La tensión operativa y económica se intensificó en la comuna de Salamanca tras el fracaso de las negociaciones entre la administración de Minera Tres Valles y el gremio de pequeños mineros y contratistas locales. Ante la falta de un acuerdo formal sobre el calendario de pagos, la toma del camino Chuchiñí —principal vía de acceso a la faena— se mantendrá de forma indefinida, bloqueando el tránsito operativo hacia la minera.
La movilización es impulsada por cerca de 25 empresas dedicadas a la venta de mineral y prestadores de servicios de la provincia del Choapa. Los afectados denuncian un atraso de más de cinco meses en la liquidación de facturas comerciales, acumulando un pasivo que la propia compañía cuantifica en aproximadamente 600 mil dólares, cifra equivalente a cerca de 500 millones de pesos chilenos.
Fracaso de las conversaciones y flexibilización de los manifestantes
Durante las mesas de diálogo sostenidas en la zona, la dirigencia de los movilizados presentó un esquema de pagos más flexible para facilitar una salida consensuada. Pese a conceder una ampliación de plazos para dar liquidez operacional a la faena, la propuesta fue declinada por la empresa.
Al respecto, Patricio Gatica, vocero de los pequeños mineros y proveedores en protesta, detalló la postura del sector afectado:
«Ellos proponían tres cuotas y nosotros propusimos dos cuotas. Le ampliamos el plazo para el pago de la primera cuota a 45 días. ¿Qué significa eso? Que le estamos dando la oportunidad de que alcancen a trabajar. Nosotros ya dimos todo lo que pudimos. Cedimos y aun así dijeron que no. Si una empresa que les debe a los pequeños mineros hace más de seis meses no puede ajustarse aunque le están dando 45 días, cada uno tendrá que sacar sus propias conclusiones».
El dirigente agregó que la comunidad movilizada ya se está organizando logísticamente con insumos y refugios para soportar las inclemencias del clima y sostener la medida de presión a un costado del camino Chuchiñí.
Postura de la compañía minera y estado de las operaciones
Desde la ejecutiva de Minera Tres Valles reconocieron la validez del pasivo acumulado y ratificaron la voluntad de mantener los canales de conversación abiertos sin recurrir a la fuerza pública para desalojar el acceso.
El jefe de Compras de la compañía, Juan Pablo Gálvez, explicó las razones detrás de la cautela financiera:
«Siempre hemos visto a los mineros como aliados. Este tema tenemos que sacarlo adelante, tenemos que solucionarlo. Entendemos el malestar y vamos a tratar de resolverlo. Lo que vamos a tratar de hacer es llegar a un acuerdo. La situación económica de la compañía tiene limitaciones. Vamos a ver lo que podemos pagar durante el día como una muestra de buena fe».
En el marco de esta reestructuración, la empresa confirmó que mantiene suspendida de forma parcial la recepción y compra de mineral a pequeños productores mientras se reorganiza su flujo de caja y se sostienen reuniones directas entre la gerencia general y la dirigencia minera.
Seguimiento gubernamental al impacto económico local
El estancamiento del conflicto encendió las alarmas en el Gobierno Regional por el impacto que la falta de pagos causa en la cadena productiva del Choapa.
El seremi de Minería de la Región de Coquimbo, Juan Carlos Salinas, expresó la posición de la autoridad frente al litigio privado:
«Comprendemos perfectamente la incertidumbre de los pequeños mineros y proveedores. Aunque se trata de un conflicto entre privados, nuestra prioridad son los trabajadores y el desarrollo local, por lo que mantendremos abiertas las puertas al diálogo y a la búsqueda de acuerdos dentro del marco legal vigente».
Salinas remarcó además que la minería constituye el motor económico de la región, haciendo un llamado a resguardar la sostenibilidad de las relaciones entre las grandes faenas y los pequeños productores de la provincia.



0 comentarios