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Alerta en el norte: Estudio revela alarmantes brechas de género en salud mental escolar, con un preocupante aumento del descontrol de la ira en niñas

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Según la investigación, las niñas y adolescentes presentan indicadores de salud mental significativamente peores que los varones.

por | Jun 21, 2026 | Sociedad

La salud mental de la población infanto-juvenil en el norte de Chile ha encendido las alarmas de la comunidad académica y médica. Un reciente y revelador estudio titulado “Brechas de Género en Salud Mental: Desafíos y Oportunidades en el Ámbito Educativo” evaluó a cerca de 800 estudiantes de entre 8 y 18 años (desde 4° Básico a 4° Medio) en establecimientos educacionales de la comuna de Arica.

La investigación arrojó conclusiones complejas: las niñas y adolescentes presentan indicadores de salud mental significativamente peores que los varones, evidenciando un alza preocupante en áreas que históricamente afectaban más a los hombres, como los problemas de control de la ira.

El proyecto, enmarcado en la Línea de Inclusión Psicosocial del Centro de Justicia Educacional, fue liderado por la reconocida académica e investigadora de la Universidad de Tarapacá (UTA), Dra. Alejandra Caqueo Urízar. Los resultados empujaron a los expertos a exigir una intervención psicosocial urgente y estructurada desde los propios recintos escolares de la Región de Arica y Parinacota.

Radiografía por niveles: Del sufrimiento silencioso a la exteriorización

La investigación clasificó las patologías y manifestaciones de los escolares en dos grandes categorías técnicas: problemas interiorizados (aquellos que el estudiante vive hacia adentro, como la pena o el miedo) y problemas exteriorizados (conductas conflictivas volcadas hacia el entorno).

El comportamiento de estos indicadores varía de forma drástica según la edad y el género del alumnado:

1. Educación Básica (8 a 12 años)

En este segmento, el sufrimiento psicológico de las niñas es predominantemente silencioso. El estudio determinó que las alumnas presentan niveles sustancialmente mayores de problemas interiorizados en comparación con sus pares varones, concentrándose en cuadros de depresión, ansiedad generalizada, ansiedad social y constantes quejas somáticas (dolores físicos de origen emocional, como dolores de estómago o de cabeza recurrentes). En el ámbito exteriorizado, los problemas de atención se alzaron como la variable más común en ambos sexos, sin diferencias significativas.

2. Educación Media (12 a 18 años)

Al ingresar a la adolescencia, la brecha de género se profundiza de manera crítica:

  • La prevalencia de la ansiedad: En los problemas interiorizados, las mujeres marcaron puntajes significativamente más altos en todas las variables. El promedio más severo lo lideró la ansiedad generalizada, seguida de la ansiedad social, las quejas somáticas, la sintomatología postraumática, los rasgos obsesivos-compulsivos y la depresión.

  • La paradoja de la agresividad y la ira: Al analizar los problemas exteriorizados, los varones obtuvieron puntajes más altos en agresión física o verbal y conducta antisocial. Sin embargo, las adolescentes mostraron una preocupante y significativa ventaja en los problemas de control de la ira, un indicador que históricamente puntuaba de manera inversa.

El entorno y la discriminación física como detonantes

La investigación de la Universidad de Tarapacá indagó además en las variables contextuales de los menores. Si bien no se detectaron diferencias de género en el ámbito familiar o escolar —siendo los conflictos con el núcleo familiar el problema más reportado por los jóvenes—, sí brotó un dato preocupante respecto a la convivencia escolar: la mayoría de los niños y niñas chilenos evaluados perciben un trato discriminatorio sustentado en su estatura, su peso corporal, otras características físicas o su edad.

El rol del aula en el bienestar infanto-juvenil

La necesidad de instalar redes de contención emocional en las escuelas comunitarias cuenta con un sólido respaldo en las políticas de salud actuales. De acuerdo con un informe técnico sobre psicología educacional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los establecimientos escolares que implementan programas estandarizados de educación socioemocional y tamizaje (detección temprana) de salud mental logran mitigar hasta en un 35% la progresión de crisis de ansiedad y trastornos de conducta adaptativa en adolescentes vulnerables.

La evidencia internacional demuestra que el aula actúa como el espacio preventivo más democrático y eficiente, siempre que cuente con psicólogos estables y protocolos que vinculen directamente a los profesores con la red de salud primaria del territorio.

Impacto en las políticas públicas del extremo norte

Para la Dra. Alejandra Caqueo Urízar, el valor de este estudio radica en su capacidad de levantar evidencia local contextualizada con las particularidades sociodemográficas del extremo norte del país, una zona marcada por el aislamiento geográfico y la multiculturalidad fronteriza.

La meta de la línea de investigación es clara: utilizar estos datos duros para incidir directamente en el diseño de políticas públicas que garanticen el derecho a la salud mental en el ámbito educativo.

El desafío inmediato para las autoridades regionales de educación será dotar a las escuelas de Arica de las herramientas técnicas y presupuestarias necesarias para transformar las aulas en entornos seguros, inclusivos, justos y emocionalmente saludables.

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