El Desierto Florido y el patrimonio natural e histórico de Caldera serán protagonistas de un nuevo proyecto que busca acercar el conocimiento científico a habitantes y visitantes, además de promover una forma responsable de recorrer y conocer este particular ecosistema de la Región de Atacama.
En el puerto se desarrolló el Primer Taller Desierto Florido y Patrimonio de Caldera, actividad encabezada por profesionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, con apoyo de la Oficina Municipal de Turismo.
La instancia forma parte del proyecto “Recorrido de interpretación del Desierto Florido: Patrimonio de Biodiversidad en condiciones de Cambio Climático”, financiado mediante el Concurso Nacional de Ciencia Pública del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
Caldera como punto estratégico para conocer el Desierto Florido
La iniciativa busca aprovechar la ubicación de Caldera como uno de los principales puntos de acceso turístico a distintos espacios naturales de Atacama.
Ximena Arizaga, subdirectora de Innovación, Investigación y Desarrollo de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica y encargada del proyecto, explicó que la propuesta busca acercar la ciencia a la comunidad y entregar herramientas que permitan comprender la importancia del Desierto Florido.
La académica destacó que Caldera posee una posición privilegiada debido a su cercanía con el Parque Nacional Desierto Florido y el Parque Nacional Llanos de Challe, además de sectores como Quebrada de León, donde también puede manifestarse este fenómeno.
A esto se suma la importancia turística de Caldera y Bahía Inglesa, destinos que reciben numerosos visitantes y que pueden transformarse en espacios estratégicos para difundir información sobre el cuidado de este ecosistema.
Paneles interpretativos crearán un recorrido por Caldera
Uno de los principales componentes de la iniciativa será la implementación de panelería interpretativa, destinada a explicar de manera sencilla y didáctica las características del Desierto Florido.
El proyecto involucra a distintas unidades municipales, entre ellas Secplan, la Oficina Municipal de Turismo y la Oficina de Geopatrimonio.
La propuesta considera además la instalación de un mapa en la plaza de la comuna para generar un recorrido que conectará puntos como la Plaza de Caldera, Paseo Gana, el frontis de la Gobernación Marítima y el Paseo Wheelwright.
Los contenidos combinarán biodiversidad, geografía e historia, incorporando además recursos especialmente pensados para acercar estas materias a niños y familias.
Comunidad participará en construcción de los contenidos
El primer taller permitió presentar la iniciativa y recoger las opiniones de habitantes y actores vinculados al turismo.
La coordinadora de la Oficina Municipal de Turismo, Doménica Vitali, destacó que la intención es generar un punto desde donde visitantes, operadores turísticos y la propia comunidad puedan acceder a información sobre el patrimonio natural existente en Caldera y Atacama.
Los antecedentes recopilados durante esta primera jornada serán analizados por el equipo de la Universidad Católica y utilizados para ajustar la propuesta.
El proceso continuará con nuevos talleres durante el año, hasta avanzar hacia la instalación de los letreros informativos y materiales interactivos contemplados por la iniciativa.
Historia y conservación también serán parte del proyecto
La propuesta no estará limitada exclusivamente a la biodiversidad. También incorporará la historia de Caldera y de las comunidades que han habitado el territorio.
El historiador atacameño Guillermo Cortés participa en la elaboración de estos contenidos, buscando que los textos destinados a los paneles sean didácticos, pero mantengan respaldo académico.
Además, se proyecta desarrollar un seminario que permita abordar la historia de Caldera desde aproximadamente diez mil años antes de Cristo hasta la actualidad.
La iniciativa considera igualmente el desarrollo de herramientas destinadas a orientar futuras intervenciones de infraestructura turística en áreas protegidas de las provincias de Chañaral, Copiapó y Huasco.
El objetivo es que estas soluciones sean modulares, replicables y adaptables, promoviendo el acceso responsable a zonas de alto valor ecológico y cultural.
Con ello, el proyecto busca que el Desierto Florido no solamente sea observado como un atractivo turístico, sino también como un patrimonio que requiere conocimiento, educación y medidas de conservación para compatibilizar las visitas con la protección de uno de los fenómenos naturales más representativos de Atacama.



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