La Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales, Elisabeth Lira, llamó a recuperar la capacidad de escuchar y respetar las diferencias para enfrentar la polarización que atraviesa el país. La académica también advirtió sobre los efectos del negacionismo y la deuda que mantiene el Estado con las familias de víctimas de desaparición forzada.
En conversación con Atacama Escucha con Pancho Madero, Lira abordó los contenidos de la actividad “De la polarización al entendimiento: desafíos para el diálogo y la convivencia hoy”, organizada junto al Instituto Nacional de Derechos Humanos. La especialista sostuvo que la polarización no se limita a las diferencias políticas, sino que también se manifiesta en las relaciones cotidianas y en los intentos de imponer una visión sobre los demás.
“Hay muchas maneras de prevalecer y de aplastar al otro, y eso lo único que genera son resentimientos e iras, que después se expresan nuevamente en las relaciones”, señaló. Según Lira, avanzar hacia una sociedad con mayor capacidad de diálogo requiere desarrollar dos condiciones fundamentales: aprender a escuchar y respetar las diferencias.
“Las diferencias nos enriquecen si nosotros las ponemos al servicio de la convivencia”, afirmó. Sin embargo, advirtió que los prejuicios impiden una escucha genuina, porque las personas suelen prepararse para responder antes de comprender lo que el otro está planteando. En este escenario, apuntó además al efecto de los algoritmos digitales, que refuerzan las opiniones previas de los usuarios y los exponen principalmente a contenidos que confirman sus propias posiciones. A su juicio, este fenómeno termina por encasillar a las personas y “empobrecerlas mentalmente”.
La Premio Nacional también manifestó preocupación por las distintas formas de violencia presentes en la vida privada. Explicó que, aunque actualmente existe mayor conciencia respecto de la violencia física contra niños y niñas, todavía persisten conductas de maltrato psicológico.
“Hay muchas maneras de golpearlos psicológicamente, humillarlos y denigrarlos”, sostuvo. Estas prácticas, agregó, constituyen un “caldo de cultivo” para posteriores expresiones de violencia verbal y social.
Negacionismo como un “doble agravio”
Durante la entrevista, Lira definió el negacionismo como una actitud política destinada a desvirtuar la memoria y las enseñanzas derivadas de hechos del pasado que involucraron violaciones a los derechos de las personas. La académica afirmó que negar una vulneración impide reconocer el daño, pedir disculpas o adoptar medidas para repararlo. Por esa razón, calificó el negacionismo como una forma de “doble agravio” para las víctimas. Si yo he sido humillado o afrentado y quien lo hizo dice que eso no existió, es una manera de profundizar y agravar el daño que se me hizo”, explicó.
Lira planteó que existe una conexión directa entre negacionismo y polarización. Cuando una experiencia de daño es desconocida, sostuvo, quienes fueron afectados pueden intentar visibilizarla con mayor fuerza, elevando el tono del conflicto e incluso recurriendo a acciones disruptivas. “Lo que exacerbamos es una ruta distinta del diálogo entre seres humanos. Exacerbamos la rabia y la violencia, y la incapacidad de conversar y darle un curso”, expresó.
La deuda con las víctimas de desaparición forzada
En el contexto del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, Lira recordó que durante la dictadura en Chile hubo personas detenidas cuyo paradero y destino final todavía se desconocen. Según explicó, existen más de 1.200 víctimas sobre las cuales persisten interrogantes, mientras que solo en alrededor de 200 casos se habrían encontrado restos o antecedentes sobre su destino.
La académica recordó que el Estado ha desarrollado distintas iniciativas durante las últimas décadas, entre ellas investigaciones judiciales, comisiones de verdad y el Plan Nacional de Búsqueda iniciado en 2023. No obstante, afirmó que los resultados siguen siendo limitados. “Para las familias esto es un calvario y es algo muy penoso. No importa si son 1.200, 1.400, 500 o una persona: basta con una”, enfatizó.
A juicio de Lira, la sociedad debe ser capaz de responder qué ocurrió con cada víctima y establecer garantías institucionales para evitar que hechos similares vuelvan a producirse. Finalmente, entregó un mensaje a las comunidades que también han enfrentado desapariciones vinculadas a delitos cometidos por particulares. Señaló que el impacto no recae exclusivamente sobre las familias, sino también sobre amistades, vecinos y comunidades completas.
“Nadie, ni en términos privados ni políticos, puede usar la desaparición como una manera de amedrentar a la sociedad entera”, manifestó. Lira agregó que estas prácticas deben ser erradicadas, pues privan a las familias de conocer el destino de sus seres queridos, despedirlos y realizar los ritos funerarios de acuerdo con sus creencias



0 comentarios