética deja así de ser un concepto asociado únicamente a la exportación de minerales y se convierte en una transformación visible en las carreteras, las faenas y la logística que mueve la economía regional.



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