Los profesores normalistas volvieron a reunirse este miércoles 26 de agosto en Copiapó, en el marco de un encuentro nacional que convocó a más de 100 educadoras y educadores de todo Chile. La actividad central se realizó en la Sala de Cámaras, donde se rindió un reconocimiento formal a quienes formaron parte de las antiguas escuelas normales del país.
El encuentro fue organizado por la Agrupación de Profesores Normalistas de Copiapó junto a la Asociación Nacional de Profesores Normalistas de Chile, y contempló actividades desde el día anterior, cuando las delegaciones llegaron a la región y participaron de un recorrido guiado por el área de Turismo local.
El encuentro conmemora un capítulo específico de la historia educativa chilena. En 1974, en plena dictadura cívico-militar, se ordenó el cierre definitivo de las escuelas normales, instituciones encargadas de formar a generaciones completas de profesores normalistas responsables de alfabetizar a la población y llevar la educación básica a los rincones más rurales y apartados del país.
Más de cinco décadas después, el legado de esos profesores normalistas sigue siendo reivindicado como un ejemplo de compromiso social y calidad pedagógica, según remarcan quienes hoy integran las distintas agrupaciones regionales del movimiento.
La agenda de los profesores normalistas en Copiapó
Sonia Godoy, representante de la Agrupación de Profesores Normalistas de Copiapó, contó que la organización del encuentro fue un desafío que asumieron con entusiasmo desde 2025, cuando les propusieron ser sede de la actividad.
La programación incluyó un paseo histórico por sectores emblemáticos de Copiapó, como la Alameda, además de una exposición con trabajos de más de 20 colegas, habilitada en un museo local hasta el 29 de agosto para que establecimientos educacionales de la zona puedan visitarla.
La jornada previa al acto académico incluyó también una gala poética musicalizada, acompañada por una orquesta. Según relató Godoy, muchos de los profesores normalistas visitantes —provenientes de regiones donde en esos días llovía intensamente— quedaron sorprendidos y contentos con el clima despejado de Copiapó.
El encuentro cierra con un almuerzo en el Club Copiapó, mientras que los profesores normalistas que se queden hasta el viernes compartirán además una excursión a Caldera y Bahía Inglesa antes de regresar a sus regiones de origen.
«Para que la educación se vaya al hoyo»: la crítica de Fernando Vicencio
Fernando Vicencio Silva, presidente nacional de la Asociación Nacional de Profesores Normalistas de Chile, aprovechó el encuentro para plantear una mirada crítica sobre el estado actual del sistema educativo. Con ironía, afirmó que «son varios factores los que están funcionando maravillosamente bien para que la educación se vaya al hoyo», en referencia al lugar secundario que —a su juicio— ocupa la educación tanto entre las autoridades como en la sociedad.
Vicencio citó un estudio de UNICEF que determinó que la comprensión lectora debería consolidarse en segundo básico, un estándar que, según explicó, los propios profesores normalistas ya aplicaban en la antigua enseñanza primaria. Para el dirigente, el hecho de que estudiantes egresen de cuarto medio sin saber leer y escribir comprensivamente confirma que persisten falencias en las bases mismas del sistema, es decir, en la educación parvularia y básica.
El presidente de la asociación planteó además una autocrítica hacia la formación universitaria actual de profesores: sostuvo que muchos docentes de educación básica son formados por académicos que nunca han estado frente a una sala de clases de niños pequeños, lo que —a su juicio— explica que no dominen la didáctica específica para enseñar a leer y escribir. Según Vicencio, ese diagnóstico ha llevado a distintas agrupaciones a acercarse a decanos y decanas de universidades para compartir las metodologías que utilizaban los profesores normalistas.
El rol nacional del movimiento de profesores normalistas
Vicencio explicó que, a través de la asociación que preside, se ha logrado establecer un vínculo permanente entre las agrupaciones de profesores normalistas y las comunidades de exalumnos de las antiguas escuelas normales, como ocurrió en el caso de Copiapó. Ese trabajo de coordinación, señaló, es replicado cada 26 de agosto por las distintas agrupaciones regionales del país, «de Antofagasta hasta Ancud».
Con la exposición fotográfica abierta hasta fin de mes y el cierre de actividades programado para los próximos días, el Encuentro Nacional de Profesores Normalistas de Chile 2026 deja instalada en Copiapó una doble señal: el reconocimiento a un capítulo histórico de la educación chilena y una advertencia, desde quienes lo vivieron en primera línea, sobre los desafíos que enfrenta el sistema educativo actual.



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