Las ciudades del norte de Chile enfrentan un desafío ambiental que va más allá de la limpieza urbana. Un estudio liderado por la Universidad Católica del Norte (UCN), junto al Instituto Smithsoniano de Estados Unidos y la Universitat de Barcelona, concluyó que los plásticos y las colillas de cigarrillo son los residuos más frecuentes en los espacios públicos de 20 ciudades del Pacífico latinoamericano, incluyendo Chile.
La investigación, publicada en la revista Journal of Environmental Management y desarrollada en el marco del programa Científicos de la Basura de la UCN, cobra especial relevancia para las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, donde gran parte de la población vive en ciudades costeras y donde los residuos abandonados en calles, plazas y parques pueden ser arrastrados por el viento o las lluvias hasta el mar.
Basureros existen, pero la basura termina en el suelo
El estudio evaluó plazas, parques, terminales de transporte y mercados en siete países de la costa del Pacífico: México, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Chile.
Uno de los hallazgos más llamativos fue que prácticamente todos los espacios públicos contaban con basureros y que nueve de cada diez tenían capacidad disponible para recibir residuos. Sin embargo, solo la mitad de las personas observadas utilizó esos recipientes, mientras que cerca de un tercio simplemente lanzó su basura al suelo.
Los investigadores determinaron que los plásticos representan el 38% de los residuos encontrados en el suelo, mientras que las colillas de cigarrillo alcanzan un 34%, consolidándose como los dos principales contaminantes de los espacios públicos urbanos.
Especial preocupación genera el comportamiento asociado al consumo de tabaco. Según el estudio, nueve de cada diez colillas terminan directamente en el suelo, convirtiéndose en el residuo que con mayor frecuencia es abandonado por las personas. Comunicado sobre residuo
Impacto directo sobre las costas del norte
Para ciudades costeras como Antofagasta, Mejillones, Taltal, Chañaral, Caldera, Huasco, La Serena y Coquimbo, la investigación advierte que la basura urbana no permanece donde fue abandonada. El viento característico del litoral nortino y las precipitaciones pueden transportar estos residuos hacia quebradas, ríos y finalmente al océano, afectando ecosistemas marinos y especies costeras.
El investigador Mauricio Ergas, del programa Científicos de la Basura, sostuvo que gran parte de los residuos que terminan en el suelo de estas ciudades costeras finalmente llega al mar, por lo que reducir la basura en las áreas urbanas constituye una de las formas más efectivas de proteger los ecosistemas marinos.
Los autores plantean que el problema requiere una estrategia integral que combine educación ambiental, reducción del consumo de tabaco, instalación y mantención de basureros accesibles, además de una fiscalización más efectiva que inicialmente considere sanciones simbólicas antes de avanzar hacia multas económicas. También proponen fortalecer las políticas públicas orientadas a reducir la contaminación por plásticos y promover la responsabilidad extendida del productor.



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