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PIB cae 0,2% y el Norte concentra el golpe: Antofagasta se contrae 6,3% mientras Atacama crece 8,3%

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La economía chilena volvió a terreno negativo durante el segundo trimestre de 2026, pero el resultado esconde fuertes diferencias territoriales. La zona Norte tuvo la mayor incidencia en la caída nacional, con Antofagasta registrando la contracción más pronunciada del país, mientras la vecina Atacama encabezó el crecimiento regional. Coquimbo, en tanto, logró mantenerse en terreno positivo apoyada principalmente por los servicios.

por | Sep 23, 2026 | Minería y Energía

La economía chilena se contrajo un 0,2% durante el segundo trimestre de 2026 respecto de igual período del año anterior, en un escenario marcado principalmente por el retroceso de la actividad minera y, específicamente, por una menor extracción de cobre.

De acuerdo con las cifras preliminares del Producto Interno Bruto Regional publicadas este miércoles 23 de septiembre por el Banco Central, siete de las 16 regiones del país registraron disminuciones en su actividad económica.

La radiografía territorial, sin embargo, muestra que el comportamiento estuvo lejos de ser homogéneo. La zona Norte fue la que tuvo la principal incidencia negativa sobre el PIB nacional, mientras el crecimiento de la Región Metropolitana permitió compensar parcialmente esa caída, asguraron desde el Banco Central de Chile.

A nivel nacional, además, las exportaciones de bienes disminuyeron 1,9%, fundamentalmente por los menores envíos mineros, especialmente de cobre. El consumo de los hogares presentó una señal diferente: aumentó 1,2%, impulsado principalmente por servicios, salud y turismo.

Antofagasta: la mayor caída del país

El resultado más significativo se produjo en la Región de Antofagasta.

El PIB regional se desplomó 6,3% interanual, convirtiéndose en la mayor contracción entre las 16 regiones de Chile durante el segundo trimestre.

La explicación está directamente relacionada con la estructura productiva regional: la caída estuvo determinada principalmente por la minería del cobre, a lo que se agregó un menor desempeño de la construcción.

El deterioro minero también se trasladó al comercio exterior. Las exportaciones de bienes de Antofagasta disminuyeron 8,3%, producto de los menores envíos de cobre.

Existe, sin embargo, una aparente paradoja: mientras la producción regional retrocedió fuertemente, el consumo de los hogares aumentó 2,0%.

Ese crecimiento estuvo vinculado principalmente al gasto en servicios, particularmente restaurantes, hoteles y servicios personales, además de un incremento del consumo de alimentos, bebidas y vestuario.

El dato profundiza una tendencia que ya se había manifestado durante el primer trimestre: Antofagasta había registrado entonces una caída del PIB de 5,3%, también explicada principalmente por la minería del cobre.

Por lo tanto, no se trata solamente de un mal segundo trimestre: Antofagasta acumula dos trimestres consecutivos de contracción interanual durante 2026, con la minería como principal factor explicativo.

Atacama rompe la tendencia y crece 8,3%

Apenas al sur de Antofagasta aparece una realidad completamente distinta.

Atacama registró una expansión de 8,3%, el mayor crecimiento regional del país durante el segundo trimestre.

Y nuevamente la minería explica buena parte del resultado, pero esta vez en sentido positivo.

El crecimiento estuvo impulsado especialmente por una mayor extracción de oro y plata, mientras la construcción también realizó un aporte favorable.

Las exportaciones regionales aumentaron 7,5%, igualmente impulsadas por los productos mineros.

Atacama ya había crecido 10,5% durante el primer trimestre de 2026, también gracias principalmente a la extracción de oro y plata.

La comparación con Antofagasta resulta especialmente relevante: dos regiones mineras contiguas muestran trayectorias diametralmente diferentes.

Hay además una señal que introduce cautela en Atacama. Pese al fuerte crecimiento de su PIB, el consumo de los hogares no registró variación durante el segundo trimestre. El mayor gasto en servicios fue compensado por un menor consumo de combustibles.

Coquimbo vuelve a terreno positivo

Más al sur, la Región de Coquimbo —que el Banco Central clasifica dentro de la macrozona Centro— registró un crecimiento de 0,9%.

La cifra marca una recuperación respecto del primer trimestre, cuando su economía había caído 1,0%.

A diferencia de Antofagasta y Atacama, el impulso de Coquimbo durante abril-junio provino principalmente de los servicios personales.

El resultado fue parcialmente frenado por el menor desempeño de la actividad agropecuario-silvícola y de la construcción.

Las exportaciones de bienes retrocedieron ligeramente, 0,2%, debido principalmente a menores envíos de alimentos manufacturados y frutas.

El consumo de los hogares aumentó apenas 0,4%, apoyado en servicios como restaurantes, hoteles y educación, mientras disminuyó el gasto en alimentos, bebidas y combustibles.

Así, entre Antofagasta y Coquimbo aparecen tres realidades económicas diferentes:

Antofagasta: PIB -6,3%; exportaciones -8,3%; consumo +2,0%.

Atacama: PIB +8,3%; exportaciones +7,5%; consumo 0,0%.

Coquimbo: PIB +0,9%; exportaciones -0,2%; consumo +0,4%.

El Norte explica buena parte del retroceso nacional

La debilidad no se limita a Antofagasta. Arica y Parinacota se contrajo 4,9% y Tarapacá cayó 4,5%.

En Tarapacá, nuevamente la minería del cobre fue determinante. En Arica y Parinacota incidieron principalmente la menor actividad pesquera, la pesca extractiva y la construcción.

Por esta combinación de resultados, el Banco Central determinó que la macrozona Norte fue la que realizó la principal contribución negativa al PIB nacional durante el segundo trimestre.

Minería del cobre vuelve a marcar el ritmo

La fotografía regional permite identificar uno de los principales factores detrás de la debilidad económica chilena durante el período: la menor producción de cobre.

El Banco Central estableció que la contracción nacional se explicó en gran medida por la actividad minera, particularmente por una menor extracción del metal rojo. La construcción también realizó una contribución negativa y afectó a numerosas regiones.

Los servicios personales y el comercio actuaron como contrapeso y evitaron una caída mayor.

El fenómeno resulta especialmente visible en el corredor Antofagasta–Atacama–Coquimbo.

Antofagasta, altamente dependiente del cobre, registró la mayor caída del país; Atacama creció con fuerza apoyada por el oro y la plata; y Coquimbo avanzó moderadamente gracias fundamentalmente a los servicios.

La conclusión económica es que el -0,2% nacional esconde una brecha territorial considerable: mientras algunos territorios mineros están empujando el PIB hacia abajo, otros continúan expandiéndose con fuerza.

La situación se produce, además, en un contexto de debilitamiento más amplio de la economía. En su Informe de Política Monetaria de septiembre, el Banco Central redujo la proyección de crecimiento de Chile para 2026 desde un rango anterior de 1,0%-1,75% a solo 0,25%-0,75%, citando la desaceleración de la demanda, condiciones climáticas adversas y una menor producción minera.

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