En la comuna de Tierra Amarilla, provincia de Copiapó, Región de Atacama, se concretó la entrega de tres tractores con arado a pequeños agricultores, en el marco del programa Transferencia Tecnológica e Inversión Productiva para la Agricultura Familiar Campesina e Indígena (AFCI), impulsado por el Gobierno Regional de Atacama en conjunto con INDAP, durante el año 2026. La iniciativa busca fortalecer la productividad agrícola, la modernización del campo y el acceso a tecnología para productores de menor escala.
Inversión pública supera los $15 millones en esta primera etapa
La entrega de maquinaria representó una inversión superior a los $15 millones, beneficiando directamente a agricultores de la comuna de Tierra Amarilla. Este aporte forma parte de un programa mayor que considera una inversión global superior a los $5 mil millones, proyectado para ejecutarse entre los años 2026 y 2027, con alcance en diversas comunas de la Región de Atacama como Copiapó, Vallenar, Freirina, Huasco, Caldera, Chañaral, Diego de Almagro y Alto del Carmen.
El objetivo central del programa es fortalecer la agricultura familiar campesina, mejorar la competitividad productiva y reducir las brechas tecnológicas que afectan a pequeños productores del territorio.
El Gobernador Regional de Atacama, Miguel Vargas, señaló que esta iniciativa forma parte de una estrategia de fortalecimiento de la economía regional basada en el apoyo a sectores productivos estratégicos.
El jefe regional destacó que el programa apunta a mejorar la economía rural, impulsar el desarrollo productivo y fortalecer la seguridad alimentaria, mediante el acceso a herramientas tecnológicas que permitan a los agricultores mejorar su rendimiento.
Asimismo, indicó que el trabajo conjunto con INDAP y universidades busca generar un ecosistema de apoyo técnico y científico para la agricultura familiar en la región.
Productividad y acceso a nuevos mercados
Desde INDAP Atacama, la directora regional Paola Torres destacó que la entrega de maquinaria responde a una necesidad histórica del sector, relacionada con el acceso limitado a equipamiento para la preparación de suelos.
Según la autoridad, este tipo de iniciativas permitirá mejorar la eficiencia agrícola, aumentar la producción de alimentos y facilitar el acceso de los agricultores a nuevos mercados comerciales, incluyendo la demanda vinculada a la industria minera y servicios asociados en la región.
Además, subrayó que la mecanización del trabajo permitirá optimizar tiempos y mejorar las condiciones laborales de las familias campesinas.
Uno de los beneficiarios del programa, el agricultor René Toro, valoró la entrega de maquinaria señalando que se trata de un avance significativo para la agricultura local, especialmente tras años marcados por eventos climáticos extremos como sequías, aluviones y crisis sanitaria.
El productor destacó que la incorporación de tractores permitirá recuperar parte de la capacidad productiva perdida, fortaleciendo la resiliencia agrícola, la recuperación productiva y la continuidad de la actividad campesina en el territorio.
Brechas históricas del mundo rural en Atacama
La Región de Atacama ha enfrentado históricamente desafíos relacionados con la escasez hídrica, la desertificación y las limitaciones tecnológicas del sector agrícola. En este contexto, programas como este buscan reducir las brechas estructurales que afectan a la pequeña agricultura, promoviendo un desarrollo más equitativo entre los distintos territorios rurales.
La inversión pública en maquinaria, capacitación y transferencia tecnológica se posiciona como una herramienta clave para fortalecer la sustentabilidad agrícola en zonas de alta vulnerabilidad climática.
El programa de apoyo a la Agricultura Familiar Campesina e Indígena no solo contempla entrega de maquinaria, sino también asesoría técnica, innovación y transferencia de conocimientos. Su implementación entre 2026 y 2027 busca consolidar un modelo de desarrollo regional basado en la diversificación productiva y el fortalecimiento del mundo rural.
Con esta iniciativa, el Gobierno Regional de Atacama e INDAP refuerzan su compromiso con el desarrollo de la agricultura sostenible, la modernización del campo y la generación de oportunidades para las comunidades rurales, especialmente en comunas como Tierra Amarilla, donde la actividad agrícola convive con la minería y otros sectores productivos.



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