[OPINION] “Es la pobreza, necios”

Se está redactando lo que probablemente sea nuestra próxima Constitución política de la República, que reemplazaría a la hoy vigente suscrita en 2005, por el Presidente Ricardo Lagos Escobar y que se enriqueció con más de 200 sustánciales cambios de distinta índole y, en distintas épocas, a la Constitución de 1980, redactada en época de la Guerra Fría, en medio de pugnas ideológicas post Segunda Guerra Mundial.

Durante este periodo, estaban en pugna los poderes de Estados Unidos versus la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Era libertad contra el marxismo. Y que culminó en 1989 una URSS desterrada, sola, provocando además la caída del modelo que propulsaba.

La Constitución que hoy nos rige hizo disminuir la pobreza de un 45% a un 8% en 2020, convirtiéndose en un referente social digno de seguimientos y estudios en universidades y centros de pensamiento,   En los principales lugares del mundo. Los expertos se preguntaban por qué Chile, nuestro país, aparecía con los mejores índices de pobreza en toda América Latina y El Caribe. Ningún otro país del mundo puede mostrar esos aciertos.

Sin embargo, como las Democracias no son perfectas tampoco lo son las Constituciones. Por ello en Chile, a pesar de sus buenos indicadores, se comenzó a constatar que la matriz productiva que sostenía el modelo constitucional era incapaz de sostener un crecimiento sostenido. Además, los Partidos Políticos y sus élites no dieron el ancho para corregir lo necesario y empezado a perder legitimidad, credibilidad y reconocimiento por parte de una ciudadanía cada vez más formada, donde crecía el descontento.

El estallido social, de octubre de 2019, fue el punto culmine de este sentir. Tras días de destrozos, quemas, y protestas tanto pacíficas como violentas, se dio una salida: realizar un Plebiscito ciudadano, donde la gente votara si era o no necesario un cambio constitucional. Se decidió además que esta nueva Constitución sería paritaria y se asignaron cupos especiales para representantes de Pueblos Originarios, la cual comenzó a redactarse en medio de la Pandemia más potente que ha vivido el siglo XXI, producto del Covid-19, la que cambia los ejes sociales del mundo y acentúa aspectos de requerimientos estatales.

Es así, en esta atmósfera social diferente, donde son elegidos los 152 constituyentes, donde más del 70% de los electos pertenecen al mundo de las izquierdas  y menos del 30% al de las derechas. También en ese contexto llega a la jefatura de Estado una coalición de extrema izquierda liderada por el PC la que,no obstante, tiene una débil ventaja en la Cámara sin mayorías en el Senado. Una diferencia sustancial con lo ocurrido en la elección de los convencionales y que viene a emparejar la cancha tras la abrumadora mayoría de izquierda obtenida con los constituyentes.

Las influencias de la izquierda en redacción de la posible nueva Constitución muestran su peso político en el que, tristemente, más que apuntar a objetivos de Bien Común que corrijan las inequidades planteadas en la anterior Constitución, se empiezan a centrar es aspectos ideológicos, que la ciudadanía se niega a aceptar, según plantean las últimas encuestas.

Hay una equivocación por parte de los constituyentes que se debe corregir: la Constitución debe, necesariamente, poner el Bien Común por sobre lo ideológico. Aún están a tiempo. La nueva Carta Magna debe concentrarse en terminar con la pobreza extrema y la pobreza. De otra manera será sólo tiempo perdido y dinero mal invertido.

Por Percival Madero, Ph.D.

Una contribución al debate desde Razones de Estado. Escucha Razones de Estado de lunes a viernes de 09:00 a 09:30 horas a través de Madero FM.

 

 

 

 

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