La esperada baja en los precios de las bencinas y el diésel comenzará a regir esta semana en Chile y tendrá un efecto especialmente significativo en las regiones de Coquimbo, Atacama y Antofagasta, donde las largas distancias convierten al combustible en un componente clave de la economía familiar y productiva.
La reducción, que podría alcanzar hasta los $100 por litro, responde a la caída de los precios internacionales del petróleo tras la disminución de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la estabilización de los mercados energéticos. El anuncio fue valorado por distintos sectores económicos, especialmente aquellos vinculados al transporte, la minería y los servicios.
En el Norte Grande, donde miles de trabajadores recorren diariamente decenas e incluso cientos de kilómetros para llegar a faenas mineras, puertos, centrales energéticas y parques industriales, la baja representa un alivio concreto para los presupuestos familiares.
Anuncio ministerial
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, destacó que la disminución de los combustibles permitirá aliviar el gasto de los hogares en un contexto donde el costo de la vida ha sido una de las principales preocupaciones ciudadanas. La reducción beneficiará tanto a quienes utilizan vehículos particulares como a quienes dependen indirectamente del transporte para el abastecimiento de bienes y servicios.
La noticia también llega en un momento particularmente favorable para las regiones mineras, impulsadas por el alto precio internacional del cobre. La combinación de un metal rojo en niveles históricamente elevados y menores costos energéticos y logísticos podría generar mejores condiciones para la actividad económica durante el segundo semestre.
Minería impactada
Para la minería, el impacto será especialmente visible en contratistas, proveedores y empresas de servicios que operan en torno a las grandes faenas. El transporte de personal, equipos, repuestos e insumos constituye uno de los costos relevantes de la cadena productiva regional.
Desde la industria valoran el efecto que tendrá la medida en la competitividad regional. El presidente de la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), Marko Razmilic, señaló que una reducción en los costos logísticos siempre constituye una buena noticia para las empresas que operan en una región donde la distancia respecto de los principales centros de consumo del país genera desafíos permanentes en materia de competitividad.
Una visión similar existe entre los gremios empresariales de Atacama. Desde la Corporación para el Desarrollo de la Región de Atacama (CIDERE Atacama) han sostenido reiteradamente que el costo del transporte constituye uno de los factores que impactan la competitividad regional, especialmente en actividades ligadas a la minería, la agricultura y las exportaciones.
En la Región de Coquimbo, donde el turismo, el comercio y los servicios representan una parte importante de la actividad económica, la baja de los combustibles podría traducirse en menores costos de desplazamiento tanto para residentes como para visitantes. Desde la Cámara Regional de Comercio han planteado en diversas oportunidades que el valor de los combustibles incide directamente en la movilidad y en el dinamismo económico local.
Transportes beneficiados
El sector transporte aparece como uno de los principales beneficiados. Durante los últimos meses, dirigentes de camioneros y transportistas del norte habían advertido que las alzas sostenidas del diésel estaban afectando fuertemente los costos operacionales, especialmente en rutas que conectan puertos, centros logísticos y faenas mineras.
Según estimaciones preliminares, un trabajador que consume entre 180 y 200 litros de combustible al mes podría ahorrar cerca de $20 mil mensuales si la rebaja alcanza efectivamente los $100 por litro. Para pequeñas empresas con flotas de vehículos, el beneficio podría ser considerablemente mayor.
El gobernador regional de Antofagasta, Ricardo Díaz, ha sostenido en distintas instancias que los costos de movilidad representan una realidad particular para una región extensa y fuertemente dependiente de la actividad minera. En ese contexto, una disminución en los combustibles contribuye a aliviar la carga económica que enfrentan trabajadores y emprendedores.
Territorios de largas distancias
En Atacama, el gobernador Miguel Vargas ha destacado reiteradamente la importancia de fortalecer las condiciones para el desarrollo productivo regional, especialmente en sectores estratégicos como minería, agricultura, energías renovables y logística, donde el transporte juega un papel fundamental.
La gobernadora regional de Coquimbo, Krist Naranjo, también ha puesto énfasis en la necesidad de mejorar las condiciones de conectividad y movilidad para las comunas de la región, aspecto que podría verse favorecido por una reducción en los costos asociados al transporte terrestre.
Más allá del alivio inmediato para los automovilistas, la disminución de los combustibles podría tener efectos positivos sobre la inflación y sobre diversos bienes y servicios cuya estructura de costos depende del transporte. En regiones donde prácticamente toda la actividad económica se moviliza por el transporte de carretera, la noticia es vista como uno de los principales impulsos económicos de corto plazo para el Norte Grande y el Norte Chico.
“Cuando baja el combustible, no sólo gana quien carga su vehículo. También ganan las pequeñas empresas, los transportistas, los proveedores de la minería y, finalmente, las familias que viven en territorios donde recorrer largas distancias forma parte de la vida cotidiana”, coinciden dirigentes empresariales y productivos de la macrozona norte.



0 comentarios