La lluvia en Atacama puso en alerta a los comerciantes de la plaza de Copiapó este martes, quienes recibieron la jornada con una estrategia clara, vender mientras el tiempo lo permita y retirarse antes de que el agua corte la jornada. Con el puesto listo para desarmar en minutos.
La Dirección Meteorológica de Chile confirmó que la Región de Atacama mantiene alerta amarilla por lluvia intensa, tormentas eléctricas y riesgo de aluviones. El sistema frontal avanza desde el norte y se extiende desde Arica hasta Atacama con abundante nubosidad baja, media y alta. Los vientos alcanzan los 49 kilómetros por hora en sectores cordilleranos y las precipitaciones son de variada intensidad, con probables tormentas eléctricas en el tramo norte de la región. El Altiplano enfrenta, además, nevadas y condiciones ventosas que se extienden por la cordillera entre las regiones de Tarapacá y Metropolitana.
Pese al escenario adverso y a que muchos trabajadores estaban empacando sus productos para volver cuando el tiempo esté mejor, otros de los quioscos de la feria de la plaza de Copiapó abrieron con normalidad durante la mañana. El trabajo era el de cualquier día de semana: estands ordenados, productos listos y vendedores atentos a dos variables al mismo tiempo, el cliente y el cielo.
Claudia Marín es una de las comerciantes que lleva años trabajando en ese espacio. Trabaja de lunes a sábado en la feria de la plaza de Armas de Copiapó. Ese contexto define su estrategia ante la lluvia en Atacama, no cerrar antes de tiempo a menos que sea estrictamente necesario.
«Yo generalmente trabajo hasta las cuatro y media, pero si me va bien, me voy temprano. Lo ideal es siempre quedarme al mismo horario en que trabajo«, explicó. Hasta el momento de ser consultada, la venta había ido bien. «Lo bueno es que no está cayendo tanta agua, cae a ratos nomás», agregó con calma.
A pocos metros, el puesto de churrascas operaba a ritmo sostenido. La vendedora contó que cuando llueve en Copiapó, el negocio se acelera. En ese puesto se preparan unas 150 unidades diarias, y la decisión ya estaba tomada: quedarse hasta las dos de la tarde como máximo. «Ya tenemos todo preparado para salir arrancando. No se haga problema»,
Al costado del carrito de churrascas, estaba trabajando Jorge López, con su puesto de libro, quien fue el más explícito sobre la magnitud del evento que se viene. «Preparado, esperando que venga el temporal. Si llega tipo cinco o seis, armar, irse a la casa y volver cuando esto pase. Porque se ve que viene peligroso«, señaló. Su lectura coincide con la de los organismos técnicos: la lluvia en Atacama de este episodio no es una llovizna pasajera.
El boletín oficial de Meteochile así lo confirma. Además de las precipitaciones activas en todo el norte del país, la entidad advierte sobre la probabilidad de tormentas eléctricas específicamente en el tramo norte de Atacama, nevadas en el Altiplano y vientos de consideración en zonas cordilleranas.
Según informó SENAPRED, la alerta amarilla en la región abarca los riesgos de lluvia intensa, actividad eléctrica y eventual generación de aluviones, escenario que las autoridades monitorean en tiempo real.
La lluvia en Atacama tiene una particularidad que la hace más peligrosa que en otras regiones del país: el suelo árido, endurecido por años de sequía, absorbe mal el agua y la canaliza rápidamente hacia quebradas y cauces que permanecen secos durante meses. Eso eleva el riesgo de aluviones incluso con volúmenes de precipitación que en el sur del país serían considerados menores.



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