Paulo Egenau, director social del Hogar de Cristo: “mantener una barrera protectora que resguarde la vida de los más vulnerables, es inviable sin el apoyo del Estado”

Para Paulo Egenau, director social del Hogar de Cristo, el 2021 se viene complejo para la institución. Y es que la pandemia de Covid-19, que tiene entre sus medidas preventivas el lavado frecuente de manos con agua y jabón o con alcohol gel; uso de mascarilla; escudos faciales, protectores de ropa, calzado y guantes plásticos, entre otros, si bien son accesibles para muchos no lo son para otros.

Ese es el caso de las residencias del Hogar. “La complejidad y altos costos asociados a todas y cada una de estas medidas de protección y prevención frente al contagio, son una gran preocupación para el Hogar de Cristo, el que desde mediados de marzo ha mantenido a 4.500 personas en situación de pobreza y alta vulnerabilidad en cuarentena: adultos mayores, hombres y mujeres con discapacidad mental y personas en situación de calle. Establecer barreras sanitarias efectivas en torno a ellas, pasa por contar con estos elementos de protección personal, tanto para acogidos como para trabajadores”, relata Egenau.

Hasta ahora el uso de elementos de protección y la aplicación estricta de los protocolos, les ha permitido mantener bajos niveles de contagio en sus programas.  Sin embargo son los recursos económicos los que ponen en riesgo la gestión de la entidad.

Sobre ello, el director social de la institución señaló que “hasta julio habíamos invertido 1.400 millones de pesos en estos resguardos sanitarios. En nuestra proyección de costos 2021, representan un aumento de un 5% del presupuesto. Considerando que, cada año, el aporte estatal a nuestros programas sociales ha disminuido y que, producto de la pandemia, nuestros recursos se han reducido por la menor recaudación de ingresos de socios y donantes, mantener una barrera protectora que resguarde la vida de los más vulnerables, es inviable sin el apoyo del Estado a través de la provisión de estos elementos de protección personal tan cruciales”.

Atención prioritaria

En Villa Giacamán, Hualpén, Región del Biobío, el Hogar de Cristo atiende a 52 adultos mayores con alta dependencia, duras experiencias de vida en calle o abandono en zonas rurales, muchos con avanzado deterioro cognitivo. Sólo en esa residencia se requieren 7.500 mascarillas cada mes para precaver contagios.  

“Para garantizar su derecho a la salud y de quienes los cuidan, necesitamos que el Estado contemple, en el Presupuesto de la Nación 2021, el financiamiento de estos gastos extraordinarios originados por la pandemia, para las organizaciones de la sociedad civil que brindan servicios socio sanitarios estratégicos, en favor de la protección de las poblaciones más vulnerables del país”, puntualizó Egenau.

 

 

COMPARTE EL ARTÍCULO

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on email
Email
Mesa de trabajo 1maderofm_company

PROGRAMAS

  • A Primera Hora
  • Sin Tanto Stress
  • Conversando
  • Perspectivas
  • De la Mano de Nuestros Recuerdos
  • En Sintonia
  • País Justo
  • Madero Mineria
  • Madero Deporte

NEWSLETTER

© 2019 TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS MADERO PLATAFORMA DE MEDIOS